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El deporte, parte esencial de la atención residencial a personas con discapacidad psíquica

El deporte es una actividad con numerosos beneficios, tanto a nivel físico como psicológico y personal. En los centros de atención residencial para personas con discapacidad psíquica gestionados por Clece, las actividades lúdico-deportivas son parte del día a día de sus usuarios. Aprovechando el buen tiempo, el verano es una de las épocas en las que más prácticas y talleres se llevan a cabo

El juego y el deporte son una forma extraordinaria de aprender.
El juego y el deporte son una forma extraordinaria de aprender.CleceLa Razón

Hacer ejercicio y evitar el sedentarismo al que solemos tender en nuestros días es esencial para un estilo de vida saludable y una buena forma física y mental. Además, es una herramienta a nuestro alcance que nos permite liberar energía para un mayor bienestar.

En los centros de atención residencial para personas con discapacidad psíquica e intelectual que gestiona Clece, el deporte forma parte de la actividad diaria de los usuarios y se compagina con actividades de todo tipo y una alimentación para un estilo de vida saludable. El fin es trabajar por la normalización de la vida de los usuarios, facilitar su integración en el entorno local, familiar, cultural, etc., en la medida que sea posible.

Las actividades deportivas y lúdicas se multiplican estos días, situando a los usuarios como los protagonistas de estos espacios dinámicos.

En igualdad de condiciones

La práctica de la actividad deportiva es un derecho. Por ello, los centros de atención a personas con discapacidad velan por que cada usuario pueda desempeñar la actividad física que prefiera.

En este tipo de centros, se trabaja “la atención centrada en la persona, desde un punto de vista integral”, explica Yurena Melián, coordinadora de Clece de CAMP Reina Sofía. “La persona es protagonista de todas las intervenciones que realizamos y de la planificación de todas las actividades” concluye. Por este motivo, el deporte juega un importante rol a la hora de normalizar la vida de los usuarios.

Desde estos recursos se cuida que todas las actividades que se realizan sean significativas para los usuarios; es decir, que tengan un sentido y sean importantes para ellos y puedan elegir, dentro de un amplio abanico, las actividades que más les gratifican.

FOTO: Clece La Razón

Actividades deportivas para todos

Es el caso del Centro de Atención a Personas con Discapacidad Souto de Leixa, en la comarca de Ferrol, vive una usuaria a la que le gusta mucho correr, por lo que se le ha adaptado un plan de atletismo para que pueda desarrollar su afición de la mejor manera.

Las prácticas varían dependiendo también del medio en el que se emplaza el centro. Por ejemplo, en el CAMP Reina Sofía, en El Lasso de Las Palmas de Gran Canaria, cuenta con actividades muy enfocadas al deporte acuático debido a su cercanía con el mar, como el piragüismo, el surf, el carrovela…, aunque también se llevan a cabo otras prácticas como la talasoterapia o la equinoterapia.

Parecido es el caso del Centro de Atención a Personas con Discapacidad Souto de Leixa, de Ferrol, en el que el mar también es el escenario perfecto de actividades como surf o kayak, que se combinan a su vez con el Camino de Santiago, rutas de senderismo...

También suelen hacerse actividades dentro del centro. Ejemplo de ello es la Residencia con Centro Ocupacional (RESCO) de Colmenar de Oreja, en Madrid. Allí, además de las tareas que realizan con el técnico de actividades deportivas, también han trabajado mucho en acondicionar la zona exterior durante la pandemia. Y hoy siguen preparando varias cosas relacionadas con la actividad física, entre ellas, una sala de estimulación, que incluye una cama de agua, una columna multisensorial que emite burbujas al ritmo de la música y unos paneles interactivos para trabajar la relajación. Para su distribución y colocación, han contado con la opinión y la ayuda de los usuarios, que han participado en todo momento en la formación de esta sala.

Creando y formando parte de la comunidad

En muchas ocasiones, el ejercicio físico no se limita a la actividad deportiva, sino que además se realiza a través de otro tipo de trabajos que también tienen cierta exigencia física, como por ejemplo, huertos, teatro, expresión plástica

En el caso del centro de Colmenar de la Oreja, por ejemplo, este año están preparando un musical con coreografía y también han elaborado un hotel de insectos con materiales reciclados que los propios usuarios buscaron paseando en la naturaleza. Como explica Arancha Sobrino, directora de este centro, “el ejercicio es transversal, es decir, se incluye dentro de otras tareas y se trabaja muchísimo”.

Siguiendo la misma idea, los usuarios de Souto de Leixa han contribuido a montar la infraestructura de los partidos del equipo de fútbol local y se han relacionado con sus jugadores, aumentando su motivación por el deporte. Conocer a estos deportistas les sirvió de ejemplo personal, comparándose a nivel positivo. “Ha sido muy bueno porque han visto, a través de los partidos de fútbol, que los jugadores también se frustran, como les pasa a ellos, y que es normal tener ese sentimiento”, comenta Luis Salgado, psicólogo del centro.

El deporte, una terapia eficaz

El juego y el deporte son una forma extraordinaria de aprender y por ello, suele ser una buena forma de fomentar la memoria, y las aptitudes para la organización y la cooperación. La estructuración y organización del deporte, con la consecución de un fin, hacen que este sea parte importante de las terapias, de una forma eficaz y, al mismo tiempo, divertida.

Pero no solo eso. Además de ser un seguro de salud física, el ejercicio físico también proporciona estabilidad y seguridad. Como explica, Yurena Melián, “el deporte permite regular las emociones y canalizar las energías que en un momento dado pueden no resultar beneficiosas”. En el caso de su centro, en Las Palmas, es perfectamente notable que el mar les calma y que hacer deporte, como los juegos acuáticos, les da paz y tranquilidad.

Siguiendo esta línea, Arancha Sobrino añade que “muchos usuarios con trastornos conductuales los reducen con el deporte”, ya que la descarga de adrenalina ayuda mucho a su bienestar. Además, y como apunta por su parte Luis Salgado, el ejercicio físico tiene efectos increíbles que sirven para canalizar la ansiedad y reducir la frustración.

En estos casos, además, el ejercicio “potencia exponerse a estímulos nuevos y socializar con otra gente, una de las principales necesidades de estas personas”, explica este profesional.

Por último, el deporte es “una fuente de autoestima” inconmensurable, ya que se trata de un acto de superación que les permite ser conscientes de lo que son capaces de hacer. Además, los estímulos nuevos propios del ejercicio suelen ser muy positivos a la hora de motivarles y de aprender a tener una vida y rutina activas.

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