Lo que el granizo se llevó

La fiesta más importante del vino se vio apagada en Arganda por las pérdidas irreparables que dejaron las fuertes tormentas del pasado lunes.

Este ya era una mal año para las cosechas, pero las lluvias de esta semana han echado a perder el poco fruto que los agricultores habían obtenido. Foto: Cipriano Pastrano
Este ya era una mal año para las cosechas, pero las lluvias de esta semana han echado a perder el poco fruto que los agricultores habían obtenido. Foto: Cipriano Pastrano

La fiesta más importante del vino se vio apagada en Arganda por las pérdidas irreparables que dejaron las fuertes tormentas del pasado lunes.

«Es un día muy difícil. Tenía que ser de fiesta, de felicidad, pero lo hemos perdido todo». Cipriano Garrido, representante de las cooperativas de viticultores de Arganda del Rey, se refería así a la Fiesta de la Vendimia. Este jueves tendría que haber sido de celebración para los comerciantes. Era un día para haber disfrutado de las uvas y las olivas, para haber sentido el olor a mosto, tener una botella en la mano y probar el vino recién fermentado. Sin embargo, a solo tres días del evento, las tormentas que castigaron a la Comunidad de Madrid en general, y a Arganda en particular, arrasaron con todo.

El viticultor explica que las condiciones meteorológicas eran muy adversas. Sabían que se aproximaba una fuerte tormenta, pero, en principio, no era nada que no hubiera ocurrido en los últimos 35 años. Bastaron 15 minutos de intensa lluvia y fuerte granizo para acabar con más de 20 hectáreas de viñedos.

El plan de emergencia consta de unos cañones antigranizo situados en lugares estratégicos. Emiten ondas de choque cuando hay predicciones climatológicas peligrosas, logrando derretir el tamaño de las piedra. Pero no muchos pudieron activarlos.

La mayoría de los agricultores dependen totalmente de los ingresos de sus cultivos. Como socios, deben sustentar una serie de gastos fijos. Cuando hay muchos kilos de cosecha, más gana cada agricultor. Pero si sucede lo contrario, acaban obteniendo pérdidas a la hora de hacer la liquidación final.

En Arganda, han sido entre 10 y 15 agricultores los más perjudicados. Todos ellos son autónomos. Cuentan con sus propias distribuidoras y embotelladoras tanto en el vino como del aceite. El año pasado, la campaña dio cerca de 1.250.000 kilos. Este año se esperaban menos de 200.000 kilos, ya que está siendo un mal año en las cosechas. Tras las tormentas, se ha perdido el 95%. Y en cuanto a la aceituna, es probable que ya no quede nada. La campaña de 2020 que se preveía buena, no lo será, porque se ha interrumpido el ciclo vital de las plantas, según el agricultor.

«No necesitamos limosnas»

Garrido afirma, con cierta indignación, que el día de la Vendimia, aún no había percibido ningún interés por parte de las autoridades locales. Si bien es cierto que los concejales de Arganda recorrieron los lugares safectadoss, no llegaron a los cultivos. Fue la Comunidad de Madrid, con Isabel Díaz Ayuso al frente, la única que se acercó . «La presidenta junto a su gabinete llegaron al lugar, entraron en los cultivos y hablaron con nosotros por espacio de más de dos horas y media».

Durante el encuentro, Garrido, que representó a todas las cooperativas, rechazó ayudas de tipo económico. «No necesitamos limosnas ni subvenciones, queremos inversores, proveedores y comerciantes». Además, pidió hacer más marca con la «M» de Productos Certificados de Madrid. De momento, son los socios quienes se encargan de todo, incluso han aprendido a hacer marketing e insertarse en el mundo virtual. Desde hace dos años realizan visitas guiadas a los viñedos. Por ello, Garrido insiste en que los gobiernos deberían poner más sus ojos en la producción local, demostrando su interés con hechos reales.

Aún se siente destrozado, pero sigue de pie. «Cada día más fuertes. Aunque un día vaya mal, al día siguiente tenemos que volver al campo. Porque el campo no es un trabajo, es una devoción», concluyó.

La lluvia no llenó los embalses

Las últimas tormentas no han impedido que las reservas de agua almacenadas en los embalses gestionados por Canal de Isabel II disminuyan. El intenso calor y el consumo de agua de esta temporada ha provocado que se encuentren al 59,40%, 25 puntos porcentuales menos que hace un año, acumulando un total de 538,116 hectómetros cúbicos de agua.

La sequía de este año ha sido tan intensa que serían necesarios muchos días de lluvia continuada para que los pantanos se recuperen. Hace un año, los embalses de la región gestionados por el Canal estaban al 82 por ciento, con 805 hectómetros cúbicos de agua. El 1 de agosto de 2017 se hallaban de media al 83,76 por ciento, con 888 hectómetros cúbicos. Sin embargo, a fecha de 31 de julio de este año ya se encontraban al 62,3 por ciento y 587 hectómetros cúbicos.