Dime qué conservas compras y te diré si tu dieta es saludable

Hablamos con el presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados (Anfaco) sobre aquellos aspectos que preocupan a la hora de consumir comida en conserva.

Como te contábamos hace unas semanas, el consumo de comida en conserva se incrementó durante los primeros días del confinamiento por coronavirus. No ocurrió, por supuesto, como con la levadura (que arrásó en los supermercados), pero sí se notó que los españoles queríamos ser precavidos y distanciar nuestras compras todo lo que nos fuera posible. Por otro lado nos encontramos con que todo el mundo entrena en casa y cuida su alimentación en la cuarentena. Parece ser que nuestra salud, sea o no por reforzar nuestro sistema inmune en tiempos de COVID-19, nos preocupa más que nunca. Si a una cosa unimos la otra no es de extrañar que nos hayamos planteado si el consumo regular de comida en conserva es saludable y en qué aspectos tendríamos que fijarnos o si deberíamos, por ejemplo, tirar el líquido de las conservas, ese famoso Secuestrante. Juan Manuel Vieites, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados (Anfaco), nos ha hablado de todas estas cosas y te lo contamos a continuación.

LRL: Con la cuarentena por coronavirus ha aumentado el consumo de conservas en nuestro país. ¿Es segura esta forma de alimentación?

Juan Manuel Vieites: Se ha producido un aumento de la demanda puntual en los primeros dais de la alerta, pero está por ver que haya un incremento significativo del consumo. En todo caso las conservas de pescado y marisco son una parte de una dieta equilibrada y saludable en cualquier circunstancia. Los productos alimentarios vendidos en Europa deben cumplir con estrictas normativas de seguridad alimentaria enfocadas a la protección de los consumidores, avaladas por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y con la participación de los expertos de todos los países miembro. Por tanto, todos los productos disponibles para comprar son seguros y debemos estar tranquilos. Otra cuestión es la presencia y distribución de los diferentes alimentos en nuestra dieta, en donde los aspectos nutricionales ya juegan un papel relevante. Lo que ya le puedo asegurar, es que las conservas de pescados y mariscos son un producto nutritivo y recomendable en una dieta variada y equilibrada.

LRL: ¿Y para los niños?

Juan Manuel Vieites: Los beneficios nutricionales del pescado han sido evaluados por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) en 2014, siendo una conclusión del panel, por ejemplo, que el consumo de 3-4 raciones por semana durante el embarazo había sido asociado con mejores resultados en el desarrollo neurológico en niños, comparado con la ausencia de consumo de pescado. Además, dichas cantidades también han sido asociadas con un menor riesgo de enfermedad coronaria en adultos. Los niños pueden consumir conservas de pescados y mariscos, debiendo fomentar los padres el consumo de todas las variedades existentes frente al monoproducto. Además, por la facilidad de uso y su conveniencia, se les fomenta su consumo habitual futuro al conocer sus cualidades organolépticas, sabor, textura, olor... Añadir que en las condiciones del confinamiento que limita la necesaria exposición al sol de los niños, es fundamental asegurar una debida ingesta de vitamina D3, siendo el pescado en sus distintas formas de presentación una fuente muy importante.

LRL: ¿Cómo se esterilizan los botes de conservas para que sean seguros?

Juan Manuel Vieites: Cuando pregunto a la población general que conservantes llevan las conservas, suelo escuchar explicaciones carentes de fundamento técnico. La conserva de pescado y marisco adquiere su esterilidad mediante un tratamiento térmico, es decir, utilizando solo calor. Nada más. Una vez un bote es cerrado, se introduce en un autoclave, que es como una olla a presión, que controladamente calienta y enfría el producto para dotarle de esterilidad comercial. Por ello, las conservas tienen una fecha de consumo preferente, y no de caducidad.

LRL: ¿Llevan las conservas que compramos en el supermercado aditivos que puedan resultar nocivos para nuestra salud?

Los aditivos alimentarios sufren un proceso científico de revisión extenso previa aprobación de su uso y empleo de dosis seguras. E-330 es Ácido cítrico, y seguramente muchos lectores se preocuparían al leer en la etiqueta dicho “E”. Pese a esta reflexión, una conserva de atún en aceite de oliva, solamente lleva atún, aceite de oliva y un poco de sal, nada más. Cualquier lector que ya entiende cómo se consigue la esterilidad de dichas conservas, con calor, podrá comprender ahora por qué no ve dichos aditivos en el listado de ingredientes, no están presentes al no ser necesarios.

LRL: ¿Deberíamos fijarnos en la procedencia de las conservas que compramos en el supermercado?

Juan Manuel Vieites: La marca de identificación está asociada a la fabricación de un producto en condiciones de higiene y sirve como garantía del operador de que se han cumplido los requisitos establecidos en la normativa. No olvidemos que la UE ha desarrollado una extensa y exigente legislación en la materia bajo el consejo científico de la Agencia Europa de Seguridad Alimentaria (EFSA) y se debiera aplicar las mismas exigencias a los productos de los terceros países.

