Paloma Rocasolano, universitaria de cañas por Lavapiés

Cumple a la perfección la discreción que Doña Letizia le pidió que tuviera con su vida privada. Este periódico ha accedido a su círculo más cercano: «animada y divertida», le gusta «irse de tapas y cañas por Lavapiés», después de asistir a clase de Historia del arte por la UNED: «Está especialmente interesada en la historia de la realeza», cuentan. Cuando puede hacer una escapada, reúne a sus íntimos y viajan a algún lugar de España con patrimonio cultural para ver lo aprendido

Desde que su hija se convirtió en Reina, la vida de Paloma Rocasolano ha sufrido algunos cambios
Desde que su hija se convirtió en Reina, la vida de Paloma Rocasolano ha sufrido algunos cambios

Si algo lleva a gala Paloma Rocasolano es su discreción. Pocos detalles trascienden de su vida privada. La madre de Doña Letizia, a dos años de su jubilación, ha rejuvenecido gracias a sus estudios de Historia del Arte en la UNED

Paloma Rocasolano, madrileña de sencilla familia asturiana, ha tenido que adaptarse a tres cambios esenciales y escalonados en su vida: el de ser madre de la periodista Letizia, de la Princesa de Asturias, y ahora, de la Reina de España. En cada uno de estos papeles, Rocasolano ha tenido una máxima principal: la discreción. Porque poco se sabe sobre la vida de la suegra de Felipe VI, que sigue las pautas que su hija le transmite sobre la información que los españoles deben conocer respecto a su vida privada, que se resume en: absolutamente nada. Bajo esta premisa, la suegra de Felipe VI poco ofrece al papel «couché». Sin embargo, a través de sus amigos más íntimos este periódico ha tenido acceso a algunos detalles de su vida cotidiana. A pesar de que ella intenta llevar con toda normalidad su papel y se preocupa por mantenerse fiel a su anterior estilo de vida, sí ha variado en algunos aspectos. Desde que su hija se convirtiera en la mujer de Don Felipe, necesita de la protección de unos guardaespaldas, aunque acostumbre a desplazarse en transporte público por comodidad, ya que vive en el centro de Madrid. Suele utilizar el metro para asistir a la facultad de la UNED en Lavapiés, donde estudia el cuarto curso de Historia del Arte. Sus allegados explican que Paloma Rocasolano se lleva muy bien con sus compañeros de clase y que se muestra particularmente interesada en la historia de la realeza de nuestro país, inquietud que lógicamente se ha acentuado por la condición de su hija.

- Celosa de su intimidad

Sus compañeros la retratan como una mujer muy «animada y divertida», que se ha ganado el cariñoso apodo de «la Roqui». A pesar de ser muy abierta, siempre tiene en mente que cualquier información, por anecdótica que sea, puede desembocar en un titular, por lo que es muy reacia a hablar sobre la vida de su hija y de sus nietas por si lo cuenta.

A dos años de jubilarse, Rocasolano sigue ejerciendo de enfermera y mantiene su puesto de delegada sindicalista del cuerpo de enfermeras en SATSE. Aproximadamente gana algo menos de 2.000 euros al mes, ya que su nómina, trabajando en calidad de personal liberado del sindicalismo, se acercaría a la de cualquier compañera enfermera con su misma antigüedad.

Desde que se divorciara del padre de Doña Letizia, Jesús Ortiz, sus relaciones personales apenas han salido a la luz. De hecho, mantiene estas amistades tan en la intimidad que afirman que, en muchas ocasiones, rechaza planes como cenas o tertulias en casas de amigos, a no ser que sean de máxima confianza, para no dar que hablar. Las mismas personas explican que en las vacaciones de verano, como estas pasadas, Paloma Rocasolano reserva unos días para irse con sus compañeros de Historia del Arte a visitar algún lugar de alto contenido cultural sobre los que se ha formado durante las clases. Según informan sus allegados, tiene una casa familiar por la zona de Moratalaz, y otra en Ópera, cerca de la plaza de Oriente, en la que organiza tertulias con sus amigos más cercanos. Se trata de un pequeño piso de 37 metros cuadrados aproximadamente. Una vivienda formada por habitación, salón-comedor y cocina. Lavapiés, donde está la universidad en la que estudia, es además una zona que le gusta frecuentar para «irse de cañas y de tapas» los fines de semana o después de las clases.

