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Comienza la campaña electoral

Ángel Garrido se convierte en el sexto presidente con los votos de Ciudadanos, que le pide que pilote el avión sin hacer «loopings» en los nueve meses de legislatura que quedan. Batalla de descalificaciones en la Asamblea a un año de elecciones

  • Ángel Garrido, elegido presidente de la Comunidad de Madrid
    Garrido recibe la felicitación de miembros de su partido tras ser nombrado presidente de la Comunidad de Madrid/ Rubén Mondelo
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

19 de mayo de 2018. 07:55h

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Rocío Ruiz.  Madrid. 19/5/2018

Cuatro horas y media de debate de investidura de Ángel Garrido como presidente madrileño dieron para mucho. Primero, para votarle como presidente por mayoría, cumpliendo todos los pronósticos, con 65 votos a favor (de PP y Cs) y 64 en contra (PSOE y Podemos); después, para marcar casi el punto de partida de la cada vez más próxima campaña electoral por el tono de los distintos portavoces parlamentarios y el cúmulo de dardos cruzados y descalificaciones que se escucharon en el hemiciclo madrileño de un lado y de otro.

El tono fue especialmente agrio entre Podemos y el PP. La portavoz de la formación morada, Lorena Ruiz Huerta, después de hacer un histórico de lo que considera 23 años de corrupción del PP «siguiendo el guión de “El padrino”», acabó tachando a los populares de «neocaciquistas» y en un momento del debate llegó a decir: «Qué ganas de hacerle un corte de mangas de cojones pero, por el respeto que Podemos tiene a los ciudadanos, no podemos darle el apoyo».

El recién investido presidente regional, Ángel Garrido, y el portavoz popular Enrique Ossorio llamaron la atención a los podemitas sobre el lenguaje empleado, aunque Ossorio tampoco tuvo reparos en hablar de la «mafia de Podemos» y en descalificar el Gobierno de Manuela Carmena al frente del Ayuntamiento de Madrid, donde «está creando una trama corrupta y clientelar siguiendo las instrucciones del señor Íñigo Errejón», al que rebautizó como «el becario black» por la beca que recibió de la Universidad de Málaga. Ante el cruce de descalificaciones, los dos grupos acabaron pidiéndose respeto mutuo y el secretario general de Podemos, Ramón Espinar, terminó solicitando la palabra para pedir a los populares que cambiasen al «portavoz faltón» de Ossorio. Y es que éste, poco antes, había aprovechado la polémica del chalé recién comprado entre Pablo Iglesias e Irene Montero, que ayer estaba en todos los medios de comunicación, para salir al paso de las críticas sobre la deuda pública en la Comunidad de Madrid que hizo la formación morada.

Ossorio explicó que Madrid tiene una deuda pública del 14%, frente al 24 % del resto de España, una de las más bajas, pero «les voy a poner un ejemplo para que lo entiendan», dijo. Y así empezó a explicar, como si se tratase del enunciado de un problema de Matemáticas, que «Montero e Iglesias han contratado una hipoteca de 540.000 euros a medias para hacer frente al pago de la casa que se han comprado en La Navata (Madrid), lo que supone una letra de 1.600 euros al mes durante 30 años. Ambos han ido a pedir un crédito y lo que les han medido es sus ingresos y el salario mínimo profesional. Sin embargo, esto último no se ha tenido en cuenta porque, si no, no les habrían dado esa hipoteca. No salen esos 1.600 euros al mes en una hipoteca de 540.000 euros», dijo sembrando la duda. En su opinión, «les han dado un tipo superpreferente, porque es una hipoteca cuatro veces superior a la media de las que se dan en este país...La casta sois vosotros», sentenció.

En general, los tres grupos de la oposición reprocharon a Garrido la falta de autocrítica por evitar hacer menciones a la corrupción que afecta al PP madrileño.

La descalificación bajó de tono cuando los populares se dirigieron al portavoz de Ciudadanos, Ignacio Aguado. Garrido agradeció su apoyo y se mostró conciliador al asegurar que no existen discrepancias insalvables «porque comparten una visión semejante de la sociedad», pero los populares le recriminaron que cada vez que se refería al presidente madrileño lo hiciera como con la coletilla de «interino».

Garrido se dirigió a su rival socialista a la presidencia, Ángel Gabilondo, para decirle con ironía que «no sería un drama que gobernara», salvo por el «dramático» hecho de que tendría que gobernar con Podemos. A su vez, Gabilondo le cuestionó como la mejor opción posible para gobernar la Comunidad de Madrid, teniendo en cuenta que su función será dar continuidad a la política «censurable de Cifuentes» que «tanto daño ha hecho a la comunidad». Populares y socialistas se metieron en comparaciones entre lo que sería una comunidad gobernada por el PP y el PSOE hasta sacar a relucir los resultados de la comunidad andaluza en política social y educativa, donde esta autonomía queda malparada. Todo salió, no obstante, como estaba previsto. Ángel Garrido acabó investido presidente y dejó claro que hará una política continuista en la medida en que servirá para «crear empleo, crecer y tener unos servicios públicos de calidad». El lunes ya tomará posesión de su cargo y nombrará a los miembros de su Gobierno. Y otra vez recordó a Cifuentes como «una gran presidenta, una gran amiga y una persona muy importante en mi vida».

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