Steinbrück, el rival fantasma de Merkel

Steinbrück con Merkel en 2009
Steinbrück con Merkel en 2009

¿Dónde está Peer Steinbrück? Ésta es la pregunta que se hicieron los electores alemanes en general y los simpatizantes del Partido Socialdemócrata en particular cuando el SPD presentó sus carteles electorales para las elecciones del 22 de septiembre. No sólo no aparece en ellos su candidato, Steinbrück, sino que su gran protagonista es la canciller federal, Angela Merkel. Eso sí, bajo mensajes que resaltan las debilidades de la coalición democristiano-liberal, en el poder los últimos cuatro años. El hecho de que Steinbrück haya pinchado como candidato no es nada nuevo. Desde que fue nominado por su partido en octubre pasado, el ex ministro de Finanzas no ha dejado de protagonizar sonadas meteduras de pata que han avergonzado a sus propios votantes. Para los anales de la hemeroteca quedarán su crítica al bajo sueldo de Merkel, de la que además dijo que se beneficia del «bonus de ser mujer», o el llamar «payasos» a los políticos italianos Silvio Berlusconi y Beppe Grillo. Tampoco contribuyó a su popularidad la revelación de que desde que abandonó el Gobierno en 2009 ha ganado 1,2 millones de euros pronunciando 320 conferencias en universidades y empresas. Y es que su máxima «soy lo que pienso» se ha convertido en su peor enemigo y en una pesadilla para su equipo de campaña. Con todo este bagaje, no resulta extraño que los socialdemócratas traten de esconder en la fase inicial de la campaña a un candidato que sólo el 20% de los alemanes desea ver como canciller. Su objetivo, según explican, es centrar la atención en los puntos centrales de su programa, como el salario mínimo, los alquileres asequibles o el aumento de las plazas de guardería. Asuntos sociales que interesan al electorado, de los que oportunamente la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel ha sabido apropiarse. De ahí que el verdadero reto del SPD de cara a las elecciones de septiembre no sea tanto prometer un cambio, sino diferenciarse de sus rivales conservadores. Resulta difícil encontrar diferencias sustanciales sobre política social o europea entre los dos grandes partidos políticos. Sea como fuere, lo cierto es que el SPD se hunde en las encuestas y se distancia casi 20 puntos de la CDU (22% frente a 41%), que confía en repetir coalición con los liberales del FDP si éstos logran superar la barrera del 5% de votos. La derrota anunciada por los institutos demoscópicos sólo ahondaría la debacle que los socialdemócratas arrastran durante la última década. Entre 1998, cuando Gerhard Schröder ganó sus primeras elecciones, y 2009, cuando obtuvieron el peor resultado desde la Segunda Guerra Mundial, el SPD ha perdido la mitad de sus electores. Estos nueve millones de alemanes han sido seducidos por Los Verdes o Die Linke (La Izquierda) o simplemente han preferido quedarse en casa.