Nuevo impulso al diálogo en Siria

El Papa Francisco y Putin instan a «acabar con la violencia» en Oriente Medio. Las partes en conflicto se reunirán el 22 de enero en Ginebra

Putin obsequia al Papa con un icono de la Virgen María
Putin obsequia al Papa con un icono de la Virgen María

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, advirtió hoy de que sería "imperdonable"no aprovechar la oportunidad de la nueva conferencia de Ginebra para alcanzar la paz en Siria, convocada para el 22 de enero.

Con más de media hora de retraso llegó ayer el presidente ruso, Vladimir Putin, al palacio apostólico del Vaticano para reunirse con el Papa Francisco. El considerado como el hombre más poderoso del mundo, según la revista «Forbes», departió con el Pontífice durante 35 minutos, algo más de lo que se suelen dilatar estas audiencias. Se entrevistó luego con el secretario de Estado de la Santa Sede, el arzobispo Pietro Parolin, quien estuvo acompañado por el secretario para las Relaciones con los Estados, el arzobispo Dominique Mamberti, el «viceministro» de Exteriores de la Santa Sede.

Siria y la situación de los cristianos en Oriente Medio fueron los temas estrella de la conversación entre Francisco y Putin, quien le hizo un particular «regalo» al Pontífice. Ayer mismo se promulgó una ley en Rusia que prohíbe hacer publicidad del aborto. Es el último esfuerzo del Kremlin para tratar de aumentar la tasa de natalidad y detener así el rampante envejecimiento de la población rusa, que de continuar al mismo ritmo durante los próximos años puede convertirse en la bomba demográfica que acabe con el ascenso de esta potencia.

En la conversación entre el líder ruso y el Papa argentino hubo una «especial atención» a la búsqueda de la paz en Oriente Medio, donde Moscú ha aumentado su influencia ante la abulia de Washington, y a la «grave situación de Siria», según informó la Santa Sede en un comunicado. Al hablar sobre la guerra civil que desangra al país árabe desde hace más de dos años, Putin agradeció la carta que Francisco le envió el 4 de septiembre con motivo de la cumbre del G-20 en San Petersburgo. Con aquella misiva el obispo de Roma trataba de frenar la intervención armada que EE UU y Francia planeaban contra Asad. Pedía en esa carta el Papa a los líderes mundiales que superaran las «diversas contraposiciones» y abandonaran «toda vana pretensión de una solución militar» al conflicto.

En el encuentro de ayer, Rusia y la Santa Sede volvieron a coincidir en que es urgente «acabar con la violencia» y hacer llegar a la población «la asistencia humanitaria necesaria». También acordaron los dos interlocutores que deben favorecerse «iniciativas concretas» para lograr una solución pacífica a la guerra siria, privilegiando el establecimiento de negociaciones en las que participen los «distintos componentes étnicos y religiosos» del país.

Tanto para el Papa como para Putin es «imprescindible» que se reconozca el papel de las minorías en la sociedad siria. En este sentido, Moscú se ha convertido en uno de los apoyos de la población católica y ortodoxa de Siria.

Según el comunicado de la Santa Sede, en la audiencia también se trató la situación de la comunidad católica rusa y su contribución social, así como la defensa y la promoción de «la dignidad de la persona», la tutela de «la vida humana» y de la familia. Putin le regaló al Papa una imagen de la Virgen de Vladimir, considerada como la protectora de Rusia. También se la conoce como la Madre de Dios de la Ternura, una cualidad poco evidente en el líder ruso.

También ayer, Naciones Unidas puso cita a una fecha clave, el 22 de enero, día que tendrá lugar la conferencia de paz de Ginebra II. Se espera que, al igual que las negociaciones nucleares, sea un éxito diplomático. «Tenemos un claro objetivo: la aplicación completa de la Declaración de Ginebra del 30 de junio de 2012», indicó el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, en una rueda de prensa desde Nueva York, en referencia al documento pactado por el Grupo de Amigos de Siria y cuya principal propuesta es la creación de una administración provisional con plenos poderes ejecutivos pactada entre las partes en conflicto. Ban había anunciado la fecha para la celebración de Ginebra II para «sentar en la mesa de negociación al Gobierno y a la oposición por primera vez desde el inicio del conflicto sirio» y agradeció a Rusia y Estados Unidos, países promotores del encuentro, así como al enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Lajdar Brahimi, «por su duro trabajo que nos ha llevado a este punto».

Hasta Bachar al Asad reiteró su compromiso de contribuir a que la conferencia sea un éxito aunque «se garantice el respeto a lo que elija el pueblo de Siria». Para el secretario general de la ONU, sería «imperdonable» no aprovechar la oportunidad de alcanzar la paz en Siria, pues es la primera vez que Gobierno y oposición «se encontrarán en la mesa de negociaciones en lugar de en el campo de batalla».

Las expectativas creadas en torno a esta cita son máximas, habida cuenta de la reciente ronda de negociaciones entre Irán y las seis potencias sobre el controvertido programa nuclear. Se espera que el «rehabilitado» Irán participe.

Aparatosa comitiva del «zar» ruso

Putin no viaja ligero de equipaje. El líder ruso aterrizó ayer en Italia acompañado por todo su Gobierno. Con él iban 11 ministros, dispuestos a firmar 7 acuerdos institucionales y 20 acuerdos comerciales. Para hacer llegar a la capital italiana desde Moscú a esta gigantesca delegación hicieron falta cinco aviones. Una vez en la ciudad, se desplazaron por el centro con cincuenta automóviles de gran cilindrada, que empeoraron el ya de por sí difícil tráfico romano. Al palacio apostólico del Vaticano Putin llegó de forma algo más modesta: su comitiva sólo utilizó siete automóviles.