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¡Sitges cumple tus deseos y es el horror!

«Daniel isnt real» y «the room» ofrecen la mejor cara de la jornada del lunes del festival que también ha tenido la visita de Maribel Verdú, que ha recibido La Máquina del Tiempo, y su película «El asesino de los caprichos»

«Daniel isnt real» y «the room» ofrecen la mejor cara de la jornada del lunes del festival que también ha tenido la visita de Maribel Verdú, que ha recibido La Máquina del Tiempo, y su película «El asesino de los caprichos»

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Cuando Belén Ortiga vio a la actriz rusa Olga Kurylenko pensó que si la subía a lomos de una avestruz y se caía quedaría tan ridícula como ella. No había más. La modelo y actriz presentó ayer su último proyecto en el Festival de Sitges, «The room», un thriller en que deja claro que has de tener cuidado con lo que deseas porque puede ir contra ti. A Belén le gustó la película y recordó cuando lo que más quería en el mundo era hacerse un tatuaje de un pinguïno en el hombro. Ahora tenía un pinguïno en el hombro y tenía miedo de desear que se lo quitasen. La vida siempre es un callejón sin salida.

Kurylenko estaba acompañada por el director y guionista de la película, Christian Volkman, un hombre apuesto que con peluca, turbante rojo y zapatos del 54 se parecería a Bobo el payaso, como todo el mundo. Juntos defendieron una historia perturbadora y llena de mensaje. Un matrimonio se mudan a una casa en que en una habitación todos sus deseos se cumplen. El problema es que lo que desean no puede salir de esa casa. Así piden un millón de dólares, un Van Gogh, hasta que entran en la habitación y preguntan por lo que más desean como pareja y no han podido conseguir, un hijo. A partir de aquí las cosas empezarán a romperse. «“Quería mostrar a una pareja dentro de su casa, gente normal, y ahondar en sus mentes y sus deseos más profundos, que aparecen gracias a esa habitación que concede sus deseos, pero hay que tener cuidado con lo que uno desea porque se puede hacer realidad y todo tiene un precio. Estamos creando monstruos, porque lo queremos todo y de forma rápida», dijo Volkman.

Belen llamó a su amiga Carmen por teléfono y le explicó que acababa de ver a Olga Kurylenko. «Es muy guapa, pero no lo suficiente para que si se cayese de un avestruz nadie se riese», dijo. «¿Y si se cayese de un pinguïno?». Belén lo pensó. Se miró el hombro, gritó: «¡Te odio, tía!» y colgó.

La película pone énfasis en la imposibilidad real de satisfacer los deseos puesto que por definición siempre invocan un ansia, un vacío. Entonces, no se desea llenar ese vacío, sino el vacío mismo. Cumplir tus deseos es descubrir que en realidad no hay nada que desear y eso es terrible. «Cuantas más cosas tiro, más libre y ligera me siento, de cuanto más me deshago más feliz me noto», explicó Kurylenko que defendió las tesis de Marie Kondo. Belén pensó que si Marie Kondo tuviera un tatuaje de un pinguïno en el hombro seguro que su casa estaría llena de porquería como la suya.

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Magnífico Daniel

La gran triunfadora del día fue la película «Daniel isn’t real», del director Adam Egypt Mortimer.El filme presenta a Luke, un joven inadaptado que busca adentrarse en la vida adulta a pesar de arrastrar consigo diversos traumas. Para soportar su malestar contínuo recuperará a su amigo imaginario de la infancia, Daniel, un acompañante manipulador que no tardará en dejará ver su lado más siniestro. A partir de aquí comenzará un thriller psicológico de inesperadas repercusiones. Al verla, Belén recordó que de pequeña tenía una amiga imaginaria llamada Kathleen Christopher, que hablaba en un inglés cerrado imposible de entender, pero que era la monda cuando se enfadaba. «¿De qué te ríes?», le preguntaba su madre. «No lo sé», reía Belén. Cuando no hay razones para reírse, es el mejor momento para hacerlo, pensaba ella. Su madre no pensaba lo mismo y la llevó al psicólogo.

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La película indaga de manera cruda, pero entretenida, en nuestros monstruos interiores y las inseguridades que arrastramos hasta el delirio. La ovación de la sala al final del filme fue espectacular. O la película era una maravilla o allí había muchas personas con monstruos interiores que las obligaban a aplaudir. El reparto del filme incluía a Miles Robbins, hijo de Susan Sarandon y Tim Robbins, y su amigo invisible, Patrick Schwarzenegger, hijo del actor y exgobernador californiano; así como la siempre notable Mary Stuart Masterson.