La Reina también tiene un huerto

Doña Letizia no tiene nada que envidiar al huerto de los Obama

Doña Letizia no tiene nada que envidiar al huerto de los Obama. En La Zarzuela hay uno de 1.000 metros cuadrados que abastece de frutas y vegetales a las cocinas de palacio.

No ha trascendido si Doña Letizia comentó con Michelle Obama el problema que ha sufrido el tomate este año, lo mal que se han dado en su huerta de la Zarzuela y, en general, en toda España por culpa de los calores de julio. Reconozcamos que no ha sido un buen año para el tomate, sin embargo; la Reina Letizia ha podido presumir con orgullo, ante la primera dama de los Estados Unidos, de zanahorias, porque se han dado muy bien en la parcela que tienen en plena naturaleza en el monte del Pardo, también le ha podido decir a la señora Obama que las judías en su huerta madrileña empezaron muy bien, subieron muy rápidas, pero han tenido un ciclo corto por culpa del tiempo, que este verano ha estado como las maracas de Machín. Viendo a las dos damas en animada charla entre pimientos es normal que hayan intercambiado opiniones sobre los cultivos en sus respectivas huertas, por las que ambas están muy interesadas aunque no se pongan a cavar, pero sí que les guste recoger algunos frutos. Quién sabe si han quedado en intercambiarse semillas, que es lo que suelen hacer los aficionados a la horticultura. Además, es mundialmente conocido que la alimentación es un tema que preocupa y ocupa a ambas. Doña Letizia es embajadora especial para la nutrición de la FAO y este año, las hortalizas y vegetales que se consumen en el comedor escolar de sus hijas Leonor y Sofía proceden de huertas ecológicas, y algunos padres de alumnos insinúan que esa acertada incorporación ha sido por indicación suya.

Decir que la huerta de Michelle es más de enseñar y de hacer prácticas agrícolas sobre el terreno. Con todos mis respetos y admiración, pero la de la Casa Blanca es como una huerta de revista de decoración porque las reales tienen menos estilismo. Por ejemplo, la de la Zarzuela que suministra de hortalizas, verduras y frutas a las cocinas de la Familia Real es más rústica. Es un auténtico huerto ecológico donde las plagas, por ejemplo de escarabajos, se combaten quitándolos uno a uno o se fertiliza con abono de guano o humus (para los no iniciados decir que son excrementos de aves marinas y de lombrices). Como en el palacio de la Zarzuela están muy pendientes de la huerta, en cuanto se detecta una plaga se combate con productos casi caseros, sin tóxicos ni sustancias químicas, de ahí que los alimentos resultantes sean absolutamente ecológicos. Por ejemplo, se puede llegar a fumigar con una maceración de colillas de cigarrillos, la nicotina es fatal para los pulgones. Los frutales se cubren con redes para evitar que los pájaros se coman los frutos e, incluso, se utilizan inofensivas mariquitas para combatir a la destructiva cochinilla.

Ahora, la huerta de los Reyes, como todas, entra en un periodo menos productivo, aun así todavía están recogiendo pepino blanco, zanahorias, berzas, calabacines, cebollas, puerros y hasta tienen una tabla pequeña para los calçots, esas cebolletas que en Cataluña se comen asadas y que a los moradores de La Zarzuela les gustan mucho. Por supuesto hay zona de aromáticas que tiene mucha demanda en los platos de Doña Sofía, que al ser vegetariana, el uso de orégano, tomillo y romero le anima el sabor. Y aunque la plantación ocupe mil metros cuadrados de terreno con posibilidad de extenderse un poco más cuando se siembran patatas, la huerta no llega a ser autosuficiente porque en La Zarzuela además de la familia, hay mucho personal que también come allí. Tampoco hay grandes producciones porque se planta mucha variedad a petición de los consumidores. Sólo existe una huerta en La Zarzuela y se levanta en el lugar original que la concibió el jardinero que en el siglo XVII trazó el diseño de los jardines. Se encuentra próxima al arroyo que atraviesa la finca, cuenta con espalderas para que trepen los guisantes y las judías, sistemas de polinización entre los bancales, riego por goteo, pantallas cortavientos y, desde luego, no tiene nada que ver con la de los Obama. Por cierto, no tienen gallinas y no es por falta de terreno.

En palabras de Doña Letizia, pronunciadas en noviembre de 2014 en la sede de la FAO en Roma, «tratamos de fomentar la sostenibilidad de la dieta mediterránea tradicional como parte integral de un estilo de vida saludable y equilibrado. Esto incluye una dieta basada, sobre todo, en el consumo de productos de origen vegetal (hortalizas, verduras, legumbres, frutas) y el ejercicio moderado y constante. Conviene reducir el consumo de alimentación procesada, fomentar la producción agrícola local y sostenible y favorecer el consumo de productos de temporada, siempre que se pueda para evitar la huella ecológica que dejan el transporte y la distribución de alimentos». En La Zarzuela, las lechugas y tomates no tienen huella ecológica porque apenas se desplazan unos metros desde la huerta a la cocina del palacio. La Reina Letizia, a diferencia de su suegra, no es vegetariana, come de todo aunque el cordero no sea su plato favorito y sí unas fabes con almejas. Sobre el ejercicio moderado y constante, decir que al parecer la familia Borbón-Ortiz es aficionada a dar largos paseos por el monte, con esto se confirma que ella misma aplica en su familia lo que pide en sus discursos.