El precio del cierre de Navacerrada

Hosteleros y comerciantes temen las consecuencias económicas que pueda tener la decisión del Gobierno de cerrar tres de las pistas de la emblemática estación madrileña

A partir del 30 de octubre de 2021, estarán cerradas al público tres pistas en Navacerrada: El Bosque, Escaparate y Telégrafo.
A partir del 30 de octubre de 2021, estarán cerradas al público tres pistas en Navacerrada: El Bosque, Escaparate y Telégrafo.Ruben MóndeloLa Razón

¿Y si de la noche a la mañana los hosteleros y comerciantes de Gandía se dieran de bruces con la noticia en los informativos y en la prensa de que los cinco kilómetros de costa de los que viven ellos y sus trabajadores se cierran al público a cal y canto y hasta nueva orden? ¿Y si tras un año encadenando penalidades que escapan a su control, los titulares les anunciaran de buena mañana que cuenta con unos ocho meses para encontrar una alternativa que no dependa de los 500.000 metros cuadrados de arena en torno a los que giran sus negocios? Probablemente, tanto ellos como los propios veraneantes y amantes del Mediterráneo en general, se sentirían más o menos como se sienten ahora los que al sur de la sierra de Guadarrama en Madrid dependen económicamente de los deportes de invierno y de la nieve tras el anuncio de la orden del Gobierno del cierre de tres de las pistas de esquí del puerto de Navacerrada.

Así lo ha dictado el Organismo Autónomo Parques Nacionales (OAPN), ahora dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que, aludiendo a motivos de protección patrimonial y medioambiental, ha determinado que no se renovará el contrato recién expirado que se firmó en 1996 con la empresa Puerto de Navacerrada Estación de Esquí. De manera que, sin opciones a réplica, el próximo 30 de octubre, los remontes y zapatas deberán haber desaparecido de las pistas El Bosque, Escaparate y Telégrafo, así como el resto de infraestructuras y cualquier vestigio de escombro.

El impacto económico

«Qué será de nosotros ahora es una incógnita; prácticamente, no conocemos el pueblo sin la estación de esquí y prevemos un impacto económico bastante negativo por el tipo de turismo del que vivimos: nuestra clientela habitual es la gente que pasa el día en la nieve y viene aquí a comer, así como los aficionados que tienen en Navacerrada su segunda residencia», lamenta entre la incertidumbre y la resignación Javier, propietario del restaurante Nébula en esta localidad situada a 1.200 metros de altitud. En la misma calle, unos números más atrás, Juanjo, al frente del restaurante Félix el Segoviano, se atreve a hacer cábalas sobre el futuro de la zona y lanza con dureza: «Si a los 3.000 o 4.000 madrileños que suelen subir a la estación les cortas de raíz la posibilidad de esquiar, a nosotros nos quitas la opción de contratar a los cuatro o seis extras que emplearíamos normalmente para cubrir la temporada alta, pero es que, en total, se podrían llegar a perder en torno a 250 y 300 puestos de trabajo entre el puerto y el pueblo; ¡es un palo muy gordo!». Y es que, como explica el que es el actual administrador de este establecimiento con más de 60 años de historia, «de esta estación de esquí no solo vive Navacerrada, sino también Cercedilla, San Ildefonso, Becerril, Mataelpino, El Boalo, Cerceda…, en fin, la Comunidad de Madrid en general».

Patrimonio natural

Las principales razones que motivan la orden del Gobierno tienen nombre propio: el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, la Reserva Natural Fluvial del Alto Eresma o la Reserva de la Biosfera Real Sitio de San Ildefonso-El Espinar, entre otros. Patrimonio natural enmarcado en las más de siete hectáreas y media que suman las tres pistas de esquí que, por su valor medioambiental, requieren de una especial protección y conservación. Igualmente, el OAPN señala también en su justificación al no ampliar la concesión el cambio climático y el impacto humano derivado de la alta presión turística en la zona. «A veces esto está lleno de basura y en ocasiones se producen aglomeraciones, pero tal vez si se hubieran gestionado las cosas de otra forma, por ejemplo, en cuanto al transporte, poniendo lanzaderas, no habría sido necesario tomar esta decisión; se ha organizado mal y ahora nos llevamos las manos a la cabeza», critica uno de los trabajadores de la tienda Alquiler de Esquí Verdesoto en Cerdedilla.

La voz de este último testimonio que quiere mantener su nombre en el anonimato es, sin lugar a dudas, la más quebrada y su mensaje el más pesimista. Tal vez porque para él y su familia no haya alternativa a la nieve: «Si convierten esto en una zona de recreo, la gente vendrá solo los fines de semana, así que, que nadie se engañe, porque si quitan la estación de esquí, esto se va al garete; otra cosa es que los restaurantes y bares sobrevivan de la carretera, de los montañeros y los ciclistas, pero nosotros sin nieve no pintamos nada aquí». Y lo cierto es que, aunque con alguna esperanza de encontrarse en una mesa de diálogo con quien corresponda y dispuestos a aceptar una alternativa, Javier y Juanjo no se engañan, saben que Navacerrada ya no será lo mismo y, por eso, los dos hosteleros se muestran decididos a no rendirse a la primera y buscan las agallas y la manera para alzarse en protesta e intentarlo: dejar claro que su pueblo no es sin su puerto, sin su nieve, sin su esquí.

Fernando Valderrama es uno de los socios fundadores de Ski Market en Madrid.
Fernando Valderrama es uno de los socios fundadores de Ski Market en Madrid.Ruben MóndeloLa Razón

«Los esquiadores respetamos el medioambiente»

Fernando pertenece a una generación que ha crecido esquiando en Navacerrada. Esa que aprendió a deslizarse sobre la nieve en un tiempo en el que lo del respeto medioambiental y el desarrollo sostenible sonaba poco menos que futurista. Esa que vivió el deporte cuando aún no era para todos y montar en un teleférico era un lujo al alcance de pocos. Le gustó tanto, que a finales de los 90 él y otro amigo igual de apasionado por la nieve abrieron una pequeña tienda de deportes de invierno bajo la misma marca que ahora ocupa 700 metros cuadrados de local en Las Rozas: Ski Market. Como profesional del sector y, sobre todo, como aficionado y amante del deporte, Fernando se muestra profundamente decepcionado ante la decisión del Gobierno de cerrar tres de las pistas de la estación de esquí de Navacerrada el próximo mes de octubre, seguro de que su impacto medioambiental negativo no debe de superar su impacto social positivo.
«Sinceramente, intentando verlo de una manera objetiva, me cuesta mucho aceptar y asumir que realmente tres pistas de esquí que son una superficie ínfima dentro de todo el Sistema Central, e incluso dentro de la Sierra de Guadarrama, puedan tener un impacto medioambiental tan nefasto como para tener que cerrarlas», argumenta Fernando, a lo que añade sobre las formas de los aficionados: «Yo tengo 51 años y llevo esquiando toda la vida, desde muy pequeño y, por lo que yo conozco, diría que el 99% de los esquiadores somos respetuosos con el medioambiente, precisamente, porque queremos volver al día siguiente a la pista y que no esté hecha una pocilga».
Desde su puesto de trabajo en el Ski Market de Las Rozas y sin esconder la pena, Fernando insiste en que hace tiempo que «el esquí ya no es una actividad elitista» y en que «la estación del puerto de Navacerrada es uno de los principales centros deportivos de la región, también para los niños y niñas», pero, al parecer, eso ya no importa.