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May busca concesiones de la UE «in extremis» para aprobar el Brexit

Bruselas está dispuesta a hacer «aclaraciones» en el texto, pero no cambios sustanciales, para ayudar a la «premier» a sacar el pacto de divorcio en el Parlamento británico.

  • May busca concesiones de la UE «in extremis» para aprobar el Brexit

Tiempo de lectura 4 min.

08 de enero de 2019. 03:47h

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Celia Maza Londres. 8/1/2019

El nuevo año ha empezado para Theresa May igual de mal que terminó el anterior: con la oposición de Westminster al acuerdo de divorcio que pactó con la UE. La primera ministra británica tenía esperanzas de que durante el receso navideño los ánimos se calmaran y los diputados cambiaran de parecer. Pero sus señorías retomaron ayer la agenda parlamentaria y una vez más señalaron que el documento tiene pocas, por no decir ninguna, garantía de ser ratificado la próxima semana, cuando se presente en la Cámara de los Comunes para su votación.

La «premier» canceló a última hora la votación de diciembre para evitar la que habría sido una humillante derrota. Según la BBC, la nueva fecha se espera ahora para el 15 de enero. Aunque, al cierre de esta edición, Downing Street no quiso confirmarlo limitándose a decir que los detalles se explicarán mañana, cuando comienza el nuevo debate sobre el pacto del Brexit.

El principal escollo para conseguir el apoyo de sus señorías sigue siendo el muy polémico «backstop». Se trata de la salvaguarda acordada entre Londres y Bruselas para que, en caso de que las futuras relaciones comerciales no estén listas cuando finalice el periodo de transición en diciembre de 2020, no exista una frontera dura entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte (territorio británico). En este sentido, todo el Reino Unido se quedaría temporalmente en la unión aduanera y la provincia de Irlanda del Norte estaría alineada además con el mercado único, sólo para bienes.

May no está dispuesta a tirar la toalla y asegura estar trabajando para obtener más garantías de Bruselas. «En los próximos días, lo que plantearemos no es solo sobre la UE sino también sobre lo que podemos hacer a nivel nacional, por lo que estableceremos medidas que serán específicas para Irlanda del Norte y propuestas para que el Parlamento tenga un mayor papel a medida que avanzamos hacia la siguiente etapa de las (futuras) negociaciones (comerciales)», señaló.

El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, reclamó ayer que el Gobierno precise con urgencia ante la Cámara de los Comunes cuál es el estado de sus conversaciones con la UE. Pero el Número 10 se limitó a especificar que había mantenido conversaciones telefónicas con diferentes líderes europeos, entre ellos, Pedro Sánchez.

El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, que mantuvo asimismo la semana pasada contactos con la canciller alemana Angela Merkel para estudiar de qué modo se podría ayudar a la «premier» de cara a la votación de la próxima semana, mantendrá hoy en Dublín un encuentro con el ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas. Fuentes comunitarias adelantaron que en ningún momento se abordará la reapertura de las negociaciones sobre el acuerdo. Pero, según «The Telegraph», en los próximos días podría haber algún tipo de intercambio de cartas entre Londres y Bruselas con alguna matización respecto al «backstop».

La UE estaría dispuesta a hacer «aclaraciones» sobre su contenido. Las garantías que podría haber logrado May incluirían minimizar las diferencias normativas entre la provincia británica de Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido en caso de aplicación de la cláusula y más poderes para el Parlamento autónomo sobre la gestión de la misma. También podría contemplarse permitir a la Cámara de los Comunes votar antes de que se aplique dicho plan de contingencia, y que pueda también decidir retirarse unilateralmente.

En cualquier caso, a día de hoy, se antoja complicado que las misivas vayan a hacer cambiar de opinión a los diputados, especialmente a los norirlandeses del DUP, de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría de May. El DUP califica el pacto de «tóxico» y advierte que no apoyará nada que deje a la provincia de Irlanda del Norte con un estatus diferente al del resto del Reino Unido.

La amenaza de la primera ministra sigue siendo que si la Cámara de los Comunes no ratifica su texto, el Reino Unido abandonará el bloque sin pacto. Sin embargo, un grupo de diputados de diferentes formaciones han urdido un plan audaz al estilo americano.

Está previsto que sus señorías debatan hoy una importante enmienda al Proyecto de Ley de Finanzas, que promulga el Presupuesto. De ser aprobada, conduciría a un estancamiento en Whitehall (donde se encuentran todos los ministerios) a menos que May obtenga la aprobación del Parlamento para un acuerdo de salida con Bruselas.

Tal y como está ahora redactado, el Proyecto de Ley de Finanzas otorga al Tesoro diferentes poderes que podrían utilizarse para intervenciones de emergencia, en caso de que finalmente no haya pacto.

Sin embargo, la laborista Yvette Cooper –apoyada entre otros por los ex ministros conservadores Nicky Morgan, Oliver Letwin y Nick Boles– ha presentado una enmienda para evitar que el Ejecutivo pudiera actuar sin el apoyo Westminster. En última instancia, debe ser el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, quien decida si la enmienda puede votarse.

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