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Jubilando a Barbie

Jubilando a Barbie
Jubilando a Barbielarazon

Los resultados de Mattel en lo que va de año confirman la caída de su muñeca estrella.

Nadie duda de que, al menos hasta el momento, en su longeva existencia de frufrú y purpurina ha sido una auténtica privilegiada. A su edad no ha tenido que pasar por suplicios comunes entre los mortales: desconoce qué son las arrugas, las dietas, las canas, la resaca o la hipoteca. Sin embargo, sí hay un concepto que algunos ya preconizan que la rubia más popular tendrá que asimilar en su maleable cabeza de polietileno: el de jubilación anticipada. Destronada desde hace tiempo como la reina de las jugueterías, a sus 55 años, Barbie podría estar comenzando una inexorable caída en el olvido de la que puede que ni siquiera la salve su milimétrica sonrisa de algodón. Mattel, el grupo juguetero al que pertenece, ha anunciado pérdidas del 61,4% en el segundo trimestre de 2014 (con respeto al mismo periodo del año anterior), lo que supone que la compañía acumula en este año un retroceso en sus beneficios del 85%. La célebre muñeca, hasta ahora motor de sus ventas, sufre un descenso del 9% (mientras otro modelo, American Girl, lejos de la perfección rubia, es el único producto de la empresa que marca cifras positivas, aumentando sus ventas un 6%) y explica gran parte del descalabro bursátil de la empresa: en este primer semestre ha registrado un beneficio neto por acción de 5 centavos, 27 menos de lo que le reportaba a estas alturas en 2013.

Las cifras no son nada halagüeñas para Barbie. Ella, la reina del glamour, la pija plastificada con más seguidores, la deseada por las mejores «maisons» del mundo, la que se ha reiventado una y mil veces en su más de medio siglo de vida, ella, la de los mil accesorios, parece no haber encontrado ninguno para frenar su caída de popularidad. Barbie, que era y creó tendencia, que fue lo más «cool» de las estanterías, está a punto de convertirse en una «antigualla» para las nuevas generaciones. «Es una mujer objeto. Aunque la han intentado hacer hasta ecologista, con aquello de que no usa pieles, no ha conseguido que las niñas de ahora pierdan el estereotipo que se ha creado en torno a ella. Hay otros modelos para las niñas, que están más cerca de la sociedad actual», explica Petra María Pérez, catedrática de Teoría de la Educación en la Universidad de Valencia.

¿Desfasada?

Las ventas de los juguetes en Navidades marcan una clara tendencia regresiva para Barbie mientras se elevan las de muñecas que sintonizan mejor con las nuevas generaciones. De hecho, en la industria juguetera, parece que los cuentos de hadas no funcionan: las Monster High, las «hermanas» feas de Barbie –también pertenecen a la «madre» Mattel– son uno de los productos de más éxito entre las niñas. También las urbanitas Bratz adelantan a la muñeca de 55 años: «Representan a una chica moderna, con curvas, que va al gimnasio y se pone guapa. También tienen componentes sexistas, así que no hemos avanzado mucho...», lamenta Pérez. La estética de la rubia de medidas perfectas podría explicar parte de su caída de ventas: cuando Barbie llegó al mercado, su apariencia de mujer adulta fue una de las razones que explica el furor que causó en las niñas de una época en la que imperaban los mdelos cándidos e infantiles. Pero los tiempos han cambiado y el estilo «teeneger» se impone: «El modelo de mujer adulta se ha agotado, ya no vende. Ahora se prefiere el de la joven adolescente, una tendencia que está presente también en la industria de la moda, ya que nos acerca al deseo de la eterna juventud», explica la experta, antes de subrayar que el producto estrella de Mattel se ha quedado estancado: «Barbie en su momento lo fue todo, pero luego empezó a representar un cuerpo imposible, y las niñas de hoy en día prefieren a las Monster o las Bratz porque están más en la línea de los videojuegos y sus héroes, es otra forma de entender ese universo simbólico que representan para ellas: una chica profesional, urbana, independiente y que se cuida».

Pese a todo, no todo está perdido para la rubia de mirada azul, cejas perfectas y rimmel permanente: que no sea la opción preferente no significa que haya dejado de gustar a todas las franjas de edad. «Todavía le sigue atrayendo mucho a un tipo de niñas, a las más pequeñitas», explica Pérez, que se resiste a dar por jubilada a la célebre muñeca: «Éso no se sabe, depende de las cuentas y entra en términos empresariales. Lo que sí creo es que esta muñeca sofisticada, adulta, un tanto objeto y quizá poco profesional, no está involucrada en los temas de hoy».