Valls no quiere mezquitas financiadas por extranjeros

El primer ministro francés reconoce que la Justicia falló al liberar al yihadista de Ruán

El primer ministro francés, Manuel Valls
El primer ministro francés, Manuel Valls

El atentado de Saint-Etienne-du-Rouvray, el 26 de julio, en el que dos aprendices de yihadistas degollaron a un sacerdote, obliga al Gobierno francés a cuestionarse una vez más la lucha antiterrorista

El atentado de Saint-Etienne-du-Rouvray, el 26 de julio, en el que dos aprendices de yihadistas degollaron a un sacerdote, obliga al Gobierno francés a cuestionarse una vez más la lucha antiterrorista. Para el primer ministro, Manuel Valls, sólo hay un límite «infranqueable», según sus palabras, y no es otro que el Estado de Derecho». En una entrevista al diario «Le Monde», Valls esboza nuevas pistas en la estrategia del Ejecutivo galo, al mismo tiempo que responde a las críticas de la derecha, en general, y del ex presidente Nicolas Sarkozy en particular, que ha dicho recientemente que la izquierda está «paralizada» frente al terrorismo.

Para Valls, ha llegado el momento de poner las relaciones con el islam de Francia sobre una nueva base y «construir un nuevo modelo». Un deseo que comparte el rector de la gran mezquita de París, Dalil Boubakeur, que apuntaba el pasado miércoles la necesidad de «una cierta reforma» de sus instituciones y de que «los musulmanes de Francia tomen la iniciativa de una mejor formación» de sus representantes religiosos. En este sentido, el primer ministro propone que «los imanes sean formados en Francia y no en otra parte».

Otra pista que avanzó el jefe del Ejecutivo galo para luchar contra el terrorismo es que «durante un periodo a determinar no pueda haber más financiación del extranjero para la construcción de mezquitas». Se trataría así de evitar que los países que han contribuido financieramente a la construcción de estos templos exijan a cambio que se enseñe un modelo determinado del islam.

Aunque según un informe del Senado de marzo 2015 titulado «La financiación de los lugares de culto», en contra de lo que se cree, la financiación procedente del extranjero es «minoritaria», la mayoría procede de «los donativos de los fieles, que son mucho más difíciles de controlar».

La derecha no tardó en criticar ayer a Manuel Valls por no haberse opuesto «hace menos de un mes» a la apertura de la mezquita En-Nour de Niza, financiada por Arabia Saudí, según le reprochó el presidente de la región, Christian Estrosi que, en su día, se había opuesto rotundamente a su construcción cuando era alcalde de Niza.

El diputado Eric Ciotti, también del partido conservador Los Republicanos, se quejó de la «hipocresía de Valls» porque se pronuncia contra la financiación extranjera de las mezquitas cuando diez días antes Valls rechazó una enmienda que presentó en la Asamblea en este sentido.

El primer ministro socialista pidió también a los responsables del islam en Francia que «reaccionen» frente al aumento de la presencia del salafismo. «Es un debate que no hay que esquivar», aseguró el primer ministro galo. «Todos los ciudadanos tienen que jugar un papel en la lucha contra la radicalización, y los musulmanes también».

Además de todas estas propuestas, para las que Valls todavía no tiene fecha, el primer ministro francés comentó en las páginas de «Le Monde» el atentado que ha costado la vida al padre católico Jacques Hamel. Valls reconoce que es «un fracaso» la decisión que tomó el juez antiterrorista de dejar en libertad a Adel Kermiche, uno de los autores del atentado. Kermiche fue puesto en libertad tras pasar diez meses en prisión y a la espera de ser juzgado por asociación de malhechores con vistas a realizar actos terroristas. Entre tanto, estaba en libertad vigilada y usaba un brazalete electrónico, que no le impidieron pasar a la acción.

«Hay que reconocer» ese fracaso, aseguró Valls, y los magistrados deberán tener ahora presentes en cada caso «las prácticas de disimulo muy desarrolladas de los yihadistas».

Las Fuerzas de Seguridad galas detuvieron ayer a un refugiado sirio por su presunta conexión con el ataque perpetrado por dos yihadistas contra una iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray, en Normandía. El sospechoso sirio ha sido detenido cerca de un centro de acogida en Allier, en el centro del país. Uno de los dos terroristas, Abdel-Malik Petitjean, vivió en esta región durante cuatro años. Además, su pasaporte estaba en la vivienda del segundo asaltante, Adel Kermiche, según una fuente policial.