Los países han de multiplicar por cinco la reducción de emisiones para limitar la subida de temperatura a 1,5º

Naciones Unidas alerta de que con las reducciones actuales la temperatura aumentará hasta 3,9 grados este siglo

World Meteorological Organization annual report on greenhouse gases
Beijing (China), 25/11/2019.- Steam billows from cooling towers of a power plant operating for the city's power and heating in Beijing, China, 25 November 2015. Atmospheric concentrations of carbon dioxide and other major greenhouse gases have reached a new high in 2018, the World Meteorological Organization (WMO) said in their annual report. EFE/EPA/WU HONGWU HONGEFE

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) publicó ayer un estudio en el que alerta de que las acciones actuales que están llevando a cabo los países para reducir las emisiones están muy lejos de lo que se necesita. Así, en el informe de «Brecha de emisiones 2019» se aborda cómo, con las actuales promesas, habría como mínimo un aumento de la temperatura de 3,2º. Es decir, muy lejos de aquel objetivo marcado en el Acuerdo de París: limitar el aumento a 1,5 o muy por debajo de 2º. Naciones Unidas precisa que, para limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5º y evitar así los peores efectos del cambio climático, las emisiones han de disminuir un 7,6% cada año de 2020 a 2030. Y unos recortes del 2,7% de las emisiones por año para la meta de 2º. Algo clave, dado que los países han de presentar el próximo año sus nuevos compromisos de reducción de emisiones que han de ser más ambiciosos. La ONU especifica que el nivel de exigencia debe ser al menos cinco veces mayor que el de hoy para que la temperatura no supere el 1,5 y tres veces superior para el de 2º. Un esfuerzo inmenso que no hubiera sido tal si se hubieran comenzado a reducir las emisiones en 2010.

En cualquier caso, para cumplir ese objetivo de temperatura las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero deben alcanzar su punto máximo «inmediatamente», hacen hincapié. No se puede, por tanto, continuar con la tendencia de aumento de emisiones actual: un incremento del 1,5% anual en la última década. Los datos hablan solos: en 2018 las emisiones totales, incluidas las del cambio de uso de la tierra, alcanzaron las 55,3 gigatoneladas de CO2 equivalente. De seguir así, las temperaturas podrían llegar a aumentar entre 3,4 y 3,9 grados este siglo, con lo que habrá impactos climáticos muchísimo más destructivos que los que ya se están produciendo. Y urge, porque incluso si todos los países que ratificaron el Acuerdo de París cumplieran al 100% de sus compromisos, antes de 2030 ya se habría llegado al presupuesto de carbono para la meta de 1,5º.

Deberes para el G20

En este sentido, cabe recordar que los países que conforman el G20 emiten el 78% de las emisiones; sin embargo, siete de ellos aún no tienen políticas establecidas para lograr sus planes de reducción actuales, y mucho menos estrategias para la transformación de compromisos climáticos en la escala necesaria. De ahí que Naciones Unidas haga hincapié en que los Estados deben revisas sus planes nacionales hacia arriba en 2020. Y urge, porque cada año de retraso más allá de 2020 trae la necesidad de recortes más rápidos que se vuelven cada vez más caros, poco probables y poco prácticos y nos aleja a la humanidad del objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1,5º.