Obama reforzará la seguridad en internet tras los ataques a Sony y al Pentágono

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, continuó ayer con su serie de tres discursos sobre ciberseguridad. El primero fue el lunes en Washington, que coincidió con el supuesto ataque a la cuenta oficial de la red social Twitter del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) por piratas del grupo terrorista Estado Islámico (EI). El segundo tuvo lugar ayer en el Centro de Ciberseguridad Nacional de Virginia. Mientras, el tercero se producirá hoy en Iowa. Son un adelanto preparado por el equipo de la Casa Blanca que se incluirá en el discurso del Estado de la Unión del 20 de enero.

Ayer, el presidente abordó el ataque contra el CENTCOM, comandado con sede en Tampa (Florida), desde donde se dirige la campaña contra el EI. «Ninguna operación militar fue afectada. Hasta ahora parece que ninguna información clasificada fue revelada, pero la investigación continúa. Es un recordatorio de que las ciberamenazas son un peligro urgente y creciente», intentó restar importancia el presidente estadounidense, que prefirió desviar la atención de lo ocurrido mientras hablaba en términos generales de los ciberataques.

«Queremos que los cibercriminales sientan el peso de la Justicia de EE UU. Están haciendo mucho daño y más estos días que los que participan en los crímenes más convencionales», apuntó Obama, que hoy mantendrá en Iowa el último de sus discursos sobre ciberseguridad. «Los Gobiernos extranjeros, criminales y piratas informáticos ponen a prueba las redes de los ordenadores de Estados Unidos cada día. Lo vimos con el ataque a Sony», apuntó en referencia al supuesto golpe de Corea del Norte como represalia por la caricatura del líder del país asiático, Kim Jong Un, en la película «The Interview». En un principio, sus ejecutivos decidieron cancelarla por miedo a posibles ataques terroristas en los cines, pero más tarde se decidió proyectarla en algunas salas sobre todo después de que el presidente se pronunciara al respecto en la tradicional última rueda de prensa del año, antes de irse de vacaciones.

Adelantarse a los delitos

«Este centro es una de las líneas críticas de las ciberdefensas de Estados Unidos. Estos hombres y mujeres trabajan 24 horas al día, siguen las amenazas. Como nación les debemos dar las gracias», indicó el presidente sobre su visita ayer al Centro de Ciberseguridad Nacional de Virginia. «Tenemos que estar por delante de todos aquellos que nos quieren hacer daño. El problema es que el Gobierno y el sector privado no trabajan siempre de forma tan cercana como deberían. A veces es todavía difícil que el Ejecutivo comparta cierta información con las compañías y viceversa», concedió el presidente durante su intervención en la presentación de nuevas propuestas para proteger a los negocios y al Gobierno de los ciberataques. Entre las mismas, destacan el aumento de la persecución de los crímenes contras las redes y sus castigos. Además, el presidente Obama también quiere convertir en crimen la venta fuera de las fronteras de EE UU de información financiera robada, como números de cuentas y tarjetas de crédito.

Las iniciativas necesitarán el visto bueno del Congreso, cuyas dos Cámaras son ya de mayoría republicana desde el 1 de enero. Con todo, llama la atención que el presidente haya roto con la tradición del discurso del Estado de la Unión, que pronunciará el próximo martes en horario de máxima audiencia en Estados Unidos, sea él mismo quien haya decidido adelantar en diferentes intervenciones los contenidos de dicha intervención. De esta forma, Obama persigue que las empresas compartan información de las ciberamenazas con el centro de ciberseguridad del Departamento de Seguridad Nacional.

Un portavoz del presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, aseguró ayer que su partido está «preparado para trabajar» con los demócratas «para afrontar el importante asunto» de la ciberseguridad y «enviar medidas de sentido común al despacho del presidente». Las propuestas de Obama, no obstante, han recibido una fría acogida en organizaciones de defensa de la privacidad como Electronic Frontier Foundation, que consideró «innecesaria» la reforma y pidió fortalecer los mecanismos ya existentes de intercambio de información entre Gobierno y sector privado.