Esos crímenes camino de la perfección

EH Bildu no regala nada. No han venido a regalar, no es, digamos, su estilo. Está debilitando la democracia

El caso español es un ejemplo claro de éxito de las fuerzas de seguridad contra el terrorismo y, a la vez, un fracaso en el trabajo de deslegitimación de la subcultura identitaria fanática y excluyente. Un dirigente de la banda que también era dirigente del partido lo resumía así: «Los que hoy son considerados terroristas puede que mañana no lo sean. Depende de quién gane la batalla política».

No fue Sánchez el primero que despreció el problema de que vencer operativamente a ETA no significa ganar la batalla política frente a unos totalitarios que siguen queriendo tener la razón histórica. En todo caso, para ganar una batalla hay que darla.

El parlamentario de Bildu Arkaitz Rodríguez dejó claro en la tribuna del Parlamento vasco que ellos van a Madrid a tumbar definitivamente el régimen. En 2018 indicó que la fase de terrorismo era parte de una batalla política fundamental, que ha creado condiciones pasa la siguiente fase, ésta.

Por si necesita un poco más de luz, añadamos al puzle lo que decían siendo ya legales.

«No estamos dispuestos a rechazar y revisar nada de aquello. Reivindicamos lo que fuimos y lo que somos, lo que hemos hecho y lo que hacemos, como no puede ser de otra manera». ítem más, decía Hasier Arraiz, ya en 2013: «Lo que hay que combatir es que tengamos que reconocer que nuestra trayectoria ha sido una enorme equivocación, que ellos tenían razón y que nos integramos en el juego democrático que rechazamos hace 35 años».

Aspiran a constituir el Estado Vasco, porque como señalaron en 2018 distintos dirigentes, el «conflicto» –esa falsa coartada– no comenzó con ETA y no termina con el final del recorrido de ETA». Un poco más de información, presidente. La secretaria general de LAB también señaló hace dos años que en Euskadi ha habido un «conflicto político» que «sigue sin resolverse» del que «ha derivado el conflicto armado». «El conflicto político es previo a ETA y, desaparecida ETA, permanece. Y su causa no es otra que la naturaleza profundamente antidemocrática del estado español», ha dicho el mismo diputado.

Sánchez sólo puede considerar normal la relación política con los herederos políticos de ETA si les da la razón y se conjura, también, como Podemos y ERC, en la destrucción del régimen constitucional del 78. En otro caso, debería plantar cara al intento de esta gigantesca operación de negación de responsabilidad, de blanquearse sin condenar y de seguir legitimando la operación totalitaria de haber pretendido doblegarnos con sangre y miedo durante decenas de años en plena democracia.

No voy a entrar en la memoria de los militantes socialistas perseguidos, dignos y resistentes en aquel infierno, junto a los populares, y un puñado de periodistas vascos, unos pocos escritores, los jueces y fiscales, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y algunos ciudadanos que actuaron como los verdaderos escudos humanos de las libertades de todos.

EH Bildu no regala nada. No han venido a regalar, no es, digamos, su estilo. Está debilitando la democracia. No regalan nada, compran el crimen perfecto. Están dando esa batalla cínica, narcisista y cruel porque tienen un enorme estímulo, porque planificar y hacer el mal de forma sistemática da mucha energía para mentirse y engañar. Ellos fabricaron de forma industrial discursos de odio y adoctrinamiento masivo para convertir a niños en asesinos y que crearon una forma industrial de la persecución y de la muerte civil o física del que no pensaba como ellos.

Presidente, la reparación a las víctimas implica el reconocimiento no sólo del dolor, sino de lo injusto y eso significa la deslegitimación de la violencia sufrida. No parece que EH Bildu esté en eso. Y ésa debería ser su batalla, porque es la nuestra, la del Estado de derecho democrático tan golpeado.

El crimen casi perfecto supone vaciar y vaciar de contenido el horror hasta que no quedan culpables, ni responsables de 40 años de asesinatos y persecución. Para el crimen perfecto necesitan la bendición de la izquierda a la que persiguieron. Recién empieza el camino, Sánchez, para cargarse el régimen del 78 y que nos digan: veis, teníamos razón en mataros. Vosotros, indignos, impuros.

Los discursos políticos que legitiman el pasado del terror deben ser combatidos democráticamente, pero eso es lo contrario de la estrategia de adquirir o mantener el poder con los votos de los que quieren la destrucción de la nación sobre una propaganda frentepopulista que rompe los grandes consensos de país para la nada.