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Un pionero de la cocina nikkei en Barcelona con mucho encanto y personalidad

Kokka, un restaurante de reducidas dimensiones y con un aire casi clandestino, fue de los primeros en apostar por este tipo de cocina

  • La barra nipo-peruana es la gran protagonista de este local escondido en el sótano del restaurante Palosanto. Foto: Miquel González / Shooting
    La barra nipo-peruana es la gran protagonista de este local escondido en el sótano del restaurante Palosanto. Foto: Miquel González / Shooting
Barcelona.

Tiempo de lectura 2 min.

13 de octubre de 2018. 07:51h

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Ángela Lara.  Barcelona. 13/10/2018

Nació como un pionero, uno de los primeros restaurantes barceloneses en apostar por la fusión entre la cocina japonesa y la peruana, por la conocida gastronomía nikkei, que posteriormente se ha hecho popular en la Ciudad Condal, y a día de hoy el Kokka mantiene su carisma y personalidad.

Se trata de una barra nipo-peruana, un establecimiento de reducidas dimensiones y escondido en el sótano del restaurante Palosanto, también del Grupo San Telmo, que en su cocina cuenta tan sólo con una plancha selladora, por lo que todas sus elaboraciones se preparan al momento, a la vista del cliente y a partir de producto fresco. «Todo lo hacemos en una barra», señala su propietario Isidro Marqués, quien apunta que ello es símbolo de «autenticidad y carisma», como también lo es la apuesta gastronómica que en su día el grupo de restauración realizó en el Kokka. «Plantear la cocina japonesa desde Perú era en su momento algo novedoso», pone de relieve Marqués para a continuación indicar que el restaurante mantiene su aire genuino a través de «una cocina Nikkei con toques de frescura juvenil peruana», contemporánea aunque respetando siempre el sabor tradicional. Y a modo de ejemplo, sus elaboraciones de sushi con pollo. «Se trata de una creatividad fresca a partir de un producto de gran calidad», apunta el propietario, para quien es importante destacar que «aquí todo gira en torno a la materia prima».

Carta y menú

Y para que el comensal pueda probar varias propuestas, el concepto del Kokka es el de compartir, ya sea a través de su carta o del menú de mediodía, que consiste en una tabla de sushi con 16 piezas y la ensalada del día, más postre y bebida, por 13,5 euros. «Nuestra carta es reducida, pero presenta varias opciones como sashimi, niguiris, temakis, maki rolls o nuestros ceviches», explica Marqués. Y para acompañar esta degustación culinaria, la propuesta del Kokka es el «pisco sour», del que cuenta con cuatro variaciones, cada una de las cuales se puede elaborar a partir de pisco o de sake.

La personalidad de este restaurante en los fogones está más que contrastada, pero además el establecimiento tiene también un aire genuino y muy particular. Se trata de un espacio de dimensiones muy reducidas, con apenas una barra en la que todo se elabora al momento a la vista del comensal. «Es un lugar carismático», asegura Isidro Marqués, quien recuerda que el local está decorado con fotos de rincones y gente peruana.

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