“The Full Monty” aterriza en Madrid: algo más que seis hombres al desnudo

El Rialto estrena este musical, adaptación de la popular película premiada con un Óscar a la mejor banda sonora

Un momento del pase gráfico del musical "Full Monty"
Un momento del pase gráfico del musical "Full Monty" FOTO: LUCA PIERGIOVANNI EFE

Peter Cattaneo sorprendió al mundo con una estupenda ópera prima, «The Full Monty», película premiada con un Oscar a la Mejor banda sonora en 1997 compuesta por Anne Dudley. El asunto: unos obreros del metal en paro deciden hacer un espectáculo de «striptease» como mejor manera de conseguir unas libras esterlinas. Su enorme éxito hizo saltar a los escenarios la peripecia de estos seis trabajadores siderúrgicos adaptada como comedia musical, con libreto de Terrence McNally y música de David Yazbek fue nominada nueve veces a los premios Tony. La historia: después de ver el entusiasmo que despierta en sus esposas el paso por la ciudad de una compañía de «chippendales», algo celosos y sin trabajo, deciden formar su propio cuadro de «streeptease», como una forma atrevida de conseguir dinero fácil, a pesar de su difícil exposición física y emocional. El musical aterriza en el Teatro Rialto de Madrid bajo la dirección artística de David Ottone (Yllana) y Silvia Villaú como directora escénica, actoral y de la coreografía. La adaptación del libreto es de Zenon Recalde, que la ha ambientado en una pequeña ciudad del norte de España sin nombre específico con desempleados por el cierre de una fábrica siderúrgica. Los gag hacen guiños a los españoles y las canciones están traducidas para que se entienda todo, de hecho hay una dedicada a Pau Gasol.

Dónde Teatro Rialto. Cuándo hasta el 9 de enero. Cuánto de 24 a 59 euros

«La gente va a ver una comedia, pero con una historia muy humana, muy de la calle y, por desgracia, muy actual –explica Silvia Villaú–. Habla de temas cotidianos, de historias de parejas afectadas por la difícil situación que viven de paro y crisis económica, y esto viene como anillo al dedo porque es una situación con la que algún espectador se va a sentir identificado». Para ella es importante resaltar la fuerza de un grupo de amigos, de colegas que se unen ante un reto común desde la amistad, la sinceridad, la confianza mutua y la honradez hacia un mismo objetivo. «Hacer el striptease es lo de menos –asegura–, lo importante es todo lo que hay antes para llegar ahí, que se unan parejas, que se reconcilien, que las mujeres se sientan orgullosas de su maridos o que uno salga del armario y encuentre una pareja que lo saca de su soledad». En una época donde manda la dictadura de lo joven y de la belleza estándar, «se agradece la desinhibición de cuerpos “normales” de gente corriente. No hemos buscado figuras esculturales –asegura la directora de casting–, sino reales, sin tapujos, ni complejos, ni vergüenza». Porque lo que realmente importa es «su optimismo pese a las circunstancias, echar imaginación ante las dificultades, saber reinventarse para salir del bache que viven y el humor para reírnos todos, hombres y mujeres de todas las edades, y hasta de nosotros mismos».

¿Hay machismo? «Ellos hablan de hacer un “striptease” de hombres de verdad, machotes del día a día, para afrontar su situación de forma valiente, sin esos complejos que tienen los hombres muchas veces pensando que estas son cosas de gay. ¿Por qué no?, se dicen. El musical es de hombres, la historia gira en torno a la problemática de estos seis chicos, todo el peso recae en ellos, pero no es muy machista, es la realidad de los años 90. Las chicas somos el complemento para los temas íntimos y personales de cada pareja o circunstancia, ellas también defienden lo suyo, pero hasta cierto punto, sin irnos a extremos reivindicativos», apostilla la directora ante ciertas etiquetas feministas. Y concluye Villaú: «Visto lo bonito de la trama durante todo el musical, el striptease final es la guinda, pero es lo de menos».

«Viaje en el tiempo»: del barroco al tango

En septiembre, el Teatro Pavón reabría sus puertas, tras casi un año cerrado, buscando nuevas estrategias con las que atraer a un público diverso. Entre ellas, ha apostado por el nacimiento de la Clásica del Pavón, una joven orquesta de cámara formada por 12 músicos, miembros de la Madrid Festival Orchestra que, dirigida por Albert Skuratov, dará mañana domingo 31 su primer concierto en el renovado teatro de la calle Embajadores. Con el título de «Un viaje en el tiempo», hará un repaso a la historia musical desde barroco hasta la música contemporánea. «La orquesta, que pronto cumplirá cuatro años, intenta atraer a músicos jóvenes y menos jóvenes de gran calibre y máxima calidad porque es muy importante para el barrio y para Madrid –declara Skuratov–. Mañana recorreremos todas las épocas de la música clásica, Corelli, Vivaldi, Mozart, Tchaikovsky o Piazzola, empezamos con barroco y terminaos con tango. Este primer concierto es muy importante para nosotros –afirma–, agradecemos al Pavón esta apuesta por la música clásica y por el talento joven porque cada año es más complicado encontrar sitios donde tocar y este es un lugar y un día perfecto para venir a escuchar y disfrutar de la música en familia».
Dónde Teatro Pavón. Cuándo 31 de octubre. Cuánto entre 18 y 25 euros
La joven orquesta del Pavón está formada por 12 músicos
La joven orquesta del Pavón está formada por 12 músicos FOTO: Antonio Teatro Pavón