Política

Crisis en Egipto

Washington bendice el golpe de Estado en Egipto

Un manifestante cuelga un papel en una alambrada junto a los militares
Un manifestante cuelga un papel en una alambrada junto a los militareslarazon

Después del golpe de Estado del 3 de julio, Estados Unidos ha enviado a su vicesecretario de Estado a El Cairo para pedir una transición democrática rápida e inclusiva, y para limar tensiones con todas las partes. William Burns ha sido el primer representante estadounidense en visitar Egipto desde el derrocamiento del presidente Mohamed Mursi, que Washington aún no se atreve a denominar «golpe», y respecto al cual ha mantenido cierta cautela. Egipto es el principal aliado árabe de Estados Unidos en Oriente Medio y todo lo que ocurre aquí preocupa mucho al otro lado del océano Atlántico.

Burns se reunió con el ministro de Defensa, Abdelfatah Al Sisi, que fue el encargado de anunciar la deposición de Mursi y es el hombre fuerte de Egipto. El encuentro duró dos horas y, según el periódico estatal «Al Ahram», Burns mostró su apoyo a la actuación de los militares, pero les exigió una «hoja de ruta» clara para la transición. Asimismo, el enviado de Washington habría tranquilizado a los generales respecto a la ayuda militar que Estados Unidos ofrece cada año a Egipto: más de 1.200 millones de dólares que, de momento, seguirán fluyendo.

Washington ofrece esa ayuda económica desde la firma del tratado de paz entre Egipto e Israel en 1979, auspiciado por la Casa Blanca y que representa la piedra angular de las relaciones entre ambos. EE UU es uno de los pocos actores internacionales que puede presionar a los militares, precisamente por ese soporte económico, aunque en muchas ocasiones la influencia real estadounidense no se corresponde a los miles de millones. Burns expresó el compromiso de su país a ayudar a los egipcios en «esta segunda oportunidad para lograr los objetivos de la revolución y establecer un Estado democrático».

Por su parte, el Gobierno israelí habría pedido a su socio norteamericano que no retire esa ayuda económica para no sufrir las consecuencias de un debilitamiento del Ejército, sobre todo en la península del Sinaí. Ayer, tres personas fallecían en el norte en un ataque de supuestos islamistas radicales contra el autobús de una empresa de cementos.

Burns también se reunió con el presidente interino, Adli Mansur, así como con el nuevo primer ministro, Hazem Beblaui, que siguió ayer formando su Gabinete: más de la mitad de los ministros han sido nombrados ya. Todo indica que EE UU seguirá colaborando con las autoridades interinas, aunque también se ha mostrado crítico con su actuación, especialmente por la campaña de arrestos en contra de los Hermanos Musulmanes y la detención de Mursi, que no se sabe dónde está custodiado desde hace casi dos semanas. El grupo juvenil Tamarrud (Rebelión), que estuvo detrás de las grandes protestas del 30 de junio, se negó a reunirse con Burns porque «EE UU ha apoyado a los Hermanos Musulmanes». El partido salafista Al Nur también rechazó la invitación del enviado estadounidense porque la consideró una «interferencia en los asuntos internos».

La Administración Obama ha sido muy criticada por ambas partes en conflicto: los opositores de Mursi acusan a Washington de no apoyar el cambio de régimen en Egipto, mientras que la Hermandad ha apuntado incluso a la colaboración de Estados Unidos en el golpe de Estado.

Se cree que la Administración estadounidense ha estado mediando antes y después del golpe militar del pasado 3 de julio para evitar una crisis en el país y ahora estaría intentando que el Ejército y los islamistas perseguidos dialoguen, algo que ambos han negado rotundamente. Ayer, en El Cairo, Burns aseguró que su país «no impondrá su modelo a Egipto, ni apoyará a un partido o personalidad en concreto».