Opinión

Tayikistán también existe

A veces, bueno, casi siempre, la vida consiste en que tú quieres hacer un viaje a Venecia para disfrutar de ese lugar idílico y casi imposible y resulta que, no sabes muy bien cómo, terminas en Holanda, que puede estar bien, que tiene sus cosas buenas y sus ministros malos, pero que no es, ni por asomo, lo que esperabas que ibas a conseguir.

Para esta primavera loca en la que llueve, sale el sol, llueve y el tiempo te importa un pimiento, tendrías, quizá, planes para Semana Santa, quizá algún día en la playa; quizá la sierra, quizá salir de España más tarde, este verano, ese viaje que estabas esperando, para el que ya habías recogido información, convencido a tu pareja o a tus amigos y para el que habías comprado el jodido palo para hacer «selfies».

Pintaba todo tan bien... y ahora estás en ese momento de tu vida en el que el único país al que te apetece ir es a Tayikistán.

Entre China y Afganistán, un lugar pobre y donde el 90 por ciento de su territorio es montañoso. Sometido a los zares primero y a los soviéticos después, consiguió su independencia en 1991 para meterse en una guerra civil entre partidarios de Rusia y una oposición que era una mezcolanza de islamistas y liberales. Duró cinco años y dejó 100.000 muertos.

Los ¿tayikistanos? viven en un régimen más o menos autoritario, en el que el presidente, Emomalí Rajmón, ha desautorizado a la oposición islamista y, con un referéndum, ha conseguido poder presentarse todas las veces que quiera hasta el final de sus tiempos. Un guión predecible.

«¿Y ahí quieres ir?», sé que me preguntarás clavando tu pupila azul en mi pupila con miopía.

«¿Ahí sueño ir?, ¿y tú me lo preguntas?»

Tayikistán es fútbol.

Como no ha habido, o dicen que no ha habido, casos de coronavirus, continúan con su vida y con su Liga, que no hay mayor síntoma de normalidad.

En la última jornada, Alisher Dzhalílov, que practica el credo islámico, metió un gol con su equipo, el Istiklol, al CSKA, y para celebrarlo, se fue rezar al lado de una valla en la que ponía: «Sé fuerte España! ¡Tayikistán está rezando por ti!». «Nos solidarizamos con todo el mundo pero, como el fútbol español es parte importante del fútbol mundial, tenemos un sentimiento especial por España», ha asegurado a Efe. «Quería dedicar el gol (...). Sabemos que somos uno de los pocos países que todavía están disfrutando del fútbol y pensé en enviar en estos tiempos difíciles un mensaje y un gesto de apoyo», continúa este futbolista. «Soy aficionado del Real Madrid desde niño y me encanta el fútbol español. Entre los jugadores que juegan o jugaron en España me gustan: Cristiano Ronaldo, Benzema, Hazard y Kroos del Real Madrid, y Messi y Suárez del Barcelona», dice con entusiasmo.

He descubierto que existe Tayikistán, y que les importamos, y me he emocionado. Dicen los psicólogos que si acabas en Holanda no puedes pasarte toda la vida lamentando no haber ido a Venecia, que vivir consiste en saber adaptarte a lo que viene. Es decir, que el maldito palo de «selfie» que ahora me encuentro en todas las esquinas de mi casa sea útil en Tayikistán.