Las generalizaciones son injustas. Le diré que lo verdaderamente importante es la confianza del operador alimentario detrás del producto, de su know-how y experiencia. Y en este aspecto estamos tranquilos, pues los fabricantes de conservas españolas de pescados y mariscos son líderes internacionales en calidad, el ejemplo a seguir, y el lineal del supermercado es buena muestra de ello.

LRL: ¿Qué aspectos del etiquetado conviene tener en cuenta?

Juan Manuel Vieites: El reglamento UE de información al consumidor, el 1169/2011 recoge toda la información necesaria en el etiquetado. El operador alimentario es una primera garantía, seguido de la marca comercial que suela utilizar, y que nos dirige hacia la calidad de producto que estamos adquiriendo. Después, la denominación de venta suele incluir la información mínima y de impacto, incluyendo el líquido de cobertura (aceite, salsa, al natural, etc). La conserva de pescado tiene un alto contenido en proteínas con presencia de aminoácidos esenciales, el perfil lipídico del producto es óptimo, con grasa rica en ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA+DHA). Además, ofrecen un significativo contenido de vitaminas del grupo B, D y E, así como minerales como fósforo, potasio, yodo y selenio. Como verá, toda esta información no se suele leer en el etiquetado, aunque si se destaca cada vez más voluntariamente la presencia de Omega-3.

Ahora mismo, en la Comisión Europea se debaten las propuestas que han proliferado en Europa, en forma por ejemplo de semáforos nutricionales, conocido como “nutri-score”, como una forma de ayudar al consumidor. Nuestra opinión es firme, dichos algoritmos no están todavía bien desarrollados, pues una dieta basada en productos “verdes”, es decir, totalmente recomendables, no se consideraría una dieta variada y equilibrada o acorde con la pirámide nutricional.

LRL: ¿Influye el tipo de envase de las conservas en la preservación de las cualidades del alimento? ¿Deberíamos optar por el vidrio en favor de otros envases?

Juan Manuel Vieites: El vidrio, la hojalata, el aluminio, son diferentes materiales de envasado con fines comerciales distintos que llevan más de 70 años de investigaciones y control y son utilizados conforme a la legislación. El vidrio se suele utilizar para presentar porciones de calidad diferenciadas, como en el bonito del norte, pero tiene varios contras, como la fragilidad del envase o su nula protección frente a los rayos solares. El envase metálico ligero no ha parado de innovar y mejorar, con aperturas sencillas que antaño eran una contra de consumo que requerían del abrelatas. No nos fijemos tanto en el envase, como en el producto.

LRL: ¿Cuánto duran las conservas una vez abiertas y cómo deben conservarse? ¿Deberíamos volcar el contenido de las latas abiertas en un recipiente hermético para guardarlas en la nevera?

Juan Manuel Vieites: Una vez abierta, una conserva pierde su esterilidad comercial, convirtiéndose en un producto similar a aquel que acabas de cocinar en tu hogar. Por tanto, el manejo del producto alimenticio debe ser acorde. Una aproximación precautoria, sería guardarlo inmediatamente en la nevera y consumir en un plazo inferior a 24 horas desde su apertura. De nada sirve volver a guardarlo en un recipiente hermético, puesto que ya no es un producto estéril.

LRL: ¿Debemos tirar el líquido de los alimentos que vienen en conserva?

Juan Manuel Vieites: Gran pregunta, en esto voy a ser tajante, no. Les recomiendo que busquen recetas de cocineros de gran prestigio desarrollando platos sorprendentes con el aceite de las conservas de pescado. Es un ingrediente más del producto. El escabeche de las conservas de mejillones, el gran desconocido.

LRL: Se ha hablado del Bisfenol A en muchos casos. ¿Qué es exactamente? ¿Debe asustarnos?

Juan Manuel Vieites: Este ha sido otro concepto perniciosamente empleado. La EFSA continúa investigando cualquier indicio científico que sustente dudas, ampliando los márgenes de seguridad hasta donde sea necesario y protejan a los consumidores. El Reglamento UE 2018/213, restringió la presencia de BPA en los revestimientos destinados a entrar en contacto con los alimentos drásticamente. Tanto que ahora ya se habla de BPA NI, o directamente BPA Free como el estándar de mercado.

Finalmente, invitarles a que consuman conservas de pescado y marisco, pues ello les ayuda al mantenimiento de la funcionalidad muscular y articular, salud cardiovascular, función metabólica, sistema inmunitario y nervioso, prevención del daño oxidativo, recuperación tras el esfuerzo, desarrollo cognitivo, etc. Amplíe con ello el alcance de su dieta para hacerla variada y equilibrada, su organismo, y su salud, se lo agradecerá.