Opinión

Con Sevilla por bandera

Estaba repasando los temas que se cantarán en el programa de «Original y copla» que se emite los martes en Canal Sur. Entre ellos está «Carmen de España», la original copla compuesta por el trío de oro de este género –Quintero, León y Quiroga– para Juanita Reina, que más tarde se incluyó en una película, «Requiebro», que protagonizaba Carmen Sevilla. Desde entonces, la estrella sevillana siempre la incluyó en sus espectáculos. Justo entonces he recordado que en estos días ha cumplido 88 años. Da igual que sean 90 que 85 los años que tenga. En este apartado, y más en las mujeres, casi todo el mundo sabe de buena tinta la cifra auténtica de años acumulados. Son tantos los recuerdos de la larguísima amistad que he tenido con Carmen que me duele mucho que se encuentre en ese estado. Una mujer que ha sido no solo una de las grandes estrellas del cine en España y en toda América, que ha cantado en los grandes teatros del mundo y que al final de su carrera hizo programas televisivos de gran éxito. Sobre todas las cosas es uno de los personajes más queridos de este país. Eso era reconocido en todas las encuestas. Al encontrarse en ese estado es difícil tomar una decisión sobre qué es mejor: dejarla en su casa con todos los servicios necesarios o ingresarla en un centro especializado. Me consta que su único hijo, Augusto Algueró, lo pensó mucho, pero tuvo dos motivos para elegir el centro. Durante el tiempo que la enfermedad ya estaba desarrollada, pero mantenía alguna lucidez, algunas de las visitas que recibía se aprovechaban de la situación, aceptando objetos de valor que ella daba sin ser consciente de lo que hacía. Pesó en la decisión de Augusto que cuando su abuela Flora, madre de Carmen, padeció el mismo mal, él le aconsejó a Carmen que en un centro especializado tendría unos cuidados mejores que en casa. Así se hizo. Recordaré siempre a Carmen en su belleza, en su alegría y en su indudable arte. Como ella decía: «Yo conocí a Enrique con pantalón corto». Desde entonces nuestro cariño se mantuvo firme.

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