Por la libertad, la democracia y la Constitución
En Estrasburgo están a medio minuto de pedirnos que retiremos las órdenes de entrega contra Puigdemont
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Vivimos arrasados por fantasmagorías. Somos incapaces de custodiar el 78 sin excusarnos ante la historia, de cromagnon en adelante. Tememos los infundios y cancelaciones, la ferocidad de unos avispones devotos de la estafa piramidal identitaria. Un motor de propaganda atropella a los soldados de la democracia, acusándolos de fascistas. Un rumor de miedo, un deslizamiento a la parálisis, congela a muchos políticos, bizcos ante el borboteo atroz de las redes sociales. Hay una conspiración de silencio, propiciada por gente muy pequeña, liliputienses y oportunistas. Hay un país que va de derrota en derrota, acoquinado, vapuleado y triste, sin coraje cívico para reclamar la pervivencia de un experimento magnífico, imperfecto como todo en la vida. Jamás imaginamos que los hermanos y vecinos, consagrados a una carnicería hace apenas 80 años, aceptarían cuatro décadas después el reto de construir un país para todos. Una nación con los balcones abiertos al progreso, la modernidad, la libertad y Europa. Un país más volcado al perdón que a la venganza, a la piedad antes que al aborrecimiento y a la paz frente a la guerra.

La violencia revolucionaria del año 2017, los ataques al Estado de Derecho, las trolas de los chantajistas, no merecen que temblemos bajo las alfombras. Yo no sé si somos conscientes del atropello que viene. En Europa, al calor del prometido indulto, el PSOE transige con un informe obsceno y arbitrario, que ha elaborado Boriss Cilevičs. Podría aprobarse el próximo 21 de junio en el Consejo de Europa. La resolución compra los argumentos nacionalpopulistas. Sostiene que es injusto investigar o condenar a nadie por intentar derogar la Constitución, por malversar fondos públicos, por secuestrar las instituciones de forma partidista, por ignorar las resoluciones judiciales y por usar los datos personales de los ciudadanos.

En Estrasburgo, ante la pasividad criminal de un PSOE secuestrado por un pillo, están a medio minuto de solicitar que retiremos las órdenes de entrega contra Puigdemont. Mean sobre el muro de la separación de poderes y contra el derecho de la ciudadanía a proteger sus libertades. El señor Cilevičs, socialista letón, que pasó cantidad de leerse la sentencia del Tribunal Supremo, miente cuando arguye que en España es delito manifestarse o que puedes ir al talego por tus ideas políticas. Como todos los demagogos, de Trump a Putin a Sánchez, confunde la judicialización de la política, inevitable cuando los políticos son unos delincuentes, con la politización de la justicia, promovida por todos los aprendices de tirano.

El Foro de Profesores ha escrito un informe demoledor, que deberíamos de leer todos antes de salir a Colón. El profesor Rafael García Arenas, miembro de un Foro que ha hecho más por la imagen y la salvaguarda de nuestra democracia que unos servicios de Exteriores de juzgado de guardia, pregunta en Twitter: «¿Qué ha hecho la representación de España ante el Consejo de Europa? ¿Qué gestiones ha llevado a cabo para que se pongan de manifiesto los errores, tergiversaciones y omisiones de la resolución? ¿En manos de quién estamos? Foro de Profesores advierte de lo aberrante que sería que se aprobara esa resolución, pero necesitamos una movilización mayor aún de la sociedad civil y de los partidos políticos. No podemos permanecer de brazos cruzados ante lo que está pasando».

Por nosotros y los que vengan detrás, tenemos la inaplazable obligación de defender la democracia española. Parafraseando a Enrique Tierno Galván, 27 de febrero de 1983, a la calle, a Colón, para que «la Capital de España sea ejemplo del libre ejercicio de los derechos cívicos, según las normas constitucionales y los principios democráticos que tanto esfuerzo ha costado llevar a la práctica».