Washington acusa a Moscú de violar los tratados de desarme

Manifestantes junto a una barricada en Kiev, ayer
Manifestantes junto a una barricada en Kiev, ayer

Washington ha informado este mes a los miembros de la OTAN de que Rusia podría haber violado el tratado sobre misiles al haber realizado ensayos con misiles de crucero tierra-aire, según publicó el diario «The New York Times». Esta circunstancia aumenta las preocupaciones de que Rusia cumpla con el acuerdo sobre el control de armas –firmado en 1987 por Ronald Reagan y el líder de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov– considerado uno de los pilares del acuerdo que puso fin a la Guerra Fría.

Según funcionarios estadounidenses, Moscú podría haber empezado a llevar a cabo estas pruebas en 2008. Desde mayo del año pasado, la responsable de Control de Armas del Departamento de Estado, Rose Gottemoeller, ha tratado este asunto con funcionarios rusos, pero éstos habrían dado el caso por cerrado tras afirmar que lo habían investigado. Oficialmente, Estados Unidos aún no está en disposición de declarar que Rusia ha violado el tratado de 1987. «Hay un proceso de revisión en curso, y no quisiera especular o prejuzgar el resultado», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki. El presidente norteamericano, Barack Obama, mantiene su intención de seguir reduciendo los arsenales nucleares. Mientras tanto, los funcionarios del departamento de Estado buscan métodos para preservar el tratado y mantener la puerta abierta a futuros acuerdos de control de armas. Una nueva disputa pública con el presidente ruso Vladimir Putin es lo último que necesita Obama después de los encontronazos entre ambas potencias por la guerra de Siria, el «caso Snowden» y la crisis política en Ucrania.

La OTAN recalcó ayer que «el cumplimiento de los tratados de control de armas es una cuestión seria» y «fundamental». A comienzos de semana, el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, se reunió en Bruselas con el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, para analizar precisamente sus diferencias sobre el despliegue de misiles de defensa. La OTAN ya ha dejado claro a Rusia que está dispuesta a reducir sus armas nucleares tácticas siempre que Rusia corresponda con pasos similares. Sin embargo, la Alianza considera injustificada la decisión rusa de instalar misiles nucleares tácticos en la región de Kaliningrado, cerca de las fronteras de Polonia y Lituania, como respuesta al escudo antimisiles aliado, un proyecto liderado por Estados Unidos que despierta importantes recelos por parte de Moscú. Cuando se descubrió en diciembre pasado la presencia de los misiles Iskander, que se incorporaron al Ejército ruso en 2006, a las puertas de la UE, fuentes rusas aseguraron que están instalados en el enclave ruso de Kalinigrado desde hace más de un año, y que sólo intentan equilibrar la balanza del escudo antimisiles.

Países Bajos y Bélgica llevaban años reclamando que Washington retire sus armas nucleares tácticas de suelo europeo, una petición que no prosperó, ya que los jefes de Estados y de Gobierno de la OTAN se comprometieron en la Cumbre de Chicago de 2012 a mantener «una combinación adecuada de capacidades de defensa nucleares, convencionales y de defensa antimisiles para la disuasión y defensa para cumplir sus compromisos».