El coleccionista de mosaicos de hace 19 siglos expone sus obras en un hotel de Madrid

El Hotel Villa Real ha inaugurado una exposición permanente con más de 100 mosaicos de entre los siglos II y VII

Jordi Clos, presidente de Derby Hoteles y del museo egipcio de Barcelona, en la exposición de arte del hotel Villa Real.
Jordi Clos, presidente de Derby Hoteles y del museo egipcio de Barcelona, en la exposición de arte del hotel Villa Real. FOTO: Cristina Bejarano La Razón

Un total de 110 piezas artísticas, mayoritariamente mosaicos, forman parte de la colección permanente que, a partir de ahora, madrileños y visitantes podrán disfrutar en el Hotel Villa Real de Madrid. La muestra, que se ha completado con 20 nuevos mosaicos datados del siglo II y IV d.C. –procedentes de Asia Menor–, se convierte, de esta manera, en una de las exposiciones de arte antiguo más importantes de España. Su origen: un arduo trabajo, durante décadas, de búsqueda y recolección de piezas únicas por parte de Jordi Clos, presidente de Derby Hotels Collection, mecenas y apasionado del arte antiguo.

«La colección de mosaicos empieza en el año 1992, con una parte de los 90 que teníamos aquí ya expuestos y que ahora se ha incrementado», explica Clos a LA RAZÓN. «Lo que hemos hecho ahora es hacer como en los otros hoteles de la compañía, en los que tenemos siempre un espacio permanente de exposición», aclara. Y es que, en el Villa Real, ya se podían encontrar algunos de los mosaicos, pero diseminados entre los salones, las habitaciones y otros espacios del hotel. «Tener un espacio permanente de exposición permite que pueda visitarlo cualquier persona en cualquier momento», dice. Además, han aprovechado para, en el mismo espacio, exponer los vasos apúlios, que anteriormente estaban diseminados por diferentes espacios, y han añadido los 20 últimos mosaicos, que se encontraban en los almacenes que tiene la compañía en Barcelona, y que ahora completan la colección.

«Ahora podemos tenerlo todo aglutinado en el mismo espacio, y esto permite ver una perspectiva del siglo II al VII, toda una evolución desde mosaicos geométricos hasta mosaicos que serían suelos de palacios o de casas señoriales, y que son realmente elementos muy decorativos», afirma Clos. La exposición, en este sentido, resulta muy polivalente, ya recoge una particular historia del mosaico romano. «Nace en Grecia y pasa a Roma, y a partir de aquí la historia romana evoluciona hasta llegar a la época copta, la época cristiana, que ya es al final del siglo VII», explica Clos. Es decir, la mayoría son mosaicos romanos, «pero tenemos también algunos romanos coptos, que ya presentan esa transición a través de la simbología cristiana de la época».

Evolución humana

Se trata, así, de una colección que, lejos de hacerse de una manera arbitraria, se ha desarrollado con un criterio muy concreto. Empezó con una compra, en el año 1992, a un coleccionista japonés que tenía los primeros 50 mosaicos. «Antes de fallecer, puso a los herederos la condición de que no podían el conjunto por separado, porque no quería que se diseminara», señala Clos. Esto fue lo que facilitó que pudiera adquirir estas impresionantes piezas, entre las que destacan algunos mosaicos de casi 12 metros cuadrados.

La pasión de Clos por el arte nace de la cultura del antiguo Egipto, y por eso fundó el museo egipcio de Barcelona. «A los 12 años hice un trabajo sobre Egipto», apunta, «en aquel momento las momias y las pirámides me dejaron alucinando». Hoy, esa pasión se conserva intacta. O, más bien, ha ido creciendo hasta tal punto que sus colecciones de distintas culturas superan las 5.000 piezas. En Madrid tiene, además del museo del Villa Real, el museo de Papúa-Nueva Guinea en el Hotel Urban. «Algunas de esas piezas son traídas por mí de la selva, haciendo expediciones con lanchas y canoas y llegando a una tribu en la que, 25 años antes, eran caníbales», asegura. De hecho, los clientes del hotel reciben un pasaporte con el cual, cuando visitan cualquiera de las ciudades en las que están los hoteles Derby, pueden entrar a ver la exposición, aunque no se alojen allí.

«Egipto», continúa Clos, «es la puerta de entrada para mí a la historia. Es paralelo a otros momentos, como es el Imperio Romano, a Alejandro Magno, a la parte macedonia y griega…». Pero, más allá de todo, para Clos es fundamental cómo reflejan estas piezas lo que es el ser humano y en lo que se ha convertido. «Son auténticas joyas que te dan una lectura de cómo el ser humano, que ahora está imbuido en una cultura frenética, acostumbrado a hablar del coronavirus, de política… y ha perdido un poco la noción de lo que es, de cómo ha ido evolucionado y creándose a sí mismo. Y con estas cosas, que han sido testigo de esta evolución, puedes verlo».