Óscar Esquivias ultima «La caja de truenos» y un libro de cuentos ilustrado

Además de estos trabajos pegados, como toda su obra, a lo más cercano, prepara también un proyecto sobre el Canal de Castilla con Asís G. Ayerbe y debuta como comisario de una exposición dedicada a Luis Sáez

Esquivias en dos de sus lugares de Burgos, la Catedral y Gamonal, que protagonizan sus relatos
Esquivias en dos de sus lugares de Burgos, la Catedral y Gamonal, que protagonizan sus relatos

Un año con muchos proyectos, y más que interesantes, sobre la mesa. Así se vislumbra el panorama para un escritor de la vieja escuela, que ha mamado la literatura desde edad muy temprana y que de manera autodidacta, comenzó su formación como escritor, conquistando, apenas con 18 años el Premio Letra Jóvenes de Castilla y León.

Un año con muchos proyectos, y más que interesantes, sobre la mesa. Así se vislumbra el panorama para un escritor de la vieja escuela, que ha mamado la literatura desde edad muy temprana y que de manera autodidacta, comenzó su formación como escritor, conquistando, apenas con 18 años el Premio Letra Jóvenes de Castilla y León.

Ha pasado ya mucho tiempo desde entonces, y el burgalés Óscar Esquivias, se ha convertido por méritos propios en un referente literario, no sólo en Castilla y León, sino en toda España y así lo atestigua el aplauso unánime de público y crítica ante su producción literaria, que abarca desde novelas, a libros de cuentos, sin olvidar la literatura juvenil, ensayos o poesías.

Tras recibir el pasado mes de octubre el Premio Cultura y Más de La RAZÓN, por su originalidad, talento y escrutura transgresora, el escritor dedica unos minutos a este periódico para hablar de su futuro más inmediato y del momento actual por el que atraviesa el mundo cultural, en especial aquel que tiene que ver con las letras.

«Tengo cuatro proyectos en estos momentos en la cabeza», confiesa Esquivias. El primero de ellos pasa por terminar la novela «La caja de truenos», que espera que esté lista antes de que acabe el año. Un texto en el que lleva inmerso los últimos tres años, ambientado en la actualidad y de corte realista parecido a «Viene la noche», con el que cerró la Trilogía dantesca.

A ello hay que sumar otros dos proyectos literarios. El primero de ellos, un nuevo libro de cuentos mano a mano con el ilustrador Miguel Navia. «Él tenía una serie de dibujos que me enseñó. A partir de ahí se me ocurrió una serie de ideas y empecé a escribir una serie de relatos. Y Miguel está trabajando también en nuevas ilustraciones a partir de mis textos». Una narración donde lo fantástico está muy presente, y aunque de momento, se encuentra sin título y sin plazos, confía en que la publicación vea la luz a lo largo del presente 2017. «Se trata de un libro profético, casi bíblico ambientando en la actualidad», recalca Esquivias.

También, con otro amigo, con el que ya colaboró en 2012, el vallisoletano criado en Burgos, Asís G. Ayerbe, prepara un proyecto «aunque éste, de momento es más vago», que tendrá que ver con el Canal de Castilla. «Se trata de un plan artístico porque a ambos nos deslumbra mucho el lugar».

Y en cuarto lugar y «más original», Óscar Esquivias debutará como comisario en una exposición que se podrá ver, a partir del próximo mes de marzo, en las Cortes regionales, dedicada a la figura de Luis Sáez (Premio Castilla y León de las Artes en 1991). «Su hijo ha donado su obra al Secretariado Gitano y con las piezas que se vendan, se van a poner en marcha una serie de becas que ayudarán a chicas gitanas a completar su educación y formación, tanto en centros educativos como en la universidad».

«Es algo que me ilusiona mucho, por que además de admirar la obra de este ilustre pintor burgalés, al valor artístico de la exposición se une el carácter social de la misma».

Entretenimiento no le va a faltar a Esquivias en los próximos meses, ya que a todos estos proyectos hay que sumar sus colaboraciones en artículos de opinión con distintos medios de comunicación, además de seguir dándole vueltas a la cabeza para ideas para nuevos cuentos, algo que siempre «me han fascinado». «Son muy intensos y necesitan de principio a fin estar en un estado de absoluta inspiración. Aunque suelen tener menos lectores, son más especiales», resalta.

Y al hilo de los lectores, lamenta la merma que se está produciendo en estos últimos años entre las generaciones más jóvenes. «Creo que existe un problema intergeneracional que tiene que ver con la educación. En los propios colegios se ha descuidado el fomento por la lectura, y eso que en Castilla y León estamos mejor que en tras zonas, y doy fe de ello, ya que recorro muchos institutos por toda España».

Lo que sí echa en falta por parte de las administraciones es el de ofrecer un mayor apoyo a la publicación de revistas literarias que no sean comerciales. «Tras unos años boyantes y florecientes, ahora estamos peor y no existen tantas y eso que Burgos siempre ha sido reconocida como una ciudad con muchos poetas y numerosas publicaciones de está índole».

Y finaliza recomendando dos libros de los últimos que ha leído y que la han comovido. Por un lado, «Patria» de Fernando Aramburu; y, por otro, «El amor del revés» de Luisge Martín.