C’s se despega del PSOE-A y solicita junto al PP un debate sobre la sanidad

Marín accede a una cuantiosa mejora de la atención temprana en 2018 y protege la educación concertada con una PNL

Juan Marín, presidente del grupo parlamentario naranja, se reunió ayer con Carlos Ruiz, secretario general de ECA
Juan Marín, presidente del grupo parlamentario naranja, se reunió ayer con Carlos Ruiz, secretario general de ECA

El incierto futuro político de Susana Díaz inquieta a Ciudadanos. La figura de la presidenta de la Junta, pese a entrar en la mayoría de quinielas a candidata a secretaria general del PSOE, está sufriendo un evidente deterioro. La estrategia interna de partido no obtiene los réditos deseados y su gestión al frente del Gobierno andaluz ha encallado en uno de sus pilares, la sanidad, y amenaza con sufrir otra vía de agua, la educación a corto plazo. Asuntos estos de verdadero calado social. Resulta lógico que la formación naranja, principal avalista socialista, intente apartarse de ese innecesario desgaste.

La jornada de ayer fue bastante reveladora, empezando por el mensaje de Inés Arrimadas, portavoz de la ejecutiva de C’s. « Si las condiciones de investidura cambian, volveremos a negociar el acuerdo», dijo. Y, aunque en política dos más dos no tienen por qué ser cuatro, los últimos movimiento permiten encajar piezas. El final de la sesión plenaria en el Parlamento fue un primer paso. Ciudadanos viró a la oposición para apoyar una proposición no de ley que además de paralizar las fusiones hospitalarias solicitaba una modificación presupuestaria que eleve de 6 a 25 millones la dotación para el servicio de atención temprana en 2018, como el PP reclamaba para este curso. Las maniobras del PSOE en la cámara no sirvieron de nada. C’s por fin apostó decididamente por los menores con trastornos en el desarrollo y se sumó al resto de la oposición. De 14 millones en 2016 se podría pasar a 49 millones en 2018, más del 50% del presupuesto que contempla la ley a la que por dos veces se opuso C’s. Esa puerta vuelve a abrirse.

Hay más signos de un cambio de rumbo. Tras semanas de ambigüedades, de apoyos a las movilizaciones y mano tendida al Gobierno andaluz, C’s presentó ayer de forma conjunta con el PP la petición de un debate general en Pleno con propuestas de resolución sobre la situación de la sanidad pública en Andalucía.

Juan Marín firma de su puño y letra un duro escrito en el que se recalca el «deterioro» de la sanidad pública fruto de los «recortes» y como el «abandono de la Atención Primaria», la «saturación de las urgencias o el aumento de las listas de espera» han llegado «a un punto insostenible que requiere medidas urgentes». La solicitud es bien acogida por Podemos e IU. «Ya era hora», dicen, recordando que hasta tres veces han reclamado este debate sin que fuese respaldado. Y obligando, por supuesto, al PSOE-A a desdecirse. «No tenemos que rehuir ningún debate y si se plantea uno en materia sanitaria, el Grupo Socialista no se va a oponer, sino que lo va a afrontar con vocación constructiva y con ganas de resolver los problemas», esgrimía la secretaria general del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez.

Al calado del conflicto sanitario se suma ahora el que origina la renovación de los conciertos educativos. Ciudadanos no ha dejado pasar la oportunidad de defender su ideario frente al argumento ideológico que utiliza el Gobierno andaluz para defender por encima de todo a la escuela pública y, de algún modo, castigar a la enseñanza concertada. Tras los cientos de colegios en riesgo hay 20.000 docentes y miles y miles de familias andaluzas.

C’s ha presentado una proposición no de ley en la que pide que la Junta mantenga las unidades en los centros públicos y concertados que han sufrido reducción de demanda y que solo se puedan suprimir en casos de «demanda mínima», una decisión que tiene que tomarse «por criterios objetivos y no criterios ideológicos, contemplando la reversibilidad si varían las circunstancias».

Los diputados de Ciudadanos José Antonio Funes y Marta Escrivá se reunieron ayer con el secretario general de Escuelas Católicas de Andalucía, Carlos Ruiz. «Los resultados negativos del informe PISA nos dan la oportunidad de hacer convertir la necesidad en virtud y la baja demanda se puede aprovechar para reducir la ratio, y atender mejor a la diversidad, no para cerrar líneas», indicó Funes, que lamentó que «se confunda separando la educación pública de la concertada cuando ambas están recogidas en la Ley de Educación andaluza como enseñanzas públicas». «La concertada no es subsidiaria sino complementaria. Hay que huir de las guerras educativas y las mareas», añadió.

Ciudadanos ha interpretado que la cercanía al poder establecido puede reportarle visibilidad, pero ésta también le supone una factura que quizá no pueda pagar.