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«Don Felipe es muy competitivo»

Jaime Rodríguez Toubes, armador del Aifos, desvela a LA RAZÓN que durante la competición el rey se alimenta, como el resto, de bocadillos

  • Sobre estas líneas, Don Felipe junto a Rodríguez Toubes, a bordo del Aifos ayer en Palma; a la derecha, Doña Elena y su hija, Victoria Federica, en la embarcación donde la Infanta compite en la Copa del Rey MAPFRE de vela
    Sobre estas líneas, Don Felipe junto a Rodríguez Toubes, a bordo del Aifos ayer en Palma; a la derecha, Doña Elena y su hija, Victoria Federica, en la embarcación donde la Infanta compite en la Copa del Rey MAPFRE de vela

Tiempo de lectura 4 min.

02 de agosto de 2018. 06:23h

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Carmen Duerto 2/8/2018

Al cisne blanco del Aifos, el Swan 50, le han quitado la cocina que trae el barco de serie. Para competir tienen que llevar lo que traiga el barco de serie y toda la flota de su categoría ha de llevar lo mismo, así que los diez Swan 50 regatean sin cocina. Cuenta a LA RAZÓN el almirante Jaime Rodríguez Toubes, que figura como armador del Aifos y ejerce de táctico, el que da las órdenes dentro del barco, que el Rey Felipe no es que esté entusiasmado, sino lo siguiente: «Está muy feliz, lo está disfrutando muchísimo y es muy buen patrón porque escucha y obedece al táctico, aunque a veces por supuesto que puede dar su opinión, pero respeta las coordenadas que le marca el táctico».

Y a más de un cronista «lobo de mar» le está dejando sorprendido porque, como dice Rodríguez Toubes, que es su alter ego en el Aifos, «date cuenta de que Don Felipe solo navega una vez al año y, aunque esto es como la bicicleta, que nunca se olvida, tienes que estar muy preparado física y mentalmente para llevar un barco como el de este año. Es como pasar de un coche utilitario a uno de alta gama».

Ya nos lo dijo a LA RAZÓN el propio Monarca el domingo en el palacio de la Almudaina: «Todos los Swan son exactamente iguales, el éxito o el fracaso depende de la tripulación y de cómo lo haga yo como patrón». Y dado que es muy disciplinado, obediente y observador, el resultado está siendo espectacular para no haber regateado nunca antes en un «cisne». De momento van terceros: «Si seguimos así o cuartos, firmamos ya». Son 12 tripulantes, entre ellos, una mujer. El núcleo duro del Aifos lleva compitiendo con el Rey más de 12 años. Todos son militares de la armada y se conocen tanto, que se permiten alguna que otra broma y chiste en el barco, especialmente en los largos parones cuando cae el viento y aprovechan para comer: «Antes Don Felipe era más tímido y lo que sí que es, es muy competitivo».

Tortilla y manzanas

Durante las regatas el Monarca se alimenta de bocadillos. El domingo se comió uno de atún que daba gusto y el lunes, uno de queso con jamón york, no serrano, que da sed. El martes en la barra de pan le metieron tortilla de patatas con cebolla. Entre horas toma alguna manzana y bebe más de tres litros de agua. En el palacio dicen que Felipe VI nunca llega tarde porque cuando aparece es cuando empieza el evento, excepto en la Copa del Rey Mapfre, donde la flota no espera, aunque seas rey. De ahí que ayer lo hiciese por los pelos. Fue aparcar su coche y, sin más dilación, entró en el barco y zarpó aún con las abarcas puestas.

Hoy es el día en el que su hermana, la Infanta Elena, vuelve a regatear en la clase del rey Emérito, después de llevar 13 años retirada de la competición, algo que decidió hace más de un mes. Debe estar muy confiada porque solo ha entrenado un día. Ayer, en cuanto se tomó una Coca-Cola en la zona vip del club náutico, enfundada en su polo rojo, se enroló con su hija, Victoria Federica, en el barco Mapfre, que quedó segundo en la Vuelta al Mundo y que está en la bahía para que los invitados lo disfruten. Quién sabe si hoy veremos a la reina Emérita con sus nietos y a Doña Letizia siguiendo a la familia que compite.

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