Este círculo de amistades ha sido un apoyo muy importante para la madre de Doña Letizia tras el fallecimiento de su padre, Francisco Rocasolano, a los 98 años por problemas coronarios, el pasado mes de julio. Pero, sin lugar a dudas, el golpe más fuerte para la madre de la Reina fue la pérdida de su hija Erika, un duro golpe que marcó su vida como la de toda la familia y que unió aún más a la Reina y a su hermana Telma con su madre, a la que prestan la atención y el cariño que les es posible. En julio del año pasado, el marido de la hermana menor de Doña Letizia, Jaime del Burgo, invitó a su mujer y a la hija de ella a pasar unos días en la costa amalfitana, viaje al que se unió Paloma Rocasolano. Como es obvio, estas escapadas no cuentan con la presencia de los Reyes, cuyas vacaciones requieren de una logística organizativa muy específica por cuestiones de seguridad.

- Sin agenda oficial

La Familia Real está formada por los Reyes Eméritos, los Monarcas y sus hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, por lo que Rocasolano no tiene una agenda pública ni realiza actos en representación de la Casa Real. Por eso sus apariciones son muy comentadas, como en la Primera Comunión de su nieta Leonor en mayo de 2015, o en los Premios Princesa de Asturias, ceremonia especialmente importante para los Reyes, y a los que asisten todos los años. Las mismas personas informan de que, dentro de la dificultad que supone ser la madre de la Reina de España y, consciente de que debe estar pendiente de su imagen pública en los actos en los que se precisa su asistencia, no duda en recurrir al modisto «de cabecera» de la Reina, Felipe Varela –en cuya tienda se le ha visto entrar en varias ocasiones–, como pudimos comprobar en la reciente Comunión de la Princesa de Asturias. Porque si la abuela de Doña Leonor tiene una pasión es precisamente el cuidado de sus nietas. Siempre que puede va a la casa de los Reyes a verlas, y es quien se encarga de cuidarlas cuando sus padres tienen compromisos institucionales o están fuera durante varios días para asistir a algún viaje oficial. Labor que comparte con la Reina Sofía, incluso de forma conjunta: para empezar el año, ambas acudieron con los Reyes y las niñas a la última función del ballet de «Don Quijote», interpretado por la Compañía Nacional de Danza en el Teatro de la Zarzuela. Nada que no hagan otras abuelas.

La madre de la Reina luce en los últimos años un aspecto más rejuvenecido. Siempre ha cuidado mucho su aspecto, igual que sus hijas, y juntas acudían a Carmen Navarro, que les realizaba «peelings» químicos. En los últimos años, Rocasolano ha decidido pasarse a la cirugía estética, poniéndose en manos del cirujano plástico de la Clínica Rúber, que la ha sometido a un «lifting» completo, facial y de cuello, además de infiltrarle bótox y ácido hialurónico.

Las otras madres de la realeza

Carole Middleton (Kate Middleton)

La madre de la futura Reina de Inglaterra es una mujer sobreprotectora con sus hijos hasta el punto de que los medios británicos la califican de «metomentodo». Desde que Kate se convirtió en madre ha dejado a un lado su empresa familiar de productos para fiestas para dedicar toda su atención al cuidado de sus nietos.

Mª del Carmen Cerruti (Máxima Zorreguieta)

Los padres de Máxima fueron declarados personas «non gratas» en Holanda por el pasado de Jorge Zorreguieta como viceministro durante la dictadura de Videla. No se les permitió asistir ni a la boda ni a la coronación de su hija, a la que sólo ven cuando ésta los visita en Argentina, donde hacen una vida de clase media.

Marit Tjessem (Mette-Marit)

Noruega perdonó los errores de juventud de Mette-Marit y hasta que fuera madre soltera, «pecados» nada comparables con que su madre se haya casado en dos ocasiones y haya mantenido litigios con sus hijastros. Está aceptada e incluso acompaña a su hija en actos oficiales. Destaca por su elegancia.

Lynette Humberstone (Charlène de Mónaco)

Además de ser la madre de la princesa Charlène de Mónaco, es la mujer que le inspiró en su exitosa carrera de natación. Nadadora retirada y ex entrenadora de buceo y natación a nivel competitivo, se casó con Mike Wittstock, con el que tuvo tres hijos. Charléne ha heredado su serena belleza.

Ana Mª Komorowska (Matilde de Bélgica)

Antes de casarse con Patrick d’Udekem d’Acoz, fue enfermera en un hospital de Bruselas. Tuvieron cinco hijos, de los que la mayor es Matilde. De familia noble, es hija del conde Leon Michal Komorowski y de la princesa polaca Zofia Maria Sapieha-Kodenskate.