Alegría en las calles de Valladolid al paso de su patrona, la Virgen de San Lorenzo

El cardenal arzobispo Ricardo Blázquez anima durante su homilía, en una abarrotada Catedral, a mirar al futuro con más esperanza que abatimiento y a ser solidarios con los más necesitados

Como cada 8 de septiembre, los vallisoletanos madrugaban para celebrar la Natividad de la Virgen María y se echaban a las calles de la ciudad en masa para acompañar a su patrona, la Virgen de San Lorenzo, en su recorrido de ida y vuelta entre la parroquia y la Santa Catedral de Valladolid.

El tiempo, algo fresco al inicio, se iba templando poco a poco a lo largo de la mañana, fruto también del fervor, la pasión y sobre todo la alegría con la que los vallisoletanos celebran esta festividad, embelesados al contemplar la belleza de la imagen de la Alcaldesa Perpetua de Valladolid, y comprobar una vez más la tranquilidad y sosiego que traslada a quienes la observan, piden ayuda en su interior o agradecen su intercesión.

Todas las autoridades políticas, civiles, religiosas y militares de la ciudad participaban de esta procesión. Desde el alcalde de Valladolid, Óscar Puente y toda la corporación municipal, hasta el presidente de la Diputación, Conrado Íscar y el jefe de la IV Suige, el general de Brigada, José Rivas, que realizaba la marcha junto al exalcalde León de la Riva. También participaba el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez y el párroco de San Lorenzo, Jesús Álvaro Sancho.

Ya en la Seo vallisoletana, repleta de feligreses, y tras una triunfal entrada de la imagen a hombros por las portadores y al son del himno nacional de España mientras los vallisoletanos coreaban ¡Vivas! a la Virgen de San Lorenzo y la llamaban ¡guapa!, el presidente de los obispos españoles concelebraba la Solemne Eucaristía. En ella, Blázquez llamaba a mirar al futuro con esperanza y no con preocupación, abatimiento y desesperación como ahora, y animaba a ser solidarios con las más necesitados, los que sufren y no tienen un empleo estable y «para acortar las distancias entre ricos y pobres.

«¿Qué nos pasa?», se preguntaba el cardenal arzobispo, inquieto por el aumento de las familias rotas así como por la fatiga, pesadumbre y soledad, que, en su opinión, azota a la sociedad actual.

Frente a ello, el prelado vallisoletano invitaba igualmente a buscar el reposo de Dios «en medio de nuestras fatigas» pero también a dejarse guiar por la Virgen de San Lorenzo, «como aliento para afrontar nuestras tareas de futuro», así como a no descuidar los valores morales y eternos.

Promover el bien común con propuestas

Durante su sermón, el cardenal arzobispo se invocaba a la Virgen para invitar a todos a testificar valientemente la fe cristiana y a servir a los necesitados. Un mensaje como otros muchos que lanzaba durante la homilía Monseñor Blázquez a modo de preguntas con las que hace reflexionar, como una en la que advertía de una sociedad que trata de promover el bien común a base de descalificaciones en lugar de con propuestas e implicación.