Bloomberg, se va el mecenas

Deja la alcaldía de Nueva York y con su marcha todos son dudas sobre el futuro de las instituciones de arte

En el metro de Nueva York. A Michael Bloomberg, pese a su riqueza, le gusta el contanto directo con la gente
En el metro de Nueva York. A Michael Bloomberg, pese a su riqueza, le gusta el contanto directo con la gente

Deja la alcaldía de Nueva York y con su marcha todos son dudas sobre el futuro de las instituciones de arte

Cuando Peter Gelb, el gestor del Metropolitan Ópera, comenzó su cambio para renovar el teatro, ahí estuvo el alcalde Michael Bloomberg para dirigirse a los periodistas, a los que se invitó al ensayo general de «Madama Butterfly», la producción estrella de la temporada 2006-07, dirigida por el cineasta Anthony Minghella. El año anterior también acompañó a los artistas Christo y Jeanne Claude en la presentación de su proyecto «Las Puertas». Tiñeron de naranja los caminos de Central Park con un proyecto que se tardó en gestar más de 20 años por las reticencias a los posibles daños del parque. En cambio, Bloomberg, que dirige la ciudad de Nueva York como si fuese una de sus compañías, lo tuvo claro desde un principio: era un buen trabajo porque traería turistas y amantes del arte, es decir, dinero a la ciudad. Al final, su instinto no le falló. Según el Fondo de Arte Público, el trabajo de Christo y Jeanne Claude dejó en la ciudad 254 millones de dólares.

Criticado por sus luchas contra cualquier sindicato de trabajadores de Nueva York y los recortes, no dudó en proponer la ampliación del límite del número de legislaturas que un alcalde puede estar al frente del ayuntamiento de Nueva York. Hasta que ganó a finales de 2001, el jefe del consistorio neoyorquino sólo podía permanecer un máximo de dos. Ocho años en total. Pero, Bloomberg probó una, después se presentó a la relección, que ganó, y más tarde optó por intentar cambiar la ley para quedarse otra más con el argumento de que alguien como él se necesitaba para abordar la crisis financiera de Wall Street.

Ahora agota su tercera y se tiene que marchar. Y el mundo del arte en Nueva York tiembla. Hombre de negocios, político, pero sobre todo filántropo en el mundo del arte, tiene una fortuna de 27.000 millones de dólares, según la revista Forbes. A través de su Fundación Filantropías Bloomberg, ha contribuido al arte y otras obras de caridad con 240 millones de dólares en 2005; 60 millones en 2006; 47 en 2007; 150 en 2009; 332 en 2010 y 311 en 2011, según «Crónica de Filantropía».

Esta filosofía forma parte de la tradición en la clase acaudalada de Estados Unidos que suele hacer grandes donaciones al mundo del arte para desgravar a Hacienda. De esta forma, se asegura un asiento en los consejos de administración de las diferentes instituciones y trato de favor de los artistas y gestores.

El director del Museo de Dallas, Maxwell Anderson, explica que «muchos museos en Europa se están dirigiendo al modelo estadounidense». Ex director del Museo de Indianápolis, reconoce que más del 99 por ciento del presupuesto con el que contaba en su centro de Indiana, era de cheques privados. Esto precisamente es lo que les cuesta más entender a los europeos: «Aquí, lo que funcionan son las donaciones de personas adineradas. A principios del siglo XX, se estableció que se podía desgravar a Hacienda si se daba dinero a las instituciones culturales», apunta este director de larga experiencia en museos.

Mientras que en Europa los centros culturales dependen en su mayoría de los presupuestos generales –y de sus actuales recortes– de sus respectivos estados, en Estados Unidos, por tradición y cultura, las instituciones huyen de cualquier ayuda de fondos públicos, que se considera una forma de intervencionismo por parte del gobierno. Maxwell Anderson destaca que «en este país, hay un resentimiento hacia el Estado porque sobre todo se cree en las aspiraciones individuales».

Con la marcha de Bloomberg del ayuntamiento, que personifica como nadie el modelo de ciudadano que apunta Maxwell Anderson, parece que se termina una era. No sólo dejará de apoyar con su presencia y ayudas a los proyectos artísticos de la ciudad, sino que, de momento, su fundación ha ofrecido la callada por respuesta al ser cuestionada por sus futuros planes de mecenazgo cultura.

Según cita «The New York Times» en un artículo en el que aborda la marcha de Bloomberg, la oficina del alcalde tiene datos en los que se recoge que las artes han generado 21.000 millones de dólares cada año para la ciudad de Nueva York.

¿Quién lo sucederá?

De esta forma, las instituciones culturales en Estados Unidos son totalmente independientes de los gobiernos al contrario que en Europa –aunque hay modelos de gestión y fiscal diferentes–, pero también están mucho menos protegidas ante situaciones de crisis económica como se vive en la actualidad. En cambio, la paradoja ha querido que en este caso Nueva York dependa de una persona. Por eso, la marcha de Bloomberg ha encendido las alarmas en lugares como el Museo de Queens, Dance New Amsterdam, el Centro de Brooklyn St. Ann's Warehouse, Ghetto Film School del Bronx, Harlem Stage, la Orquesta Sinfónica de Queen, el Museo de Brooklyn o el propio Lincoln Center, hogar de más de una docena de teatros, entre los que destacan el New York City Ballet y el American Ballet Theater. La pregunta ahora es: ¿quién sucederá a Michael Bloomberg?

Las causas del filáNtropo

En 2013, la universidad Johns Hopkins anuncia un regalo de 350 millones de dólares de Michael Bloomberg, donde estudió el político y hombre de negocios. En total, les ha donado 1.118 millones de dólares. La primera vez fue en 1965 con 5 dólares. En 2012, donó 120 millones de dólares al Hospital Johns Hopkins para la ampliación con nuevos edificios. En 2012, también prometió 220 millones de dólares para la lucha contra el tabaco, una de las causas a las que más dedicado está.