Leninistas camino de la derrota

Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo / Foto: Manuel Olmedo
Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo / Foto: Manuel Olmedo

El nuevo tiempo político recuerda en casi todo al viejo, excepto que está subvirtiendo verdades durante largos años incuestionadas. La zurdera regional, por ejemplo, sigue asida a esa antigualla de la confluencia que reside entre dos apotegmas arrasados por esa moda del voto a la contra que tanto cala en electorados tan genéticamente dotados para el rencor como el español: ya no están de moda «la unión hace la fuerza» ni «divide y vencerás» porque aquí nos pasamos la campaña, o la legislatura entera, buscando una excusa para retirarle el apoyo a nuestro partido favorito. No vale la pena abundar en los tres diputados autonómicos (17 contra 20) que perdió la candidatura conjunta de Adelante Andalucía, tan decisivos para el cambio como los cinco (38 frente a 33) ganados por la derecha tras la ablación de Vox de su tronco materno, el PP. Vencieron los divididos a los unidos, o sea, porque ahora puede el votante conservador refugiarse en unas siglas cuando la otra lo decepcione, al contrario que ocurre en el otro lado. ¿Qué hará en las municipales de mayo el progresista en desacuerdo con, por ejemplo, el apoyo baboso de Teresa Rodríguez al narco-dictador de Caracas? Seguramente no regresará al PSOE, o a lo mejor sí, y le costará verse reconocido en Ciudadanos... pero, como poco, se quedará en casa. Por separado, Podemos e IU sumaron concejales claves en tres ayuntamientos emblemáticos arrebatados a la derecha en 2015 con sendas ajustadísimas mayorías: Cádiz (15 de 27), Córdoba (15 de 29) y Sevilla (16 de 31). A los únicos a los que no conviene que haya dos opciones a la izquierda de los socialistas es a los gerifaltes de AA, que una vez instalados cómodamente en la cúpula, de repente, se han vuelto alérgicos al debate interno. El leninismo no es patrimonio exclusivo de Pablo Iglesias.