En busca del enfrentamiento

Enrique López

El presidente del Gobierno ha formulado una llamada a las fuerzas políticas para la consecución de unos acuerdos que denomina de reconstrucción, a la vez que acota los acuerdos al ámbito sanitario, económico y social, diciendo que ello «facilitará el entendimiento» entre los distintos actores y se «evitará la controversia», a la vez que pide «generosidad y compromiso». Hace un paralelismo entre estos pactos y los Pactos de la Moncloa que logró consensuar el presidente Suárez. Las circunstancias son bien distintas y también los personajes, la talla del presidente Suárez era mayúscula, pero es lo que tenemos. Lo que parece olvidar es que en 1977 de forma paralela a los pactos de la Moncloa se estaba forjando un gran pacto político que alumbró la Constitución de 1978. En estos momentos, lejos de estar afirmando la fortaleza y vigencia del pacto constitucional, algunas fuerzas políticas, especialmente una de las que conforma el gobierno de coalición, cuestionan este pacto y la vigencia de la Constitución, cuestionan el modelo de forma del Estado, el modelo de constitución social y económica, en definitiva todo un oxímoron, alcanzar un acuerdo con desacuerdos. Cualquier intento de pacto de reconstrucción lo primero que debería llevar anudado es el calificativo de nacional, un primer aspecto el que ya algunos no estarían de acuerdo y, en segundo lugar, debería estar anudado a un fortalecimiento y revigorización de nuestra Constitución, porque de lo contrario mal se inicia la senda del entendimiento. El problema es que quizá el presidente Sánchez se siente muy cómodo en el frentismo que tanto le inspiran sus principales asesores, por ejemplo con la confrontación que exhibió en el Congreso de los Diputados, insultando al principal partido de la oposición y a su líder, a la vez que le exigía voluntad de alcanzar estos ansiados pactos. Unos pactos no pueden servir para intentar imponer un modelo económico desorbitado constitucionalmente, ni pueden servir para generar más pobreza y ahondar la crisis; para que sean eficaces debemos volver al ejercicio de la concordia que alumbraron los Pactos de la Moncloa y el principal pacto de nuestra democracia que se encuentra plasmado en la Carta Magna. La pregunta es si todo el Gobierno está en esta inteligencia y no en otra, y esto es algo que el presidente Sánchez no nos aclara.