El cabaret se instala en el Astoria

La canción «Lady Marmalade» es uno de los momentos más intensos del espectáculo
La canción «Lady Marmalade» es uno de los momentos más intensos del espectáculo

El cabaret se resiste a ser algo del pasado y empieza a abrirse hueco dentro de la cartelera barcelonesa. Y si se hace acompañado con un cuidado menú de alta cocina creativa de mercado, entonces cómo es posible que se dejasen de hacer. El Astoria, en la calle París, vuelve a dar una vuelta de tuerca a su glamuroso escenario con una cena-espectáculo que promete dar luz y color a las noches del fin de semana. Bajo el nombre «Circus-Cabaret», el montaje es un elegante recorrido por cien años de historia de espectáculos musicales, del Paral·lel clásico, al Berlín de los años 30 , el swing de Nueva Orleans de los 50, el burlesque americano de los 60, los grandes musicales de Broadway de los 80 y todas las corrientes actuales, de la electro-salsa al «krumping».

En total, diez artistas conforman un montaje de dos horas que hará que los comensales olviden por un momento sus vidas y se sumerjan en una auténtica fiesta llena de fantasía e imaginación. Las bailarines reciben al públIco en la entrada y los acompañan a sus mesas, mientras un pianista toca una serie de «standards» del jazz vocal. El espectáculo empieza a las 22.00 horas y es importante que la gente sea puntual porque una vez comenzado se cerrarán las puertas. «Queríamos hacer un viaje en el tiempo, recuperar los grandes clásicos del género musical, pero dándoles un nuevo poso de modernidad, que sea un espectáculo tan de hoy día como del pasado», señala Anna Carner, directora del montaje.

El hilo conductor que articula el espectáculo es el personaje de una bailarina que, de la mano de un mago, se adentra en este mundo fastuoso y lleno de encanto, Al principio, es una espectadora más, atónita ante lo que se despliega delante de sus ojos, pero pronto la atracción será tan grande que se convertirá en una más de las bailarinas del «show».

El espectáculo incluye desde números circenses a pequeñas exhibiciones de artes marciales, aunque el protagonismo sigue estando en el cuerpo de baile y en las poderosas voces de los cantantes. ¿De verdad el cabaret estaba pasado de moda?