Otra vez más, el PNV avisa de lo que viene

De Sánchez saben ya por dónde cojea, y no entran en ruidos ni en el teatro de Madrid

Carmen Morodo

Los inversores llaman a la puerta de Madrid. El dinero busca el modelo de Ayuso y habla de que se abre una década de oro para la capital. El centro de gravedad económico está en Madrid, y el político, se ha desplazado también de Cataluña a Madrid. Tras los indultos y la victoria del pasado mes de mayo de Ayuso, Cataluña parece que ha entrado en una senda de adormecimiento. Mientras que Ayuso desafía a todos, a Sánchez, a Casado y al que se le ponga por delante para defender un producto que exporta fuera de España mejor de lo que el equipo de propaganda del «sanchismo» publicita fuera de nuestras fronteras las bondades del proyecto del líder socialista.

Pero el adormecimiento de Cataluña esconde la trampa de siempre. Sánchez firmó con ERC una adenda al pacto de investidura, y la paz y la tranquilidad están condicionadas a la «pasta». Si se acaba la «pasta», se acabará el bendecido pragmatismo de los de Junqueras. La «mesa» de diálogo quieren resucitarla después de que se encaucen los Presupuestos, ahora no la necesitan porque ya tienen otra «mesa» desde la que sacar cesiones materiales para poner sordina a la ideología. Y en medio del trueque ya le han dicho a Sánchez que cuando llegue el momento, y haya que levantar el paripé de la mesa de negociación, ya no importará la caja que hayan hecho, porque tendrá que venderle de nuevo ante los suyos por la ideología independentista. Que no se piense que después de cargar con el desgaste de tenerles como compañeros de viaje le harán el regalo de pedirle a los catalanes que se conformen con una consulta que no incluya la autodeterminación.

En esto son más serios en el PNV. De Sánchez saben ya por dónde cojea, y no entran en ruidos ni en el teatro de Madrid. Sobrios, no quieren más palabras, porque ya tampoco se fían, y quieren hechos. Han llegado a avisar por vía indirecta al líder socialista de que los suyos estaban blanqueando a Bildu y que en eso no contaran con ellos. El PNV advirtió a Mariano Rajoy de que la censura iba adelante con tiempo suficiente como para que reaccionara. Pero Rajoy, que se prepara ahora para dar lecciones de política para adultos, prefirió no escuchar y ceder el testigo desde la barra del bar. Ojo, porque a Sánchez también le están empezando a avisar de que la imprudencia se paga.