Hong Kong: "No creo que Carrie Lam pida ayuda al Ejército Popular"

El profesor Lawrence C. Reardon analiza las claves de las manifestaciones en Hong Kong y la respuesta de China

Según el experto en China, Lawrence C. Reardon, sería embarazoso para Xi Jinping

Hong Kong lleva nueve semanas desafiando a China y a las autoridades hongkonesas, ayer la huelga general paralizó la ciudad, pero el pulso de los manifestantes no cesa. LA RAZÓN entrevista a Lawrence C. Reardon, profesor de Políticas en la Universidad de Nuevo Hampshire y experto en China para saber hasta dónde están dispuestos a llegar tanto Pekín como los manifestantes. Para Reardon, "si Carrie Lam actuara realmente de forma autónoma, retiraría completamente la ley de extradición y exigiría una investigación sobre las acciones policiales" para resolver esta crisis.

La huelga de ayer, ¿no tiene precedentes en Hong Kong?

La mayoría de la gente no piensa en Hong Kong como un lugar de agitación laboral, pero los bajos salarios y la paupérrimas condiciones laborales durante el periodo colonial desataron una serie de huelgas en Hong Kong durante los primeros años de los años veinte. Algunas de estas huelgas estuvieron coordinadas con trabajadores en Guangzhou, como la huelga que fue convocada por el sindicato de Mécanicos de Hong Kong en 1920. La Revolución Cultural a mediados de los años 60 inspiró una serie de huelgas laborales en Hong Kong, que en consecuencia, evolucionaron en los disturbios de 1967, que duraron siete meses. Aun así, en aquel entonces, el "premier"Zhou Enlai usó su limitada influencia para suprimir cualquier tipo de protesta del Partido Comunista Chino, ya que el continente dependía demasiado en Hong Kong como fuente de capitales e importaciones extranjeras. Más recientemente, el Movimiento de los Paraguas, que tuvo lugar de septiembre a diciembre de 2014 resultó en una campaña de desobediencia civil y ocupación por parte de estudiantes y otros hongkoneses para promover procesos más democráticos y sufragio universal.

Por la alocución ayer de la jefa ejecutiva de Hong Kong, no se desprende que Carrie Lam vaya a presentar su dimisión... ¿Qué puede hacer para resolver esta crisis?

Si Carrie Lam realmente pudiera actuar de forma autónoma, retiraría completamente la ley de extradición y pediría una investigación de las acciones policiales para acabar con esta agitación social. Desafortunadamente, es muy poco probable que lo haga. Con el actual sistema electoral de Hong Kong, esencialmente controlado por el Partido Comunista Chino, no importa si los hongkoneses respaldan a Lam. Aparentemente ha mantenido el apoyo del secretario general, Xi Jinping. La pregunta es si Xi y sus autoridades representativas en Hong Kong y el Consejo de Estado para los Asuntos de Hong Kong y Macao pueden resolver la crisis. Con el próximo aniversario de la fundación de la República Popular China y la actual guerra comercial con Estados Unidos, el Partido Comunista necesita mostrar que conserva el control de sus territorios, incluido Hong Kong.

Realmente parece que las palabras de Carrie Lam no han calmado a los manifestantes. ¿Continuarán protestando?

El movimiento de los Paraguas en 2014 duró 79 días y finalmente no trajo ningún cambio democrático. Los estudiantes y la gente de Hong Kong han estado manifestándose durante unos 60 días. Teniendo en cuenta que el curso universitario comienza en un par de semanas, Carrie Lam espera que los estudiantes vuelvan a sus aulas. Aunque no está del todo claro, pues durante las movilizaciones de 2014 no lo hicieron. Cada vez más las protestas se centrarán en los representantes de China continental, no solo en su sede física, sino también contra negocios chinos o personas que llegaron a Hong Kong desde 1977.

¿Se trata del peor desafío popular al que ha tenido que enfrentarse Xi Jinping? ¿Continuará China en su postura firme?

¿Pedirá Carrie Lam asistencia al Ejército Popular de Liberación para «defender» el orden público hongkonés de acuerdo con la Ley Básica? Lo dudo, pues sería demasiado embarazoso para Xi Jinping, quien está celebrando su consolidación en el poder y el 70º aniversario de la fundación de la República el próximo 1 de octubre. Al contrario, la Policía continuará sin conceder permisos de manifestación, disparando gas lacrimógeno y balas de goma, traerán nuevos cañones de agua e intentará controlar las protestas con sus Tríadas hongkonesas (bandas de la mafia china). El Gobierno de Carrie Lam seguirá deteniendo a los líderes de este grupo de manifestantes descentralizado y continuará promocionando a aquellos que respaldan la visión de Pekín sobre el futuro de Hong Kong dentro del Gobierno y en distritos locales.