EE. UU. apuesta por Marruecos y margina a España

«Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara español. Biden no ha rectificado al expresidente»

Luis María Anson

He mantenido largas conversaciones con compañeros estadounidenses en las últimas semanas. Se trata de veteranos periodistas independientes y sagaces. La conclusión que he sacado es que el presidente Biden y los servicios de inteligencia norteamericanos empiezan a apostar por Marruecos, marginando a España. No se fían de un Gobierno de coalición con los comunistas. Tampoco de las relaciones abiertas o enmascaradas de Pedro Sánchez con los enemigos de Estados Unidos en Iberoamérica. Los Gobiernos de Perú, Cuba, Bolivia, Chile, tal vez la próxima Colombia, más la tentación de México y Argentina han fragilizado la presencia estadounidense en el mundo iberoamericano. Washington considera a esos países como los amigos ideológicos de la España sanchista. No le falta razón. La inteligencia norteamericana trabaja ahora activamente para atraer a Lula y que su eventual victoria en Brasil le permita moderar ciertas políticas iberoamericanas, claramente inclinadas a favor del castrismo y de China.

Estados Unidos ya hizo una seria advertencia a la España felipista por su clara postura inicial contra la OTAN y amenazó con trasladar las bases militares a Marruecos. Felipe González, que era un hombre de Estado, se dio cuenta del alcance internacional de la situación, rectificó e integró a España en la Alianza Atlántica.

La España sanchista es diferente. Levanta alarmas en Bruselas y en Washington. Pedro Sánchez es un César de alpargatas que necesita para mantenerse en el poder a sus socios del Frente Popular: podemitas, comunistas, secesionistas, bilduetarras... En Washington se apuesta ya en el sur de Europa por Marruecos. El expresidente Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el antiguo Sáhara español, principal aspiración internacional de Marruecos, país acosado por Argelia, el Polisario y a ráfagas por España. El presidente Biden no ha rectificado la decisión de su predecesor. Sánchez no se entera. El hecho de que Estados Unidos apueste por Marruecos compromete la estabilidad futura de España. No se trata de un eventual cambio residencial de las bases militares. Se trata de una cuestión más profunda: las alianzas políticas internacionales. España quedaría fuertemente debilitada si se confirmara la preferencia de Washington por Marruecos.