Cierre de Navacerrada: ésta es la iniciativa ciudadana que pretende salvar las pistas de esquí

Una plataforma lleva a la Asamblea de Madrid una propuesta para que se inste al Gobierno de Sánchez a revertir su posición en base a criterios sociales, económicos y medioambientales

Imagen del estado actual de las instalaciones de la estación de esquí de Navacerrada.
Imagen del estado actual de las instalaciones de la estación de esquí de Navacerrada.PABLO MARTINEFE

Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez se niega a hacer públicos los informes técnicos que justifican el cierre de tres pistas de esquí del Puerto de Navacerrada, los afectados y los colectivos que defienden la prórroga de la concesión se han puesto manos a la obra. La plataforma «Salvemos Navacerrada» ha registrado en la Asamblea de Madrid una iniciativa con la que pretenden que Moncloa dé marcha atrás en su posición actual y revierta el «cerrojazo». La iniciativa, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, reivindica los «valores medioambientales, históricos, culturales, deportivos, turísticos y económicos» de este enclave natural a medio camino entre Madrid y Castilla y León.

Razones deportivas y de aprendizaje

Y abogan «por el mantenimiento de la actividad del esquí en el Puerto de Navacerrada mediante la continuidad y el no cierre de su estación». Sustentan la iniciativa en tres elementos. En primer lugar, ponen en valor el carácter histórico de la estación, al recordar que «la práctica del esquí data de 1902 y el primer telesquí de 1943» y que fue precisamente aquí donde aprendieron «a esquiar pioneros como Tomás Velasco, Margot Moles o Ernestina Herreros, primeros olímpicos españoles de esquí en los Juegos de Invierno de 1936» y «campeones olímpicos como Francisco Fernández Ochoa, medalla de oro en 1972 en Sapporo, y Blanca Fernández Ochoa, medalla de bronce en 1992 en Albertville, junto con más de cuarenta campeones de España». Circunstancias todas ellas que sitúan a Navacerrada como parte esencial de la historia del deporte español: «Cancelar esta historia sería un atentado al patrimonio histórico e inmaterial español», añaden.

Destacan asimismo que la estación «es un paraje de referencia para los clubes deportivos madrileños y castellano-leoneses y para miles de niños que continúan aprendiendo a esquiar en sus pistas, por lo que supone una alternativa de ocio saludable, en plena naturaleza, para la infancia y la juventud». Lamentan, asimismo, que «el cierre de la estación» supondrá una limitación para «personas con discapacidad, que pueden usar de los remontes y telesillas para acceder con facilidad para gozar del paisaje, las cimas, la nieve…». Y en ese sentido, destacan su contribución a principios como «la inclusión, integración, el aprendizaje y la sociabilidad de personas con distintas capacidades o que padezcan temporalmente algún impedimento físico que se lo impida». Entre los argumentos que incluyen en su iniciativa también subrayan la importancia del mantenimiento de las pistas a la hora «de preservar el derecho al disfrute de nuestros mayores, que puedan seguir haciendo esquí de forma regulada y moderada, como una forma de envejecimiento activo y saludable».

Un grupo debe asumir como propia la iniciativa

Todos estos argumentos han llevado a la plataforma «Salvemos Navacerrada» a registrar esta iniciativa en la que piden que «la Asamblea de Madrid inste al Gobierno regional a que inste por su parte al Gobierno de España al mantenimiento de la actividad de la estación de esquí del Puerto de Navacerrada como elemento de atractivo y dinamización medioambiental, deportiva, turística, social y económica de la Comunidad de Madrid, con la recomendación de que entre las Administraciones públicas y la sociedad civil se articulen iniciativas de colaboración para ampliar y diversificar su uso y su disfrute con el objetivo de facilitar el acceso a la naturaleza de las personas con discapacidad, los mayores, la infancia y juventud como una alternativa de ocio saludable».

Tras su llegada al parlamento regional, la entidad necesita que algún grupo parlamentario la asuma como propia para su debate y votación en pleno y comisión.