Polonia certifica su deriva autoritaria pese a las amenazas de Bruselas

El Parlamento aprueba la reforma judicial que pone a los jueces bajo la tutela directa del Gobierno.

El Parlamento aprueba la reforma judicial que pone a los jueces bajo la tutela directa del Gobierno.

Polonia consumó ayer su desafío a la Unión Europea al aprobar la polémica reforma del Tribunal Supremo impulsada por el Gobierno nacionalista de Ley y Justicia, un día después de que la Comisión hubiera amenazado a Varsovia con activar el bautizado como «botón nuclear»: el artículo 7 cuya aplicación puede desembocar en la pérdida del derecho de voto en el Consejo. A pesar de este ultimátum del ejecutivo comunitario, votaron a favor de la iniciativa 235 diputados del partido gobernante Ley y Justicia, que cuenta con mayoría absoluta en la Cámara, frente a 192 en contra y 23 abstenciones de una parte del grupo parlamentario del Movimiento Kukiz 15. La norma tiene aún que pasar por el Senado, donde Ley y Justicia también cuenta con mayoría absoluta y después deberá ser validad por el presidente, Andrzej Duda, de la misma familia política

El pasado año, la Comisión Europea ya expedientó a Polonia por su tratamiento a los medios de comunicación y sus cambios en el Tribunal Constitucional. Ahora, el Ejecutivo polaco pretende ir más allá con la destitución de los jueces del Tribunal Supremo por parte del Ministerio de Justicia; cediendo mayor poder al Parlamento para controlar al órgano de los jueces y dando potestad al Ejecutivo para cambiar a los presidentes de los principales tribunales del país.

El vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, calificó el pasado miércoles estas propuestas como un «peligro sistémico para el Estado de Derecho», y ahora Bruselas elaborará un informe según lo que suceda en los próximos días. Aun así se espera la apertura de un segundo expediente contra Varsovia que podría llegar la próxima semana, a pesar de que el primero tan sólo ha desencadenado una serie de ultimátums sin ninguna consecuencia práctica.

Pero esto no termina aquí. Por primera vez, Bruselas advierte de la posibilidad de desencadenar el temido artículo 7, aunque de momento es tan sólo una amenaza. Fuentes diplomáticas reconocen fuera de micrófono la dificultad de activar este «botón nuclear» y del peligro que esto entraña en medio de las negociaciones de salida de Reino Unido y el posible contagio del antieuropeísmo a otros países. «Antes de subir a un árbol hay que pensar cómo bajar», reconoce un alto funcionario europeo. La soledad de Ley y Justicia, sin ningún aliado con las familias políticas europeas más allá de su pertenencia al mismo grupo de los «tories» británicos en la Eurocámara, preocupa en Bruselas. Una soledad que quedó amplificada después de que Polonia fuera el único país que se opusiera a la continuidad de a la sazón polaco Donald Tusk –perteneciente al Partido Popular Europeo– como presidente permanente del Consejo. Las mismas fuentes reconocen que el diálogo está muerto con Tusk, el interlocutor natural con las capitales europeas. al que el Ejecutivo actual «odia».

Precisamente ayer el interpelado avisó a Varsovia, vía comunicado, de los riesgos de «marginación» si sigue en esta deriva autoritaria. «Nuestra tarea común debe ser evitar el peor escenario que podría suponer la marginalización de Polonia en Europa», aseguró el presidente del Consejo, para quien las reformas en marcha son una «negación de los valores y estándares» de la Unión Europea.