Los planes de cuenca amenazan la tregua de la guerra del agua

El Consell ha apoyado a los regantes alicantinos en sus alegaciones por el Tajo. Los usuarios del Júcar temen no recibir el mismo trato

Algo tiene el agua cuando la bendicen, dice el refrán, y también, cuando es la protagonista de una y mil batallas. Los planes hidrológicos de cuenca que ha comenzado a tramitar el Gobierno central han reabierto las heridas entre territorios.

Los regantes del Júcar miran con la misma proporción de recelo que deseo la última declaración de apoyo que hizo el Consell al Sindicato de Regantes del Tajo- Segura.

El Gobierno valenciano decidió suscribir punto por punto las alegaciones realizadas al plan de cuenca del Tajo. El aspecto clave de las mismas es el rechazo a que se establezca una reserva en los embalses de cabecera de 400 hectómetros cúbicos, una cantidad con la que sería imposible ejecutar los trasvases con la misma frecuencia que hasta el momento. Supone pues, un claro rechazo a la propuesta auspiciada por la presidenta de Castilla- La Mancha, María Dolores de Cospedal, también secretaria general del Partido Popular.

Sin embargo, los regantes del Júcar llevan su particular pelea con los manchegos a cuenta del acuífero de la Mancha Oriental. Como ya ha publicado este diario, la nueva planificación permitirá que se siga sobreexplotando el acuífero e incluso se da prioridad a la construcción de infraestructuras usadas por los regantes manchegos frente a la modernización de regadíos.

En resumen, entienden que Castilla-La Mancha les ha ganado la partida en el plan y que se arrogan más privilegios de los conseguidos hasta el momento. Por ello, creen que la Generalitat debería actuar como ha hecho con las alegaciones al plan del Tajo y apoyar las que ellos preparan. Sin embargo, no las tienen todas consigo. El portavoz de la Unión Sindical de Usuarios del Júcar (USUJ), José Pascual Fortea, teme que la presión de los usuarios de Alicante les deje solos ante el Ministerio de Medio Ambiente.

Alicantinos y valencianos tienen un punto de desencuentro. El trasvase Júcar- Vinalopó. Fortea explicó que el nuevo plan deja la puerta abierta a que se ejecute un trasvase desde la cabecera, algo a lo que se oponen rotundamente. «La Generalitat siempre dice que no se modificará el trasvase si no hay unanimidad entre los regantes. Pues que quede claro, en este asunto, nunca la habrá».

A día de hoy, el Consell no se ha pronunciado de manera clara sobre el plan. Lo poco que ha dicho ha sido positivo, por lo que tendría que producirse un cambio muy importante para suscribir totalmente las reivindicaciones de USUJ.

Tregua obligada

En los últimos años, tras las intensas batallas libradas tras la derogación del trasvase del Ebro y la pretensión no satisfecha de tratar de apoderarse de los ríos a través de los Estatutos de Autonomía, ha habido una tranquilidad poco habitual entorno al agua.

El hecho de que no haya habido sequía ha ayudado, pero lo cierto es que el anterior Gobierno central ha mantenido paralizados los planes hidrológicos de cuenca, documentos en los que se revisa y distribuyen los recursos y se marca la posibilidad de que existan o no trasvases entre diferentes cuencas. La UE obligó a que todos los planes estuviesen antes de 2009. El del Júcar está en fase de alegaciones.