De la terraza al interior: “La gente es reacia a estar en lugares cerrados”

Los bares y restaurantes de la Región de Murcia afrontan un nuevo reto en la fase 2 tras dos semanas de buena acogida con las terrazas

El restaurante Lucrecia, en San Pedro del Pinatar, cumple con las medidas de seguridad previstas para la fase 2 de la desescalada en la Región de Murcia
El restaurante Lucrecia, en San Pedro del Pinatar, cumple con las medidas de seguridad previstas para la fase 2 de la desescalada en la Región de MurciaLa RazónLa Razón

Tras más de dos meses de confinamiento, el anuncio de que la Región de Murcia pasaba a fase 1 con la posibilidad de poder abrir al 50 por ciento las terrazas de los bares y restaurantes fue todo un éxito que tuvo gran acogida entre hosteleros y ciudadanía. No obstante, desde este lunes la Comunidad entra de lleno en la fase 2, en la que se permite ofrecer el espacio interior de los locales para poder acoger a más personas. Una medida de alivio que, aunque pueda parecer un avance, todavía genera incertidumbre en el sector. “La gente es reacia a ocupar espacios cerrados. Si con las terrazas tuvimos muy buena acogida, veremos ahora cómo se presentan los servicios en sala”.

Así lo expone Juan, propietario del restaurante Lucrecia en San Pedro del Pinatar, quien ha contado a LA RAZÓN su preocupación no solo por el futuro del negocio sino también por sus trabajadores, que ahora se enfrentan a un nuevo escenario en el que tendrán que trabajar con guantes, mascarilla y gel desinfectante. “Lo de los guantes y el gel lo hemos llevado bien, pero acostumbrarnos a trabajar con la mascarilla va a ser difícil”.

Ahora, este local ha tenido que adaptarse a la nueva situación marcada por el Gobierno central, limitando el aforo del local tanto dentro como fuera. Con diez mesas en la terraza y otras diez en el interior, Juan tiene que garantizar que haya una distancia mínima de dos metros entre comensales.

Una situación que, aunque sea poco a poco, agradece tras dos meses en los que únicamente ha podido mantener su negocio a través de reparto de comida a domicilio. “Hemos garantizado la máxima seguridad en los pedidos con el mismo precio, y los clientes han confiado en nosotros”.

Hoy, tras el primer servicio en el interior, el propietario afronta unas semanas de incertidumbre hasta llegar a la “nueva normalidad” teniendo que adaptar todo su negocio a la actual situación. “De momento, tenemos muchas varias citas reservadas, pero no ofrecemos servicio de noche porque no nos sale rentable”. Un escenario que puede cambiar de cara al fin de semana, ya que como el propio Juan cuenta, “los vecinos tienen muchas ganas de disfrutar de una cerveza, una marinera, y del tiempo con los amigos”.