Pablo Casado: «No me comparo con Kennedy, soy humilde»

Suena como el futurible y candidato de casi todo, pero él se encomienda al «virgencita que me quede como estoy» y prefiere ser prudente. En casa ha cambiado a Pepa Pig por la Patrulla Canina y si volviera a ser niño dice que de mayor querría ser diplomático

Suena como el futurible y candidato de casi todo, pero él se encomienda al «virgencita que me quede como estoy» y prefiere ser prudente. En casa ha cambiado a Pepa Pig por la Patrulla Canina y si volviera a ser niño dice que de mayor querría ser diplomático .

Su hija Paloma le preguntó en un mitin que por qué gritaba tanto desde el atril. Con un grupo de «pacientes amigos» recorrerá 100 km del camino de Santiago para devolverle la promesa que le hizo por la salud de su hijo Pablito. Dice que tiene la «manía» de entrar en el hemiciclo con corbata y que prefiere decepcionarse por confiado a andar por la vida con complejos.

–Si le diera un bastón de mando, ¿qué gobernaría?

–El bastón de mando que me han dado es el de la comunicación del partido y, como portavoz de un partido y un gobierno que lo está haciendo bien para ocuparse de los temas que importan a la gente.

–Si el Congreso tuviera que pasar por quirófano, ¿qué extirparía?

–Creo que sobran los diputados de Bildu. Pero creo que ese tipo de intervención tienen que hacerla las urnas y espero que cuanto antes, aquellos que justificaron el terrorismo y que no lo condenan, desaparezcan de las instituciones.

–¿La palabra urna ahora es tabú?

–Todo lo contrario. La ilegalidad, la ruptura y la intolerancia son los tabús que van contra las urnas. Las urnas son el sustento de la ley y no hay democracia sin ley.

–Si fuera un coche, ¿Qué recambiaría en el PP?

–Me encantan los coches. Creo que le metería más caballos. Creo que ahora tenemos solo 137 caballos y me encantaría que tuviéramos 200 o 186 como en la pasada legislatura. Cuando estás en minoría pierdes potencia. Soy un entusiasta del bipartidismo y de las mayorías absolutas. Creo que el multipartidismo y las mayorías relativas traen más inestabilidad y más lentitud que a la hora de afrontar las reformas que hay que afrontar en España.

–Un coche con tantos caballos puede estrellarse...

–No, siempre y cuando tengas unos buenos frenos. Si los buenos frenos son tener un buen programa electoral, un buen conductor al volante. También lo que hace falta es que tengas unas buenas infraestructuras para ir por ahí.

–¿La corrupción es una plaga bíblica?

–Es la mayor lacra que tiene la Administración pública y la mayor traición a los electores y a tus compañeros de partido. Y creo que, como toda lacra, hay que combatirla y erradicarla.

–¿Y le da más miedo la corrupción o el dúo Pedro y Pablo?

–Lo que nos da miedo es el paro, y por eso estamos acabando con él y ya hemos creado dos millones de empleos, casi tres de cada cuatro que destruyeron los gobiernos de la izquierda durante la crisis.

–¿Es de los que canta nanas o prefiere leer cuentos?

–No soy de cantar y sí de contar cuentos a mis hijos. Uno que me piden mucho es el de «Caperucita» con todas sus derivadas. El último que me he inventado es el de que me iba de pesca con mi hija.

–¿Y a usted le han contado muchos cuentos?

–Bueno, en política hay partidos que te cuentan más de un cuento y además con final infeliz. Eso es lo que cuentan los partidos populistas, cuentos imposibles que siempre acaban con alguna madrastra o alguna bruja.

–¿Es de los que se tira a la piscina sin agua?

– Soy bastante prudente, la verdad. Si me tiro a la piscina o tiene agua o tiene bolas. Pero no soy de sobreactuar ni de ir de farol. Hay que ir sobre seguro y más cuando tienes una responsabilidad política.

–¿Se siente como si fuera un comodín para todo o como si estuviera siempre en la reserva?

–Creo que cuando das la cara todos los lunes dando una rueda de prensa te sientes en primera línea de fuego. Y muchas veces como la infantería de marina, yendo a los sitios más complicados en los momentos más difíciles. Pero creo que eso es un orgullo. Como en cualquier Ejército, en un partido tienes que estar en la garita que te toca y en este caso me ha tocado la de dar la cara. Estoy muy orgulloso de dar la cara por el mejor partido de España y de Europa.

–¿Le preocupa más el fuego amigo o el enemigo?

–El fuego enemigo. El fuego amigo no me preocupa absolutamente nada. Tengo que decir que no reconozco a ningún enemigo en política ni en la vida, duermo a pierna suelta. Ni si quiera a los adversarios, con los que puedo tener discrepancias los considero enemigos. No tengo nada personal contra ellos. Y en el partido tengo una muy buena relación con todos.

–¿«Los chuches» están en riesgo?

–En absoluto. Hemos anunciado una nueva bajada de impuestos, en este caso del IRPF y estamos en el de sociedades en el tipo más bajo.

