San Roque, escudo frente a la pandemia de la Covid

San Roque
San Roque

San Roque es sin duda uno de los Santos más populares del calendario litúrgico, con fiestas muy celebradas en diversos lugares del mundo. Es considerado como el patrón de los peregrinos, de los perros y como protector frente a las plagas epidemias. Su biografía explica la causa de esos reconocimientos que en las actuales circunstancias adquieren particular interés en todos esos casos. En cuanto a las epidemias, él vivió y sufrió la conocida como peste negra que provocaba la «muerte negra», el foco de la peste bubónica que en la primera mitad del siglo XIV asoló el continente europeo y «todo el mundo conocido» del momento.

Es considerada como la pandemia más devastadora de la historia de la humanidad, que azotó a Europa varios años a partir de 1347, ocasionando la muerte de entre un tercio y la mitad de su población. En ese contexto histórico se le atribuyen numerosos milagros obtenidos en vida y en especial tras su muerte. En ese año Roque, nacido en la actual Montpellier de familia con recursos y presuntamente siendo su padre gobernador de la localidad, quedó huérfano a temprana edad y más tarde querrá cumplir el mandato evangélico de «de venderlo todo, darlo a los pobres y seguir al Señor».

Como peregrino partirá de su residencia hacia Roma en el año del estallido de la peste, atendiendo con los conocimientos de la medicina adquiridos en su formación a cuantos enfermos encontraba a su paso en los hospitales de su ruta. Al parecer, uno de ellos y que sanó sería un cardenal que le presentó al Papa. De regreso, contrajo en Piacenza la enfermedad y se alejó a un bosque de las afueras para no contagiar ala población.Allí según la tradición sobrevivió gracias a un perro que cada día le traía pan para alimentarse que cogía de la mesa de su amo Gotardo Pallastrelli, persona bien acomodada.

ntrigado por la conducta del animal, un día le siguió y conoció a Roque al que acogió en su casa y allí curó según la tradición por un ángel que se le apareció. Otra versión atribuye al perro su curación lamiéndole las heridas, pero en cualquier caso fue instrumento de su curación y de ello su patronazgo sobre las mascotas caninas tan abundantes como queridas en estos tiempos de tantos abandonos y maltratos.

Su condición de peregrino también le concede la condición de patrono suyo, lo que contribuye a su gran popularidad. Murió en prisión como mendigo confundido por un espía. Fue canonizado por Gregorio XVI en 1584.