Lina Morgan: «Cuando reaparezca lo haré con mi abrigo de piel y mis joyas»

La actriz, en una de sus últimas apariciones, en enero de 2011
La actriz, en una de sus últimas apariciones, en enero de 2011

Indignada y dolida. Así se sintió Lina Morgan al enterarse el domingo 31 de mayo de que algunos medios digitales la daban por muerta. Es la segunda ocasión en la que se «mata» a la popular artista en apenas nueve meses. Y Lina se entera de todo, a pesar de esa enfermedad que la mantiene enclaustrada en su casa desde el pasado mes de octubre, tras pasar casi un año en la UVI de un hospital madrileño y en una residencia cercana a su casa. El 18 de noviembre del 2013, la actriz fue ingresada de Urgencias en el Hospital Beata María Ana de Jesús, por una infección causada por una bacteria y una fuerte neumonía que afectó a varios de sus órganos vitales. Lo peor ya ha pasado y, hoy, Lina lleva una vida tranquila en su domicilio, siempre atendida por un equipo médico que la controla día y noche, y sigue sin querer recibir visitas. Su hombre de confianza, tutor legal y amigo, Daniel Pontes, su chofer de toda la vida, Baldomero, y el personal de servicio son los únicos que tienen acceso directo a la enferma, que aún no puede ingerir alimentos sólidos, necesita oxígeno para respirar en buenas condiciones y tan sólo sale de casa para acudir a revisiones médicas. Y, apenas mantiene contacto, y siempre telefónico, con algunos amigos, como el padre Ángel, Raphael, Moncho Ferrer y Paloma Gómez Borrero.

«Hace lo que le da la gana»

Es Pontes quien habla con LA RAZÓN sobre el malestar que generó la falsa noticia de la muerte de su jefa: «Lina no se merece que se digan este tipo de falsedades. Pero no quiero entrar en polémicas con nadie, no voy a dar «carnaza», aunque creo que antes de publicar algo tan fuerte tendría que contrastarse la información. Ahora mismo me pillas en su casa, y lo único que puedo decirte es que está igual que hace dos meses, que no ha ido ni para adelante ni para atrás...». «¿Está desanimada?», le pregunto. «De eso no voy a hablar». «¿Se entera de todo lo que dicen sobre ella?», continúo y me explica que «naturalmente que sí. Lee periódicos y revistas, ve la televisión, está al día de todo. Ya te conté que se encuentra muy bien atendida por las enfermeras y los médicos». «¿Y sigue sin querer ver a nadie?»: «Necesita mucha tranquilidad. Pero atiende a las llamadas telefónicas que quiere. Está en contacto con quien le apetece. Son muchos los que la llaman, porque no ha cambiado su número de móvil, pero pocos son los que logran hablar con ella. También recibe muchísimos mensajes de cariño. Y quiero aclarar que es ella quien ha decidido no recibir en casa a sus amigos. Nadie se lo impide, y si las enfermeras que la atienden vieran algo raro en la actitud de cualquiera de nosotros, lo denunciaría. La dueña de su casa es Lina, nadie manda por encima de ella. Y hace y deshace lo que le da la gana», me asegura. Le adelanto que el otro día una persona del círculo de amigos de su jefa alababa su forma de actuar en todo este proceso: «Los médicos también me han felicitado. Yo actúo como creo que tengo que hacerlo, y creo que las decisiones que he tomado han sido siempre totalmente positivas para Lina». Le pregunto si sigue siendo tan coqueta y admite que «sabes que le gusta estar siempre arreglada. Una peluquera la peina en casa habitualmente».

Su piso ha sido acondicionado para esta «nueva» vida. Pero nos cuentan que puede moverse sin problemas y que se ha acostumbrado a llevar una existencia tan dura como no deseada. A Lina le gusta hablar con Dani y Baldomero de temas de actualidad. Está muy preocupada por los resultados de las elecciones y hace dos días le cuestionaba a su fiel Pontes qué pasaría en este país si Podemos gana las elecciones generales. Su mente está lúcida y sus ideas muy claras. No puede expresarse con total normalidad, porque la traqueotomía que le hicieron en su momento se lo impide, pero puede mantener una conversación sin grandes esfuerzos. Es poco probable que la artista aparezca en alguno de los estrenos de La Latina en los próximos meses, pero tiene muy claro que si su salud se lo permite será en ese escenario donde realice su reencuentro con los fans y los periodistas. Como ella dice a los íntimos: «El día de mi reaparición será cuando me sienta lo suficientemente curada como para ponerme de nuevo el abrigo de piel y mis joyas». Desgraciadamente, ese día se hará esperar.

DISCREPANCIAS EN TORNO A LA HERENCIA

Lina cuenta con una herencia que, presumiblemente, se repartirá entre las personas que han estado más cerca de ella en esta difícil etapa de su vida (Daniel Pontes, Baldomero...), la ONG Mensajeros de la Paz del padre Ángel, un convento de monjas y una iglesia cercana a su casa natal del barrio de La Latina. Unos aseguran que su fortuna podría alcanzar los 40 millones de euros, mientras que otras fuentes no la elevan a más de diez. Luis María Ansón, buen amigo de la artista, contó en una ocasión que tiene la mejor colección privada de joyas de España y un buen número de abrigos de piel. Se sabe que es una mujer muy ahorradora. En la serie «Hostal Royal Manzanares» cobraba, según se publicó, unos 50 millones de pesetas por capítulo. Y grabó 72. Hay que añadir el valor del piso en el que reside de casi 300 m2 y con un valor estimado de un millón doscientos mil euros. Vendió su teatro La Latina por más de siete millones. Esta es la parte conocida de la herencia, pero se supone que hizo una serie de inversiones muy rentables. No tiene familia directa, tan sólo unos sobrinos con los que lleva años sin verse, y que, según una fuente muy cercana a la Morgan, «no recibirán ni un euro de su herencia».