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«Flashdance» o cómo realizar tus sueños

El Teatre Tívoli acoge la versión teatral de la célebre película en otro revival ochentero.

  • El montaje incluirá la más icónica de las escenas de la película original, cuando Alex se tira el agua encima
    El montaje incluirá la más icónica de las escenas de la película original, cuando Alex se tira el agua encima
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

04 de marzo de 2019. 02:15h

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Carlos Sala.  Barcelona. 4/3/2019

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Anna no encontraba las llaves por ningún lado. No estaban en el escritorio, ni en la mesa del comedor, ni en la entrada, ni se habían colado entre los cojines del sofá, ni habían caído sin querer debajo de la cómoda. «¿Qué te pasa?», le preguntó Wanda, su compañera de piso, al llegar a casa y verla tan agitada. «¿Has visto mis llaves?», preguntó Anna nerviosa, casi suplicante. «¡¡¡Deja las llaves!!!», exclamó su amiga y dio un fuerte golpe en la mesa. «¡¡¡No es eso lo que has perdido!!!», concluyó con el rostro encarnado y la respiración acelerada.

Hacía ocho meses que conocía a Wanda, una argentina de padres alemanes que había venido a Barcelona a estudiar arquitectura, y todavía no la entendía. Ni una pizca. Anna la miró como quien mira a un mono en el zoo y cree que se parece un montón a su tío. «Si no me vas a ayudar, déjame en paz», gritó, apartándola de forma brusca, y continuó buscando sus llaves.

No tenía tiempo que perder. En 20 minutos tenía una audición para interpretar a Alex Owens en «Flashdance». Era el sueño de su vida. «Mírate, buscas unas tristes llaves como una posesa, como si estas contuviesen todos los secretos del universo», contestó Wanda, mirándola con suficiencia, como quien ve a un patito no poder seguir la estela de su madre y perderse irremediablememente. «No estoy para tonterías, Wanda, en serio», dijo Anna con la cabeza mirando debajo de la nevera.

En ese momento, Wanda abrió el armario de la despensa y encontró las llaves junto a las latas de conservas. Miró con desagrado a Anna, que continuaba con la cabeza debajo de la nevera, alargando la mano dentro de la pequeña ranura sólo para sacar un vale de una tienda que ponía «¡Aquí lo encontrarás todo!» Arrgghh, gruñó. «No estás buscando nada, estás perdiéndolo todo», dijo Wanda y se marchó dando un portazo.

Anna oyó el estruendo como el grito que te avisa de una avalancha. Dejó de buscar y tuvo que marcharse dejando la puerta abierta. Estaba tan agitada y ansiosa por triunfar que le dieron el papel al instante. Cuando se lo contó a Wanda, le pidió perdón por cómo se había comportado. «Supongo que tenías razón, las llaves no contenían los secretos del universo», dijo. «No, del universo no, pero de los sueños, bufff, de los sueños, todos», contestó Wanda y se guardó las llaves en el bolso.

La fiebre «Flashdance» ha comenzado. El Teatro Tívoli acaba de estrenar la versión teatral del célebre musical de los 80 que encumbró a su director, Adrian Lyne, y sobre todo a su actriz, Jennifer Beals, en una macroporducción que vuelve a poner de moda el revival ochentero. Un elenco de 28 artistas recuperan la historia de esta joven artista, soldadora por la mañana y bailarina exótica de noche, que hará lo que haga falta para ver cumplir sus sueños.»Es una gran responsabilidad dirigir la adaptación de una de las películas más icónicas de los ochenta, cuyo impacto a nivel mundial fue brutal», asegura JC Storm, director musical del espectáculo.

La heredera de Jennifer Beals

La joven de origen cubano Chanel Guerrero es aquí Alex Owens, el icónico personaje que convirtió a Jennifer Beals en un auténtica estrella. Junto a ella, un cuerpo artístico formado por actores, bailarines y músicos para recrear la atmósfera electrizante y a flor de piel de la historias, con canciones tan míticasen su banda sonora como «Flashdance... what a feeling», de Irene Cara, que ganó el Oscar a la mejor canción, y «Maniac» , de Michael Sembello, que llegó a estar nominada al Grammy a la canción del año. «Es una historia universal de superación absoluta, cuyo motor no es otro que lo que mueve el mundo, el amor y las ganas de cumplir un sueño», añade Storm.

La puesta en escena nos llevará a los barrios industriales de aquel deprimido Pittburg de los años 80, mientras el elenco artístico recupera y revitaliza aquellas canciones míticas, amplificando el sonido, proponiendo más metales y cuerdas, para ser todo lo épico que sea necesario para una historia de superación como esta. Los números de baile han sido coreografiados por Vicky Gómez, quien combina estilos de «street dance» actual con un homenaje al «breakdance» de aquellos años. «El espectáculo será un chute de adrenalina incomparable con otros musicales», asegura Storm. Que así sea.

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