Madrid apura el paso

Las hermandades y congregaciones dan los últimos retoques a las más de 35 tallas que procesionarán desde hoy hasta el Domingo de Resurreción

La Hermandad de «El Pobre» seguía acicalando los pasos que procesionarán el Jueves Santo
La Hermandad de «El Pobre» seguía acicalando los pasos que procesionarán el Jueves Santo

Las hermandades y congregaciones dan los últimos retoques a las más de 35 tallas que procesionarán desde hoy hasta el Domingo de Resurreción

Desde hace días Madrid huele a Semana Santa. Huele a la humedad de la lluvia, que ayer hizo temblar, como cada año por estas fechas, a los miles de devotos que en vacaciones se quedan a disfrutar del Madrid más tradicional; huele a torrijas, quizás porque en esta semana se calcula que se consumen más de 4.000 en los más de 2.000 puestos de venta; y sobre todo huele al incienso que estos días sale del interior de las iglesias acompañando a los pasos.

Más de 35 tallas recorrerán la Comunidad en una Semana Santa llena de emoción y devoción, que cada año suma más adeptos.

En la capital, trece hermandades y cofradías daban ayer los últimos retoques a sus pasos. La Hermandad de Los Estudiantes, una de las más antiguas, ultimaba detalles en la parroquia de la Plaza de San Miguel para que su Cristo de la Fe y del Perdón salga mañana, a las 19:00 horas, con la misma ceremoniosidad y silencio de siempre. El punto álgido se vivirá el viernes con la salida de Jesús Nazareno de Medinaceli, más conocido como el «Señor de Madrid»; sin embargo, hasta el Domingo de Resurrección, día en el que terminará la Semana con la tradicional Tamborrada de la Puerta del Sol, más de una decena de pasos imprimirán un recogimiento poco frecuente en la ciudad.

Jesús del Gran Poder, la Santísima Esperanza Macarena o Jesús el Pobre recibían ayer los últimos retoques. Durante todo el año los miembros de la hermandad que saca este último paso y que celebra este año su 75º aniversario se preparan en cuerpo y alma para su día, el Jueves Santo. La talla de Jesús Nazareno el Pobre, cuyo autor es desconocido, y de la Virgen María Santísima del Dulce Nombre en su Soledad, creada en 1999 por la escultora Lourdes Hernández, llevan esperando un año en la Iglesia de San Pedro El Viejo, en el barrio de La Latina.

¿Pobre?

Francisco Javier Ruiz Rodríguez, hermano mayor de esta cofradía, con más de veinte años de dedicación y devoción, habla con pasión a los pies de «El Pobre». La tallas es una valiosa joya patrimonial del siglo XVII. ¿Por qué entonces se apoda «El Pobre»? Hay muchas versiones, explica. «Unos dicen que es porque esta iglesia estaba llena de pobres, pero como todas en esa época...»; otra de las historias dice que se le dio ese sobrenombre para «distinguirle del Cristo de Medinaceli, que también es Jesús Nazareno», pero hay casi tantas teorías como hermanos y ninguna es segura. La hermanad ha crecido mucho desde su origen. Ahora la forman unos 1.600 hermanos, que pagan una cuota anual de 15 euros. El precio asequible y la devoción han hecho que «aquí la crisis no se note», añade el hermano mayor. «Al revés», añade, «Últimamente viene mucha gente para vernos y muchos para entrar a formar parte de la hermandad. Muchos son jóvenes», afirma.

Relevos

Sólo 42 anderos por paso tienen el honor de situarse debajo de cada paso y procesionarlo por Madrid. Los elegidos para esta honrosa tarea se designan por orden de antigüedad en la hermandad, pero cada treinta minutos hay relevos, por lo que a lo largo de la procesión, que dura algo más de siete horas, siendo la más larga de la ciudad, son muchos los «reservas» que llevan en sus hombros a «El Pobre» y a la Virgen María Santísima del Dulce Nombre. En el caso del primero deberán hacerlo de rodillas, porque si no la estructura no sale por la puerta, y para la Virgen, los anderos tendrán que tumbarse en el suelo y arrastrarse hasta salir del templo: «Es un trabajo muy duro, y a pesar de ello todos quieren salir». Nunca ha habido ningún accidente a lo largo de sus 75 años de historia. De lo sucedido en todo este tiempo, el hermano mayor sólo destaca el cansancio, «pero les mueve la devoción», subraya. «No tengo palabras. Es algo que hay que vivirlo desde dentro», confiesa cuando se le pregunta sobre qué se siente Joaquín García Millena, tesorero de la hermandad y andero de ambos pasos.

Un mantra: «Que no llueva»

En la mente de los hermanos de «El Pobre», como en la de los miles de cofrades de toda España, un pensamiento que se repite como un mantra: «Que no llueva». El pasado año el Cristo de Medinaceli se tuvo que quedar en su templo. La lluvia aguó mucho más que las calles. El cristo más querido y popular de Madrid, que procesiona el Viernes Santo, lleva varios años sufriendo las inclemencias del tiempo. Si se atiende a lo sucedido los últimos años y a la coincidente alternancia, éste año le «tocaría» poder procesionar, ya que en 2011 y en 2013 se lo impidió la lluvia, y en 2010 y 2012 el tiempo le dio una tregua.

El pasado año, el tiempo sólo impidió la procesión de Medinaceli. Y es que, aunque amenazó con aguar la de los Gitanos, la Cofradía de Jesús de la Salud pudo finalmente salir, al igual que en 2012, aunque en ambas ocasiones tuvo que hacerlo recortando el recorrido por miedo a las consecuencias de la lluvia en los pasos.

De hecho, el pasado año, las procesiones que más devotos y turistas congregaron fueron las de «El Pobre» y la de Jesús del Gran Poder, ambas del Jueves Santo, a las que acompañó el buen tiempo. El centro de Madrid quedó colapsado por la confluencia de ambas.

Daganzo y Torrejón elevan categoría

La Semana Santa madrileña ha subido este año de categoría gracias a dos localidades cuyas «semanas grandes» fueron declaradas el pasado mes de marzo de Interés Turístico Regional. Son los municipios de Torrejón de Ardoz y de Daganzo, que se suman así a las cinco que ya contaban con este «título» y que son la Pasión Viviente de Morata de Tajuña, la Semana Santa de Alcalá de Henares, la Procesión del Encuentro de Móstoles, la Pasión de Jesús de Villarejo de Salvanés y de Carabaña, y la Pasión de Chinchón, que es fiesta de Interés Turístico Nacional.

La Semana Santa de Torrejón data del siglo XVI. Se tiene constancia de que ya por entonces la Cofradía de la Bula del Santísimo Sacramento organizaba procesiones en el municipio, aunque la verdadera consolidación de esta celebración se produce en el siglo XVIII, con la constitución de las cofradías de Nuestra Señora del Rosario y de la Vera Cruz y Nuestra Señora de la Soledad. En el caso de Daganzo, su Pasión tiene una peculiaridad que la diferencia del resto de representaciones de la Pasión de Cristo, y es la disposición circular de las escenas, lo que permite a los espectadores ver la representación en 360 grados, sin necesidad de desplazarse por las estaciones de la Pasión. La fiesta de Daganzo se remonta a 1986, lo que la convierte en la tercera representación de la Pasión más antigua de la región. Tiene lugar el Viernes Santo, en la Plaza de la Villa, donde se instalan varias plataformas y los decorados.