Opositores venezolanos marchan hasta el episcopado para honrar a los muertos

Lilian Tintori, esposa del dirigente opositor preso Leopoldo López, encabezó la movilización desde el este y pidió "a los que dan las órdenes de reprimir"que no lo hagan.

Multitudinaria marcha en Caracas
Multitudinaria marcha en Caracas

Miles de venezolanos acudieron a la convocatoria de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para marchar hasta la sede principal de la Conferencia Episcopal (CEV) y rendir homenaje a los muertos durante las protestas antigubernamentales.

Atrás quedaron las amenazas del fallecido Hugo Chávez cuando se refería a los obispos como “diablos con sotana”. En la era del presidente Nicolás Maduro las “aguas” se calmaron por orden del Vaticano aunque siempre la Conferencia Episcopal Venezolana se presentó como garante de los derechos humanos. Tras las marchas de estos días la oposición trató de tomar aliento, de bajar decibelios para no repetir los muertos de la pasada jornada por vandalismo.

Aunque el Metro de Caracas suspendió sus operaciones en 11 estaciones para impedir que los manifestantes marcharan, los venezolanos volvieron a salir a las calles para protestar contra el régimen de Nicolás Maduro y homenajear a los fallecidos en las marchas de los últimos días.

Con la consigna "La marcha del silencio por los caídos", se movilizan desde 20 puntos de Caracas para llegar a la Conferencia Episcopal. El pedido fue que la gente asista vestida de blanco como gesto de recuerdo a las víctimas y repudio a la represión de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). La policía bloqueó uno de los accesos a la Conferencia. David Smolansky, alcalde de El Hatillo, informó que los manifestantes intentarán pasar por otra ruta para llegar a la sede de la Iglesia.

La represión del viernes tuvo lugar en un sitio muy cercano al que un día antes perdió su vida el joven. Distintos usuarios denunciaron en Twitter que la manifestación era pacífica cuando un grupo de efectivos de la GNB avanzó contra ellos. Quienes protestaban cortaron las calles con quema de basura y otros objetos. Al final hubo un saldo de 11 muertos según versiones oficiales por vandalismo, aunque otros testigos consultados por LA RAZÓN aseguran que el número de fallecidos fue mayor tras los posteriores enfrentamientos entre motorizados, antidisturbios y gente de los cerros.

Además el jueves por la noche falleció Melvin Guaitan, de 26 años. La información la confirmó el alcalde de Sucre, Carlos Ocariz, quien repudió el asesinato y exigió que se investigue a fondo lo ocurrido.

Esta semana la Conferencia Episcopal Venezolana exhortó al gobierno venezolano a que se respeten los derechos civiles de los venezolanos que manifiestan. "Que el gobierno, particularmente el Ministerio para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, la Guardia Nacional y los organismos policiales respeten en sus actuaciones la dignidad de las personas y el derecho a la libre expresión de la protesta y manifestaciones pacíficas y democráticas", expresó la Iglesia Católica en un comunicado.

Reiteró que el gobierno y los cuerpos policiales del Estado deben garantizar la seguridad de todos los ciudadanos sin importar su ideología política. "Cuando el Estado los desconoce o irrespeta, deja de ser un Estado democrático, pierde legitimidad en su desempeño, pues su función es la defensa de todos los ciudadanos independientemente de su ideología política", se lee en el documento. Además, la CEV pide a los ciudadanos rechazar cualquier acto de violencia durante las manifestaciones.

El pasado 12 de abril una turba chavista intentó agredir al Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, al interior de la Basílica de Santa Teresa, que alberga la imagen del Nazareno de San Pablo.

El propio Papa Francisco se ha ofrecido como mediador en la contienda entre ambas partes ofreciendo a la oposición y al oficialismo sentarse en la mesa. De hecho hubo varios amagos de conversaciones que acabaron en trifulca. Por ahora el Vaticano se muestra tibio en sus declaraciones contra el chavismo condenando la represión desde los pulpitos pero al mismo tiempo, tendiendo la mano para el dialogo.