–¿Y a qué le pone techo de gasto en su vida?

–A casi todo. En la economía doméstica hay que ser austeros y sobre todo cuando tienes un hipotecón a 40 años y cuando tienes niños que vienen detrás, a los que les tienes que dejar la vida saneada. De los únicos miedos que tengo es de que no me pasa nada sin dejar la vida resuelta a los míos.

–Un niño de este parque infantil me ha pedido que le pregunte cuál es su súper héroe y cuál su villano...

–Un súper héroe para mí sería Miguel Ángel Blanco, héroe de la dignidad y la democracia española. Y villanos son los terroristas que han azotado España tanto ETA como los yihadistas que amenazan a nuestra sociedad.

–¿La política ahora baila la «Yenka» o estamos en el «Despacito» de Luis Fonsi?

–Me temo que con las dos. Es muy desesperante saber que España necesita avanzar, necesita reformar, transformar muchas cosas y te encuentras con palos en las ruedas por parte de la oposición y nos hacen ir más despacito de lo que nos gustaría y a veces nos hacen retroceder ese pasito que hemos conseguido dar solo por cálculo partidista y no por interés general.

–Creo que le gusta mucho los callos de Ávila...

–Hay unos buenísimos en Navalperal de Pinares. En Ávila toda la carne es espectacular tanto la raza avileña que es la autóctona como los callos o cualquier otro derivado del mejor vacuno que hay en España.

–¿Es más de comer lentejas o tragarse sapos?

–Creo que me toca más tragarme sapos, explicar cosas que a veces son difíciles, pero lo hago encantado porque milito en un partido que merece la pena. Si no estuviera agusto en un partido no estaría tan tranquilo de dar la cara. Pero doy la cara por una organización, un líder y un equipo que merecen la pena. Las lentejas, es verdad que lo hizo famoso Maíllo, pero en esto de las minorías a veces nos imponen cosas con las que no coincidimos al 100%, pero que tampoco nos dan mucha alternativa para discrepar.

–¿Qué pasaría si los chefs escribieran los discursos políticos?

–Hombre, serían más creativos probablemente. Pero el PP es más de cocina tradicional. Probablemente, la cocina fusión o la nueva cocina a veces es muy innovadora, pero es verdad que hay quien se queda con hambre.

–Cuando escucha a Montoro hablar del cebo, los pececitos, y el mar y todo a ritmo de bachata, ¿qué piensa?

–Pues suena un poco a debajo del mar, a la película de «la Sirenita». Creo que las metáforas en política son importantes.

–A usted que le gusta tanto el bricolage, ¿qué construiría?

–Lo último que he hecho en casa ha sido un jardín vertical con pallets de cajas y luego mi mujer ha puesto flores. En España creo que hay que construir con urgencia un pacto por las pensiones y un pacto educativo y creo que un pacto sobre todo de firmeza contra el secesionismo donde no haya equidistancias ni medias tintas. Todos los partidos constitucionalistas contra los independentistas.

–¿A usted le da miedo el artículo 155?

–No, miedo en absoluto. Nada de lo que hay en la constitución me da miedo. Todos los artículos están para preservar los valores fundamentales de un estado de derecho y lo único que esperamos es que no haga falta tener que aplicar las defensas de un estado de derecho porque eso querrá decir que hay gobernantes que no han puesto en riesgo pasándose a la ilegalidad.

–¿Cataluña ha entrado en fuera de cobertura?

–El Gobierno de Cataluña lleva mucho tiempo ya en fuera de juego, en fuera de cobertura, haciendo el ridículo y conduciendo a una comunidad autónoma maravillosa al abismo. Es como un conductor suicida que piensa que todos los coches que salen a su paso están equivocados. No, el que está equivocado es el Gobierno de Cataluña.

–¿Qué piensa cuando escucha lo de «turismofobia»?

–Que el país más potente del mundo no puede tolerar que un puñado de antisistema ponga en riesgo el diez por ciento de nuestra riqueza nacional.

–¿La política se juega ahora en el «y tú más»?

–Creo que no hay un «y tú más», si no que hay una causa general contra el PP y en España hay esa supuesta superioridad de la izquierda que intenta echar por tierra cualquier mérito de los que somos de centro derecha. Nosotros cuando decimos lo que hacen mal los demás es porque nos estamos defendiendo. Somos un partido en positivo y somos más propositivos que reactivos. Eso, a veces, nos da menos potencia de fuego en la comunicación pero creo que la política constructiva son las que prefiere la gente.

–Algunos políticos quieren que se les compare ahora con Kennedy o Macron. ¿Usted?

–Tengo un concepto muy humilde de mí mismo, no soy nada arrogante ni vanidoso. De Macron me ha gustado su europeísmo y su reformismo y de Kennedy destacaría la ilusión que consiguió trasladar al pueblo americano. También la ambición de país.

–Aznar le veía como sucesor. ¿En qué le va a suceder?

–Creo que Aznar designó como sucesor a Rajoy y creo que hizo una buena elección.