Política

Una paquistaní embarazada, lapidada hasta morir por su familia

El padre de la joven, único detenido, confirma que se trata de "un crimen de honor y que no se arrepiente". Se había casado por amor y sin su consentimiento.

Policiías paquistaníes junto al cadáver de Farzana Iqbal
Policiías paquistaníes junto al cadáver de Farzana Iqbal

Una mujer embarazada, de 25 años, fue lapidada hasta su muerte por su propia familia ayer en Pakistán. ¿El motivo? Casarse con el hombre al que amaba. Alrededor de 20 parientes, incluyendo a su padre y a sus hermanos, les atacaron a ella y a su marido con bastones y ladrillos a plena luz del día e incluso delante de testigos. Es más, el crimen ocurrió frente el Alto Tribunal de Lahore, según informó el investigador de la Policía, Rana Muyahid.

Según informa Reuters, Farzana Iqbal estaba esperando a que el Tribunal de la ciudad del este paquistaní abriera cuando un grupo de hombres comenzaron a atacarles, explicó Umer Chima, agente de la Policía. Entre los agresores también estaba su ex pareja o mejor dicho, el hombre que su familia había decidido que era para ella: un primo suyo. Farzana sufrió severas contusiones en la cabeza y fue dada por muerta en el hospital. Todos los sospechosos, salvo su padre lograron huir. Mohamad Azim admitió haber acabado con la vida de su hija por una cuestión de "honor". "Maté a mi hija porque insultó a mi familia al casarse con un hombre sin nuestro consentimiento y no tengo ningún remordimiento", dijo Mujahid citando al padre de Farzana. De hecho, la pareja concurría al Tribunal, porque Azim había denunciado a Mohamad de haberla secuestrado. Farzana, residente en Faisalabad, acudía a la corte para defender a su marido de las acusaciones. Pero la turba de los Azim, no la permitieron ni siquiera entrar.

La Policía confirmó que su padre había sido arrestado por asesinato y que estaban intentando detener al resto de participantes en este atroz crimen. Farzana se casó con Mohamad Iqbal en contra de los deseos de su familia que le imponían casarse con su primo. Después de estar unos años prometidos, Farzana y Mohamad se casaron sin el consentimiento de su familia. Sus parientes los esperaron a la salida del Tribunal, en una calle principal de Lahore, y al ver a la pareja dispararon al aire e intentaron separarles. Como ella se resistió, comenzaron a pegarle con palos y ladrillos de un edificio de al lado que estaba en obras. Mohamad, de 45 años, confesó a AP que empezó a salir con Farzana después de haberse quedado viudo. Farzana estaba embarazada de tres meses. "Estábamos enamorados", señaló a AP. La Policía le ha entregado a Mohamad, que logró escapar aunque estaba herido, el cadáver de su esposa.

Según datos de la Red para la Prevención de la Violencia de Honor (Honour Based Violence Awareness Network), aunque aseguran que las cifras son aún mayores, al año se cometen en el mundo unos 5.000 crímenes de honor, de los cuales, 1.000 tienen lugar precisamente en Pakistán. La agencia AP en Lahore asegura que los matrimonios concertados son la norma entre los paquistaníes conservadores. Cientos de mujeres son asesinadas cada año en los mal llamados crímenes de honor por sus maridos o familiares como castigo al adulterio o cualquier otro comportamiento sexual ilícito. Aun así, las lapidaciones en público, como la de Farzana, son extremadamente raras.