Carta abierta al Club de París

Es duro observar que mientras que los miembros del Club de París ayudan directamente a otros pueblos, en el caso de Cuba dediquen sus millones a sostener y mantener a un régimen asesino

Carta abierta al Club de París
Carta abierta al Club de ParísBarrio

Estimados señores y países miembros del Club de París:

Me dirijo a ustedes con todo el respeto que merecen como gestores financieros de países en dificultades económicas, también conozco vuestros principios de lucha por la libertad y en contra de la pobreza con cuyos planteamientos no puedo estar más de acuerdo; la intención de escribirles viene dada porque soy cubana de origen, y mi país está viviendo desde hace 62 años una tiranía inaguantable. Ustedes, como funcionarios elegidos por los pueblos a los que representan de los países miembros del Club de París, que condona cada año la deuda extraordinaria y vergonzosa en la que el régimen que asfixia a mi país ha hundido al pueblo cubano, deben conocer la realidad: el único embargo que existe en mi país -en este caso un bloqueo real- es esa misma tiranía. Ayudarla no ayuda al pueblo cubano.

El Club de París debiera saber que el régimen castro-comunista puede comercializar con el mundo entero, incluidas las grandes potencias económicas como China y Rusia, que se beneficia de un embargo norteamericano que no existe con la crueldad que debiera existir, como existió y surtió efecto en Sudáfrica; sin embargo, el Club de París continúa apoyando a ese régimen que emplea los millones que recibe en reprimir a los cubanos. El Club de París entonces y por cuanto sería de forma oblicua cómplice de esa represión.

El Club de París debe conocer, no puede ignorar, que el 11 de Julio del presente año, el pueblo cubano entero en un acto sin precedentes salió a las calles de manera pacífica. El régimen castro-comunista reprimió a su antojo, y el «presidente» puesto a dedo por el tirano Raúl Castro, no elegido, Miguel Díaz-Canel hizo un llamado mediante la televisión y las redes sociales a una guerra civil. Hubo muertes, y se cuentan en la actualidad 501 detenidos y desaparecidos. Sus familias, sobre todo las madres cubanas de muchos de esos jóvenes desaparecidos han sido vilmente amenazadas, sus hijos condenados a penas de entre 15 y 8 años de cárcel. Inadmisible.

Me dirijo a ustedes porque también sé cuán difícil, aunque no imposible, sería para mí abrir una demanda judicial contra el Club de París con la mera intención de impedir que continúe apoyando a esta criminal tiranía. Pero, todos sabemos que eso tomaría tiempo y gastos. Si el Club de París posee suficiente dinero para perdonar una deuda de más de 18 mil millones de dólares, tendrá también dinero para pagar indemnizaciones a cada una de las familias cubanas y a las víctimas del 11J. Y, a eso sí que dedicaré mi empeño con todas mis fuerzas. Escribirles a ustedes, estimados funcionarios, constituye sólo un primer paso hacia mi irrevocable decisión. Esa deuda con los cubanos es impagable en vidas, pero podrán y deberán pagarla contante y sonante los de este Club de París, no sea más que para pagar los daños y prejuicios que al apoyar y condonar la deuda de los criminales en el poder el Club de París ha contraído con el pueblo de Cuba.

De modo que mis demandas al Club de París son las siguientes: los cubanos necesitamos apoyo para que se libere a todos los presos políticos sin excepción. Nosotros necesitamos que el mundo reconozca la única Constitución en vigor, la de 1940. Los cubanos pedimos apoyo absoluto para liberarnos de una vez y por todas de 62 años de tiranía comunista. Los cubanos necesitamos que el Club de París, España y Francia, apoyen de la forma que sea la salida de ese régimen del poder y Cuba vuelva a ser un país sin deudas, próspero, como lo fue en 1957, el tercer país más próspero de la región. El Club de París debiera empezar a pensar en la forma en que indemnizará a todas las familias cubanas mediante sumas de dinero comparativas con las que ha entregado al régimen castrista a cambio de más represión durante décadas.

Muchas gracias por atender a estas demandas contenidas en esta carta, la que en breve será abierta y leída públicamente. Gracias también por sus gestiones en mi otro país, Francia que, con España primero, me hicieron ciudadana europea.

Es duro observar que mientras que los miembros del Club de París ayudan directamente a otros pueblos, en el caso de Cuba dediquen sus millones a sostener y mantener a un régimen asesino que lo único que hizo hasta ahora es robar a los cubanos sus derechos, su libertad, y su bienestar. Su obra de caridad y de generosidad, excelentísimos señores y países miembros del Club de París, queda opacada y manchada con semejante acción que dura ya desde hace décadas, como bien dije al inicio y subrayo ahora. Ojalá las indemnizaciones directas a las familias cubanas mediante métodos expeditivos comiencen desde ahora. ¡Viva Cuba Libre!