Donde Peter O'Toole se convirtió en Lawrence para siempre

El actor dio forma a su emblemático personaje en tierras andaluzas

Peter O'Toole falleció el pasado sábado a los 81 años de edad. El veterano actor se sumaba así a la lista de estrellas de cine que vivieron los años dorados de las superproducciones antes de que los setenta entraran en una deriva que se alejaba de los grandes títulos de años anteriores. O'Toole logró mantener el tipo y sumó una larga serie de papeles importantes hasta el final de sus días, convirtiéndose en uno de los intérpretes con más películas a sus espaldas. Aunque hiciera todas ellas, O'Toole estará para siempre en el imaginario colectivo de millones de personas ligado al papel que interpretó en 1961 para la fascinante obra de David Lean.

En efecto, «Lawrence de Arabia», la gran epopeya del pueblo árabe en el contexto de la Primera Guerra Mundial contra el Imperio Otomano, fue la gran catapulta del actor hasta el punto de que ya el resto de papeles que interpretó quedaron ensombrecidos, tras aparecer en el celuloide en la piel del mítico héroe británico. Sus ojos azules mirando en la lejanía del océano de arena del desierto de Nefud pudieron más que la gesta del verdadero militar que casi cincuenta años antes había logrado arrebatar a los turcos un importante terreno de su territorio tras convencer a sus superiores de que la ayuda a las tribus beduinas sería la mejor estrategia para mantener el tambaleante Imperio Británico. Una empresa que sólo podía sostener la mente de un soñador como él, T. E. Lawrence, con quien compartía carácter y misterio. Una de las claves del éxito de la obra de Lean, dejando de lado la propia dirección, el trabajo de los actores y la excepcional banda sonora de Maurice Jarre; fue la excelente escenificación de los parajes bélicos. El rodaje se repartió entre Inglaterra, Jordania, Marruecos y España. Concretamente, el equipo se instaló en Sevilla y en distintos puntos de la provincia de Almería para rodar tomas exteriores e interiores reconocibles en muchas escenas de la larga filmación bélica.

Iván Zoido, autor de las guías «La Almería del Cine» y «Sevilla en el cine», señala que el equipo estuvo a un lado y otro de Andalucía para terminar de cerrar el rodaje. Pese a los kilómetros, la magia del cine lograba unir ambas zonas en cuestión de segundos, pues Lawrence se montaba en un jeep aparcado en una polvorienta capital almeriense caraterizada como El Cairo y se bajaba en el Departamento para Arabia localizado en la Plaza de España de Sevilla. Tan sólo, siete segundos de una punta a otra de la región...

Los que recuerdan el rodaje en Sevilla hablan de un O'Toole retraído en su habitación del hotel Alfonso XIII, mientras el resto del elenco se divertía en la ciudad y hacía estragos entre las jovencitas. Los que más éxito tuvieron en ese sentido fueron Omar Sharif y Anthony Quinn, mientras que Alec Guinness se dedicó a conocer los secretos de la hostelería local. La implicación de O'Toole para lograr el máximo rendimiento de su primer gran papel en la gran pantalla logró que los beduinos contratados por la producción para hacer de extras, que habían conocido al personaje histórico real, quedaran estupefactos cuando vieron volver sobre el desierto de nuevo a su querido «Aurens» como un semidios.

Se puede comprobar en «Sevilla en el cine», que ha cedido los fotogramas que ilustran la página, que el rodaje llegó a varios lugares emblemáticos de la capital hispalense. Además de la Plaza de España, las cámaras se encendieron en la Casa de Pilatos, el Casino de la Exposición y el Pabellón de México. En Almería fueron muchas las localizaciones, entre ellas, la playa de Carboneras, donde se rodaron las imágenes de la toma de Aqaba. Espacios donde Lawrence se quedó grabado en el rostro de O'Toole.