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Irene Viilla: «Me he caído muchas veces en la vida y me he levantado»

La periodista presenta su primera novela «Nunca es demasiado tarde, princesa», en un original acto organizado por LA RAZÓN

Irene Villa junto al periodista Carlos Herrera, presentador del acto
Irene Villa junto al periodista Carlos Herrera, presentador del acto

La periodista Irene Villa protagonizó ayer en el Centro Cultural Cajasol un encuentro con sus lectores organizado por LA RAZÓN para presentar su primera novela «Nunca es demasiado tarde, princesa» (Espasa). Un acto que contó con la presencia de Carlos Herrera y que sirvió para lanzar un mensaje de esperanza a todos los que creen que no son posibles las segundas oportunidades, ya que la joven ha trazado en seis historias un marco para hacer entender que hay que creer en la esperanza. «Me he caído muchas veces en la vida y me he levantado», aseguró Villa durante el encuentro, que contó con varias sorpresas, pues un grupo de actores interpretó algunos de los pasajes de su nuevo libro para hacer más cercano el mensaje que quiere transmitir la autora.

Quien fuera víctima de ETA con tan sólo doce años, se ha convertido en un modelo de superación para muchas personas que no las tienen todas consigo, aunque ella siempre mantiene un mensaje de optimismo que le ha permitido, entre otras muchas cosas, practicar esquí de alta competición y ser madre. Una chica normal que afronta el futuro con optimismo porque nunca se planteó que no pudiera hacer lo mismo que el resto de la gente. Después del atentado «pensé que nací sin piernas» y no se planteó otras cuestiones, aseguró ante las preguntas del periodista de Onda Cero.

Se trató de una noche emotiva, ya que al escenario subió también el cantautor sevillano Casto Domínguez, que interpretó una canción que dedicó a Irene cuando ésta estaba embarazada. Una letra que habla del compromiso de una madre que quiere transmitir a su hijo que debe vivir una «existencia plena de valores para que sepa que en la vida todo se puede superar».

Herrera destacó que en esta novela Villa ha mostrado su lado más urbano, más pegado a la realidad, «es una princesa con un punto canalla, lo que la hace más atractiva», al tiempo que señaló cómo para contar estas seis historias de desaliento «ha bajado hasta la basura para encontrar la flor más bella». Ese lado canalla lo reconoció la propia autora, que aseguró que ha tratado de no perderse nunca nada, que conoce la noche y que se ha encontrado a lo largo de su vida con muchas personas que les han servido para inspirarse en esta obra. Un libro basado en la experiencia, pues aseguró que «sólo habiendo estado bien abajo se sabe lo que estar allí». A la pregunta de si se trata de una novela de perdedores, respondió que hay muchas maneras de perder y que «quienes van de poco humilde la vida al final les da un toque». A pesar de las adversidades, quiso contar a los asistentes que, aunque no lo crean, cuentan con gente a su lado que tratarán de hacerles la existencia más fácil para apoyarse en ellos porque «siempre hay ángeles en la vida».