Europa

Guerra de Ucrania

Nuevos ataques con drones en Moscú

Rusia asegura haber frustrado los últimos intentos de Ucrania de atacar en suelo ruso

Imagen de archivo de un edificio residencial dañado por un dron ucraniano en Moscú (Foto de ARCHIVO) 30/05/2023
Drone attack in Moscow, Russia - 30 May 2023Europa Press/Contacto/Vlad KarkoEUROPAPRESS

Los ataques con drones en territorio ruso se han convertido en una constante en los últimos meses. El primer caso, y quizá el más sonado hasta la fecha, sucedió a principios de mayo, cuando dos aviones no tripulados sortearon las defensas aéreas de Moscú hasta impactar contra la cúpula del vasto edificio del Kremlin, provocando sendas explosiones. Aquel incidente hizo saltar todas las alarmas en Rusia por la inexplicable apariencia de debilidad en el corazón del país. Desde entonces, los rusos han acusado a Ucrania de estar detrás de los sucesivos ataques, dirigidos en su mayoría hacia bases militares y edificios gubernamentales con el fin de alterar el orden público, denuncian las autoridades. Ucrania, por su parte, guarda silencio y no reconoce la autoría de ninguna acción, al menos de forma explícita.

La última ofensiva aérea tuvo lugar en la madrugada del viernes. El Ministerio de Defensa ruso que aún dirige el cuestionado Serguéi Shoigú dijo haber frustrado un ataque ucraniano con drones en la región de Moscú. «El vehículo no tripulado fue destruido por la defensa antiaérea», recogía el Ministerio en un mensaje en Telegram que no contenía más detalles. El alcalde de la capital, Sergéi Sobianin, también se pronunció sobre un incidente que describió como «un intento de ataque» por parte de «un dron enemigo». Sobianin, aliado de Putin y miembro de su partido, Rusia Unida, explicó después que el artefacto «fue derribado por las fuerzas del Ministerio de Defensa» y que no había daños ni víctimas.

No concretaron las autoridades dónde se había producido el ataque. En el último caso, ocurrido unos días antes, ni siquiera hizo falta que aportaran más datos. La columna de humo en mitad de uno de los edificios de oficinas más importantes de Moscú, próximo al Centro de Gestión de la Defensa Nacional de Rusia, que hace las veces de sede del Ministerio de Defensa, delataba el lugar en el que habían impactado los drones. No fue el único emplazamiento. Otro avión no tripulado impactó en uno de los rascacielos de la avenida Komsomolsky Prospect, una de las más lujosas de la capital, que hubo de ser acordonada por las autoridades y cerrada al paso.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reconoció a principios de semana que todos estaban en alerta por los recientes ataques. «En los últimos días ha aumentado la intensidad de los intentos de atacar nuestras regiones con aviones no tripulados. Por lo tanto, se están tomando medidas, se está llevando a cabo un trabajo diario muy intenso las 24 horas del día», explicó.

Ucrania estableció en los primeros compases de la invasión la política de no comentar ningún ataque en suelo ruso para no inquietar a sus aliados y, sobre todo, para mantener el factor sorpresa. Sin embargo, el presidente Volodimir Zelenski prometió el pasado domingo tomar represalias por los constantes bombardeos en Odesa que lanzó el Ejército ruso contra objetivos civiles, infraestructuras portuarias e instalaciones para la exportación de grano. Esta parece haber sido su respuesta.